BARBARITA REFLEXIONA SOBRE LA INCOMUNICACIÓN
No hace falta que mi oficio sea comunicar para darme cuenta de que cada vez se producen más abismos entre la personas que conforman nuestra sociedad. Abismos, barreras, murallas. Lo que ustedes quieran llamar a ese rumor sordo que cada vez está más enterrado, y que produce no poca confusión por falta de ganas, de animó o de voluntad. Pero el caso es que, cada vez hablamos menos con el don divino de la palabra, para relegarnos al simple telegrama que nada aporta.
La idea me vino por un puro hecho casual: en la línea imaginaria que forma Barcelona, Málaga y Ceuta, se produjeron sendas averías en los fregaderos de la cocina. Tres casas, tres problemas, tres atascos... lo cual me dio que pensar en la incomunicación, en el atasco que se produce en las relaciones humanas, y que constituye, precisamente, una barrera que crece cada día más.
Hablar, llamar por teléfono, escribir una carta, actos, otrora cotidianos y naturales, que ahora son escasos y fastidiosos. Si no, eliminados de nuestras rutinas. Porque ya ni se habla ni se escribe, digamos de forma natural. Lo que Barbarita observa a diario es precisamente, una apatía en la forma de relacionarse: todo se despacha con un adiós, buenos días, o lo que toque ( perdón, toke) . Frases cortas y a veces cortantes. Porque tenemos prisa, porque hay que correr para hacer otra cosa. Porque estamos atascados cual fregadero lleno de líquido estancado.
Así, incomunicación y prisa van unidas de la mano. De este modo, sustituimos la fluidez del lenguaje por unos mensajes distorsionados por símbolos a veces incoherentes. Las palabras acortadas, los dibujitos sustitutos de emociones...mil cosas que ayudan a crear un mundo, o a destruir el mismo, con la consiguiente pérdida de relaciones reales, de facultades lingüísticas y, en casos extremos, pérdida de empatía.
Todo parece apocalíptico, pero la pérdida de relaciones en pro de unas cuantas palabras o letras fugaces, flaco favor hacen a todos. Porque esta actuación se extiende, como una mancha de aceite, por todo el tejido social: padres e hijos, parejas, personas mayores, profesores y alumnos, amigos...e incluso enemigos.
Con todo este mapa mudo, que no quiero presentar tan ' mudo', poco podemos hacer. Cada vez recibiremos menos cartas, y no digo nada de postales. El pobre teléfono fijo, que daría lugar a largas conversaciones, es ya un objeto de adorno. Y, aunque bailemos al son del progreso y la modernidad, siempre se echarán de menos. Porque nos ayudaban a extendernos en nuestras relaciones. " Espero que al recibo de esta"... o "suyo afectísimo" ya de poco sirven, porque tenemos prisa y, quizás, miedo a mirarnos de frente. A los ojos. O, quizás, a nuestro interior. Como los fregaderos atascados.
Pero no quiero terminar esta reflexión con ningún regusto amargo. Aunque hablar de la no comunicación social me lleve a ello, siempre habrá gente para hablar de frente, para escribir una carta de amor o de abandono, o para abrazar, reír y llorar con todas las letras.
Y, ahora, una pequeña confesión: a servidora, comunicativa y parlante, no le gusta hablar por teléfono. Nadie es perfecto.
Felicidades a quien cumple años. Mejorado 120.
Toda la razón, Barbarita. Estamos perdiendo costumbres que deberíamos retomar. El contacto humano reconforta, al igual que los abrazos. La rutina es tan mala... Por cierto, el teléfono tampoco es muy amigo mío, tú sabes...
ResponderEliminarA veces las “barreras” no son tanto de los demás como propias. Buena reflexión para instarnos a empatizar con el otro y dejar
ResponderEliminarcaer, alguna que otra vez, un ¿y tú, cómo estás?. Besos
Gracias por el acertado comentario
EliminarPor cierto...y tú, cómo estás?
Muchas gracias. A veces, los teléfonos sobran.
EliminarLas formas de comunicarnos de antes son una guerra perdida. Las cartas (los que las añoramos) nos las escribimos a nosotros mismos, como actos de rebeldía y desencanto que no conducen a ninguna parte. El wasap es ahora nuestra forma de comunicarnos, pero he de decir, que odio a todos aquellos que escriben la k cuando es una q, xq cuando preguntan o justifican ..... A los emoticonos ya soy insensible, no me producen ningún efecto 😄
ResponderEliminarSoy Antonio Ponce
Eliminar