sábado, 13 de junio de 2026

BARBARITA RECUERDA, LAS DOS ROCÍOS. DOS DIVAS PARA LA ETERNIDAD.

 













Hace pocas fechas, y recién apuntando el presente mes, al que precedió el pasado marzo,  caí en la cuenta de dos efemérides que, aunque a muchos ha podido pasar desapercibida, para otros, muchísimos, son claves en el calendario de su memoria sentimental. Ya sea mitómanos o seguidores de a pie, con la gloria y el corazón puesto en la voz que enamora y en el gesto que conmueve, recordaron a dos Rocíos, la Dúrcal y la Jurado, o viceversa, por aquello del tanto monta.  

En España y en Méjico, y en una innumerables lista de países se las festeja, recuerda y adora, y, sin querer exagerar, idolatra. Que eso va en el carácter de la gente y del recuerdo agradecido por tanto como dieron. 

Nacidas ambas con un año de diferencia y fallecidas en el mismo, estas dos Rocíos, su arte y su genio, representan tanto como poco importa el resto. Dos inmensidades que resonarán siempre con un eco de cine juvenil, de coplas nuevas y de fandangos bordaos mezclados con las rancheras más frescas que nos pusieron a mexicanear con un aire nuevo. Qué par de dos para llenar el escenario del corazón que recuerda y se emociona con sus canciones. 

De parecidos comienzos, ambas reinas de la canción buscaron la vida y el éxito en los famosos concursos radiofónicos tan recurrentes en la época. La madrileña, con su abuelo, la chipionera, con su madre. Lo normal para conseguir el triunfo arropadas por quienes confiaban ciegamente en ellas. Desde el más puro anonimato de María de los Ángeles de las Heras ( Marieta)  y Rocío Mohedano, a Rocío Dúrcal y Rocío Jurado. Dos vidas, dos destinos, dos reinados en la música y la canción en español. De Madrid al cielo, de Chipiona al universo. Ahí es nada.

Barbarita recuerda aquellas primeras películas de Rocío Dúrcal, Canción de juventud, Rocío de la Mancha, Más bonita que ninguna, La chica del trébol...Historias ingenuas producidas por su descubridor, Luis Sanz, donde desplegaba todas sus dotes de niña buena y voz prodigiosa, hasta llegar a Acompáñame, con el yeyé Enrique Guzmán, donde demostró, una vez más, que podía con todo: hasta las saetas. Incluso se sacaron álbumes con estampas de sus películas. Mari Pili, mi amiga de chica y yo, las cambiábamos. 

Al igual que ocurrió con Las Leandras, la revista musical llevada al cine en los 70 en la que, de la mano de la gran Celia Gámez, se convirtió en una espléndida  vedette, del Pichi, a la Canción canaria. Memorable. 

Y la otra Rocío, que aún no era La Jurado, ya se hacía notar en los tablaos de Madrid y en los programas de la tele en blanco y negro en los que se hizo imprescindible su melena poderosa y su Rojo clavel. Inolvidable. 

Y pasaron los años y las dos encuentran su sitio agarradas a los mejores compositores: Juan Gabriel para la Dúrcal y la revolución de las rancheras y Manuel Alejandro, que supo entender como nadie el genio de su paisana para interpretar lo mejor del repertorio de las canciones que están grabadas en el corazón del público. 

Y ahí es donde se abre el abanico de canciones que, en las voces de estas dos monstruos se han hecho inmortales: cien mil veces acompañadas, coreadas,  casi hechas himno de millones de personas. Cuánta dicha nos disteis, queridas. Hablo por mí, y por una legión que ha puesto en mi mano las palabras del  recuerdo compartido. Aunque, y para hacer honor a la verdad, y sin que se trate de una competición entre reinas, la Jurado gana en cuanto a número de conciertos en suelo patrio. La inolvidable Marieta se prodigó quizás más en platós de televisión y, sobre todo, allende los mares. 

En Méjico plantó sus reales para dar la vuelta al estilo más genuino con una voz y una frescura diferentes. Sin la dureza de Lola Beltrán ni la fuerza de Lucha Villa, Rocío, La Señora Rocío, conquistó el patio con las nuevas rancheras del Divo de Juárez, y, en otro contexto, las composiciones de Marco Antonio Solís, El Buki, los dos mejores sastres para fabricar sus éxitos a la medida Para llevarla a la gloria. 

Rocío Jurado, que empezó como flamenca, supo reinar en la absoluta extensión de la palabra en el planeta música- canción. Como decían, tanto sus incondicionales como sus detractores, era mu larga porque tocaba todos los palos. Y no mentían. En los escenarios hubo un antes y un después de la llegada de aquel torbellino gaditano. 

Y, vamos que nos vamos: desde el Rojo clavel, la carrera es imparable: Como una ola, Me ha dicho la luna, Algo se me fue contigo, Como yo te amo, Se nos rompió el amor, Como las alas al viento Señora, Si amanece, Paloma Brava...¿Seguimos ? Porque esta es sólo una muestra de lo mejor de lo mejor. Aunque no podemos olvidarnos de aquellas otras canciones que, sin ser number one, también forman parte de lo mejor de los mejor porque son espléndidas muestras de su voz y de su arte. 

Sólo había que verla sentada en una silla de enea y entonar...y cantar por derecho. Hasta villancicos. Y dúos memorables, con Juan Pardo y con José Luis Rodríguez, El Puma, entre otros. Y sus conversaciones con Jesús Quintero. Tal para cual, ¡ojú!

Y también en el cine. Aunque ahí no destacó especialmente, se recuerdan sus actuaciones en la película documental Sevillanas, de Carlos Saura, y en la segunda versión de La Lola se va a los puertos, donde tuvo una notable interpretación. Aunque lo suyo era la melena leonina y enlacada al viento y las canciones que salían de sus tripas de artista poderosa. Y el moño recogío, la bata de cola y los cantes, los que le echaran. Por cualquier palo, con Enrique de Melchor a la guitarra, y su sola voz por bandera. 

Y  otra vez la gran Marieta, con apellido artístico de río granadino y una voz de amor y de cristal que aún resuena por los recovecos de la memoria del corazón. Con canciones, películas y más y más canciones que, si no recuerdo, me recuerdan mis lectores. Gracias a la televisión por cable, sus fans tuvimos la oportunidad de saber de sus éxitos a través de la cadena de televisión mejicana Galavisión

Y la veo, hermosa y sonriente, espléndido maquillaje teatral, junto a su querido Juanga, y Marco Antonio ( maravillosa su actuación a dúo interpretando Como tu mujer. Y la gente entregada, rendida. Y con Juan Pardo cantando en gallego, O neno, una deliciosa Panxoliña. Y el Adeste Fideles rebosante de voz y de Navidad. Y los mariachis, de guitarrón y sombrero. Los mejores para acompañar a La española más mejicana. Tan mejicana que quiso honrar la tierra que la adoró reposando eternamente en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Una simbiosis de amor total, sin distancias ni fronteras. 





LOS LECTORES RECUERDAN.


 Y para poner fin, nunca final, a este recuerdo de música, canciones y emociones, he querido echar mano de algunos de mis lectores afines a estas dos grandes cantantes. Qué mejor que una encuesta para desempolvar recuerdos y decir, yo la vi, ahí estuve

Como Ana Mari Gentil  que me habla de su amor por la Dúrcal y su canción favorita,  La gata bajo la lluvia, y Alicia Fernández, que, sin ser una fan declarada, recuerda su película Marianela. Y Manolita Galán, que admiraba a las dos divas inmortales y se sabe todas sus canciones. Vio a Rocío Jurado en la plaza de toros de Marbella

Mi socia, Ginesa Banderas se confiesa igualmente una gran admiradora de ambas y pudo ver a la Jurado en el Teatro Cervantes de Málaga, y Miriam, que vio a la gaditana en el Olympia Theater de Miami, y Gladys, que disfrutó de la actuación de Marieta nada menos que en el Auditorio Nacional de Méjico. El gran Alfonso Moreno Nodal, más conocido como El cocinero flamenquito, se mudó del Atlántico al Mediterráneo para ver a su paisana en el parque de atracciones Tívoli. ¡Ay, el Tívoli!

He de subrayar que el mencionado parque de Benalmádena, las plazas de toros y los auditorios feriales han sido los marcos ideales para disfrutar de actuaciones de lujo. En este caso las que nos ocupa, y que la chipionera parece ganar en número, por prodigarse quizás más en actuaciones en directo. 

Francesca Gentile me cuenta que disfrutó como nadie en un recital de Rocío Jurado en el Cuartel del Revellín de Ceuta, una ciudad que recibiría muchas veces la visita de la cantante, desde sus inicios flamencos hasta su apoteosis como cancionera. 

Merche Peña, conoció a Rocío Jurado en el Corte Inglés de Castellana. Era no muy alta, recuerda, estuvo muy simpática y me firmó el  disco que grabó con la Orquesta Sinfónica de MadridEn cuanto a la Dúrcal, Merche la recuerda guapa y encantadora, en el restaurante La Gaditana de Collado Villalba. Iba con sus hijas  a tomar el vermú y a comprar pollo asado

Susan White, habla en torrente de piropos para las dos divas, aunque sus preferencias se acercan más a Rocío Jurado, las cataloga como dos damas de la copla. Dos artistas que se echan de menos porque tenían una, otra, forma única de expresar el arte que parece no encontrar en la actualidad. Esa calidad vocal de ambas, la forma de moverse y de transmitir en el escenario, subraya Susan. Para ella, las mejores. 

Y las letras...Tanto de una como de otra, merecerían un capítulo aparte: de la Dúrcal recuerdo Amor eterno...e inolvidable, Cómo han pasado los años, Como tu mujer, Hoy te vi pasar, Y nos dieron las diez, una vez más La gata... Y muchas más que se me quedan guardadas o que ustedes podrían recordarme.

La Jurado despertó pasiones con su peculiar forma de actuar y algunas de sus letras: Se nos rompió el amor, Señora, Ese hombre, Mi amante amigo, Amor a solas...letras llenas de sensualidad que se codearon con otras llenas de orgullo racial, Soy de España, Himno de Andalucía. Y otras llenas de emoción y ternura : No cierres los ojos niño que la noche está de estrellas, con luna de chocolate y luceritos de canela, recuerda la Toti Chica que se la cantaba y bailaba a su abuela. Y ese ¡Ayúdame!, toda una invocación llena de fe y espiritualidad, y la que no puede faltar en este ejercicio de memoria porque se ha convertido en casi una declaración de intenciones para mucha gente, en especial a Margarita Gámez: Que no daría yo...por empezar de nuevo.

Como dice la canción de Marieta, Cómo han pasado los años. Veinte, en el caso de estas dos divas que continúan en el recuerdo de muchos y formando parte de la memoria sentimental de otros muchos. Para regalar emoción y felicidad a raudales. Vuestras voces siempre estarán presentes, en alas al viento. 

Fue un placer conoceros.

¡FELIZ DÍA DE SAN ANTONIO!

 

sábado, 6 de junio de 2026

BARBARITA PREGUNTA, EL PLACER DE ENTREVISTAR: ALBERTO GAUNA, DIRECTOR DE CINE.

 







EL CINE ME PERMITE ACERCARME AL ESPECTADOR, PROVOCAR SU EMOCIÓN Y   HACERLO PENSAR PARA SACAR SUS PROPIAS CONCLUSIONES. 



Siempre pensé que estaba destinado a fabricar historias. No soy bueno escribiendo. Lo mío son las imágenes, el lenguaje visual hecho de escenas, secuencias y planos para poner en pie una y mil historias a través de la magia del cine. Y eso es lo que hago y lo único que he sabido hacer durante toda mi vida. Fabricar los sueños con la magia de la palabra más mágica que existe: ¡ acción!!!  Que hace que comience el hechizo de contar. Para ver y enseñar. 

Mi nombre es Alberto Gauna Villar y soy director de cine. Nací en Tandil, en la provincia de Buenos Aires en 1949. Hijo de Álberto César, de cuarta generación de argentinos descendientes de vascos, y de Sara Norma Villar, de ascendencia Berciana,  y, aunque no soy muy bueno escribiendo, me gustaría trasladarles algo de  mi historia y mi trabajo. Me gustaría ...

¡Pará ché! Aunque no le gusta escribir, me va quitar el trabajo. Rebobinamos la película. 

P- ¿ Por qué el cine?

R - Buscaba un medio de expresión moderno donde se juntaran todas las artes, donde pudiera expresar, las ideas, mas que eso, los sueños, de unos pocos amigos que en el Tandil de los 70 hacíamos brillar la Mesa de los sueños en aquel lejano y ya desaparecido café La Rex.

Poco a poco y casi sin quererlo desemboco en una respuesta que en verdad la tiene el espectador. Sigo pensando que el rectángulo del tiempo me permite acercarme de manera artesanal a los espectadores, para emocionarlos o dejarlos pensando un poquito, solo un poquito. Es mi planteamiento de inconformista que sigue creyendo que  en el fondo todo hay que cambiarlo. Si logro emocionar, considero que no me equivoqué.

P - Usted se ha dedicado al género documental.

R - Me dedico a documental, pero en realidad me dedico a un genero nuevísimo que es no ficción. Algunas de mis obras tienen ficción dentro, son reconstrucciones, como, por ejemplo, Cerro Leones,  una ficción con actores y no actores, que en los años 70 era un procedimiento muy vanguardista y  hoy es casi normal.

El documental me interesa, precisamente,  como documento, por la memoria de las cuestiones sociales y la identidad. Soy hijo de un lugar, y de una generación que carga con una mochila que trato de traer al presente. 

P - ¿ Qué significa Tandil, la tierra de la que proviene una energía inexplicable?

R - El verdadero significado del vocablo Tandil es piedra que late o sea se mueve, y se refiere a la Piedra Movediza de Tandil, caída en extrañas circunstancias el 29 de febrero de 1912.

A ese respecto, el granito en la base interna de la ciudad de Tandil, que ha ejercido de enorme acumulador natural que interacciona con la vida de la ciudad. Así como el cuarzo tiene un pulso constante lo mismo ocurre con el granito. 

Es fácil encontrar en verano a personas tendidas sobre las enormes piedras intentando captar esa energía invisible que como decía sostiene en gran medida el pulso de mi ciudad.  

P - Pronto se traslada a estudiar cine a Buenos Aires, la ciudad soñada. Háblenos de sus maestros. 

R - En la Escuela de CineSimón Feldman nos mostró los clásicos de todas los géneros. Luego la realidad mandaba y comenzaron las grandes revelaciones, en ello incluyo sin lugar a dudas al gran maestro Fernando Birri , Los inundados, y el otro gran maestro, Pino Solanas, La hora de los hornos. Al uruguayo Mario Handler, Me gustan los estudiantes, Raymundo Gleyser, México, la revolución congelada,  Miguel Litin El Chacal de Nahuel Toro, el brasileño Glauber Rocha, Tierra en trance y Nicolas Sarquis, La muerte de Sebastian Arache y su pobre entierro.

La lista es interminable porque los maestros siguen creando y siguen aportando su creatividad. Existe un movimiento reciente que estudia los documentales desde otro sitio, que se llama el pos documental, que analiza la parte más subjetiva de cada proyecto documental.

A veces, intuitivamente, hacemos cosas en nuestros proyectos muy difíciles de explicar con palabras, pero que en el lenguaje audio visual llegan al espectador a través del montaje intuitivo, que se refleja muy bien en películas como Adiós a la memoria, de Nicolás Prividera.



P - Alberto Gauna se traslada a España, aún reciente la dictadura de su país. De tiempos dramáticos a la libertad. ¿Cómo fueron los comienzos?

R - Llegué a Madrid en  noviembre de 1977, en plena euforia democrática. Apenas sin documentación, con un pasaporte turístico que sólo daba para tres meses. 

Fueron duros esos primeros meses en Madrid. Tuve que adaptarme  a una ciudad tan distinta a Buenos Aires. Comencé como free lance en un intento de fotografía social en una ciudad  desierta en agosto. Al poco tiempo tuve la suerte de conocer al gran director Luis Berlanga, director de la Filmoteca Española, que se interesó por mi trabajo e hizo posible el estreno en Madrid y Barcelona de mi obra Cerro de Leones, que más tarde sería visionada en diferentes festivales. 

P - Toca hablar de Cerro de Leones, recientemente revisionada y reivindicada, y que ya cumplió 50 años. 

R - Cerro de Leones, rodada en cooperativa en el año 1974 fue un proyecto epifánico, nunca repetido y creo que no lo volveré a repetir, por varias razones, la primera es el empuje de la juventud y la creatividad conjunta de una generación.

Creo que fue de una causalidad incierta, la causa existía, pero lo incierto del final….Armamos una escaleta dramatizada con muy pocos recursos de producción, hicimos un armado a medida que transcurría la investigación histórica, tuve la ayuda inestimable de los actores de Tandil y de un puñado de amigos entusiastas que nos apoyaron. En casi cuatro meses, con una realidad política de Argentina a punto de estallar estrenamos en la tarde inolvidable de un viernes de marzo de 1975 en el salón de AOMA. No cabía un alfiler. Estaba considerado un film experimental muy independiente para el estándar de la época.

De los distintos festivales donde participó siempre tuvo muy buena critica y algunos expertos la consideran un clásico.

Es una película que trabaja en el espectador, luego que termina, el espectador saca sus propias conclusiones. 

Cerro de Leones ha sido reconocida luego de cincuenta años como Declarada de Interés Cultural en Argentina en el año 2024. 

El realizador Daniel Giacomelli, estrenó el pasado abril en el Teatro del Fuerte un documental que refleja la importancia de la película en el marco de una generación. 

P - Luego llegaría Malón Blanco. Otra apuesta difícil.

R -Está basado en un trabajo antropológico sobre un tema que también tenía a Tandil como centro neurálgico. Se trataba de la tesis de Dolores Giuliano, acerca de la matanza de extranjeros en la región allá por el año 1872 y atribuida a Jerónimo Solané, apodado Tata Dios, curandero venido del norte del país, y asesinado en la cárcel en circunstancias nunca aclaradas. Este trabajo fue la columna principal, Dolores tenia una visión distinta a todos los historiadores e investigadores, ella sostenía que el hecho de la matanza de extranjeros por Tata Dios, era un levantamiento milenarista Mesiánico.

Comencé a borronear una ficción junto a un gran amigo de Mar del Plata, Rafael San Martín. Terminé de hacerlo en las largas tardes del verano del 78 en Madrid, quedando un guion, de una futura película de época, jamás realizada por su elevado coste, y que quedó en un trabajo documental. Casi una tesis antropológica avalada por Dolores Giuliano, ganadora del Premio Sant Jordi en su especialidad. 

En diez días de rodaje y cinco meses de montaje y edición,  concluimos lo que hoy visionamos como un tratado sobre un tema importantísimo que azotó la pampa bonaerense y que hoy asombra en los diversos festivales internacionales en los que participa.

Estrenada en 2017, puede visionarse en diversas plataformas de Argentina y Latinoamérica

- Beto Gauna deja atrás su pasado argentino. Aunque nunca olvidado, ahora su realidad es otra. Nos movemos con los aires malagueños que le trajeron nuevos trabajos, estabilidad y paz interior. Aquí reímos los dos, es una ocurrencia de otro maestro, el amigo Rafa Flores. Pronto nos veremos. 

P - Etapa malagueña. Fundación Forem. Alberto forma a generaciones de apasionados de las cámaras y su mágico lenguaje.

R - La Fundación Forem, era una estructura que estaba fundada por el sindicato Comisiones Obreras para formar en diversas ramas a individuos desempleados. Una gestión docente  recordada hoy como una época brillante. Los cursos llegaron a conseguir un certificado de Profesionalidad Europea, que obligaba al alumno a especializarse y profundizar, por ejemplo,  en materia de idiomas para completar la formación en el ámbito internacional. 

P - La charla va llegando a su fin, por ahora, aunque hay cuestiones importantes que afloran sin darnos cuenta...¿ Cómo ve el panorama actual de la industria cinematográfica?

R - El cine es una industria y como tal atraviesa por los constantes altibajos de la economía de cada país. Aquí, en España, lo que más se esta produciendo es para las plataformas digitales, ellos son los mayores inversores industriales de la profesión.

Se ha disminuido la producción clásica, donde un productor arriesgaba todo con algún proyecto y lo lanzaba en los festivales.

Alrededor de todo esto los programas de la Comunidad Europea han ayudado a productores independientes a poder hacer realidad sus proyectos. Aquí caemos en las consabidas subvenciones, la mayoría amparadas en el programa Media Europeo, que ha tenido muy buena recepción. Los desarrollos de ese programa en comunidades autónomas como la andaluza dependen mucho de las políticas de cada gobierno autonómico respecto a la cultura audiovisual.

P - Habla usted mucho de festivales. ¿Ya no son lo que eran?

R - Los festivales no son lo que eran. Antes, un festival era un acontecimiento cultural y social. Ahora, también lo son pero, con tantos proyectos se convirtieron en festivales temáticos. Se mezcla la política y la cultura. 

P - ¿ Color o blanco y negro?

R - Prefiero el blanco y negro porque consigue crear una atmósfera más profunda de emoción en el espectador y es un recuerdo del viejo cine clásico. 

P - Cíteme a sus realizadores favoritos del cine actual, tanto en España como en Argentina. 

R - En Argentina, Nicolás Prividera, Carlos Echeverría. En España, Sorogoyen y Laxe.

Este hombre tranquilo, al más puro estilo Fordiano, guarda sus rollos de la película de sus recuerdos, pero no cierra las cajas. Beto, el de la paz interior, que no parece argentino, guarda aún muchas sorpresas. 

¡ Corten. La toma es buena!