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sábado, 6 de junio de 2026

BARBARITA PREGUNTA, EL PLACER DE ENTREVISTAR: ALBERTO GAUNA, DIRECTOR DE CINE.

 







EL CINE ME PERMITE ACERCARME AL ESPECTADOR, PROVOCAR SU EMOCIÓN Y   HACERLO PENSAR PARA SACAR SUS PROPIAS CONCLUSIONES. 



Siempre pensé que estaba destinado a fabricar historias. No soy bueno escribiendo. Lo mío son las imágenes, el lenguaje visual hecho de escenas, secuencias y planos para poner en pie una y mil historias a través de la magia del cine. Y eso es lo que hago y lo único que he sabido hacer durante toda mi vida. Fabricar los sueños con la magia de la palabra más mágica que existe: ¡ acción!!!  Que hace que comience el hechizo de contar. Para ver y enseñar. 

Mi nombre es Alberto Gauna Villar y soy director de cine. Nací en Tandil, en la provincia de Buenos Aires en 1949. Hijo de Álberto César, de cuarta generación de argentinos descendientes de vascos, y de Sara Norma Villar, de ascendencia Berciana,  y, aunque no soy muy bueno escribiendo, me gustaría trasladarles algo de  mi historia y mi trabajo. Me gustaría ...

¡Pará ché! Aunque no le gusta escribir, me va quitar el trabajo. Rebobinamos la película. 

P- ¿ Por qué el cine?

R - Buscaba un medio de expresión moderno donde se juntaran todas las artes, donde pudiera expresar, las ideas, mas que eso, los sueños, de unos pocos amigos que en el Tandil de los 70 hacíamos brillar la Mesa de los sueños en aquel lejano y ya desaparecido café La Rex.

Poco a poco y casi sin quererlo desemboco en una respuesta que en verdad la tiene el espectador. Sigo pensando que el rectángulo del tiempo me permite acercarme de manera artesanal a los espectadores, para emocionarlos o dejarlos pensando un poquito, solo un poquito. Es mi planteamiento de inconformista que sigue creyendo que  en el fondo todo hay que cambiarlo. Si logro emocionar, considero que no me equivoqué.

P - Usted se ha dedicado al género documental.

R - Me dedico a documental, pero en realidad me dedico a un genero nuevísimo que es no ficción. Algunas de mis obras tienen ficción dentro, son reconstrucciones, como, por ejemplo, Cerro Leones,  una ficción con actores y no actores, que en los años 70 era un procedimiento muy vanguardista y  hoy es casi normal.

El documental me interesa, precisamente,  como documento, por la memoria de las cuestiones sociales y la identidad. Soy hijo de un lugar, y de una generación que carga con una mochila que trato de traer al presente. 

P - ¿ Qué significa Tandil, la tierra de la que proviene una energía inexplicable?

R - El verdadero significado del vocablo Tandil es piedra que late o sea se mueve, y se refiere a la Piedra Movediza de Tandil, caída en extrañas circunstancias el 29 de febrero de 1912.

A ese respecto, el granito en la base interna de la ciudad de Tandil, que ha ejercido de enorme acumulador natural que interacciona con la vida de la ciudad. Así como el cuarzo tiene un pulso constante lo mismo ocurre con el granito. 

Es fácil encontrar en verano a personas tendidas sobre las enormes piedras intentando captar esa energía invisible que como decía sostiene en gran medida el pulso de mi ciudad.  

P - Pronto se traslada a estudiar cine a Buenos Aires, la ciudad soñada. Háblenos de sus maestros. 

R - En la Escuela de CineSimón Feldman nos mostró los clásicos de todas los géneros. Luego la realidad mandaba y comenzaron las grandes revelaciones, en ello incluyo sin lugar a dudas al gran maestro Fernando Birri , Los inundados, y el otro gran maestro, Pino Solanas, La hora de los hornos. Al uruguayo Mario Handler, Me gustan los estudiantes, Raymundo Gleyser, México, la revolución congelada,  Miguel Litin El Chacal de Nahuel Toro, el brasileño Glauber Rocha, Tierra en trance y Nicolas Sarquis, La muerte de Sebastian Arache y su pobre entierro.

La lista es interminable porque los maestros siguen creando y siguen aportando su creatividad. Existe un movimiento reciente que estudia los documentales desde otro sitio, que se llama el pos documental, que analiza la parte más subjetiva de cada proyecto documental.

A veces, intuitivamente, hacemos cosas en nuestros proyectos muy difíciles de explicar con palabras, pero que en el lenguaje audio visual llegan al espectador a través del montaje intuitivo, que se refleja muy bien en películas como Adiós a la memoria, de Nicolás Prividera.



P - Alberto Gauna se traslada a España, aún reciente la dictadura de su país. De tiempos dramáticos a la libertad. ¿Cómo fueron los comienzos?

R - Llegué a Madrid en  noviembre de 1977, en plena euforia democrática. Apenas sin documentación, con un pasaporte turístico que sólo daba para tres meses. 

Fueron duros esos primeros meses en Madrid. Tuve que adaptarme  a una ciudad tan distinta a Buenos Aires. Comencé como free lance en un intento de fotografía social en una ciudad  desierta en agosto. Al poco tiempo tuve la suerte de conocer al gran director Luis Berlanga, director de la Filmoteca Española, que se interesó por mi trabajo e hizo posible el estreno en Madrid y Barcelona de mi obra Cerro de Leones, que más tarde sería visionada en diferentes festivales. 

P - Toca hablar de Cerro de Leones, recientemente revisionada y reivindicada, y que ya cumplió 50 años. 

R - Cerro de Leones, rodada en cooperativa en el año 1974 fue un proyecto epifánico, nunca repetido y creo que no lo volveré a repetir, por varias razones, la primera es el empuje de la juventud y la creatividad conjunta de una generación.

Creo que fue de una causalidad incierta, la causa existía, pero lo incierto del final….Armamos una escaleta dramatizada con muy pocos recursos de producción, hicimos un armado a medida que transcurría la investigación histórica, tuve la ayuda inestimable de los actores de Tandil y de un puñado de amigos entusiastas que nos apoyaron. En casi cuatro meses, con una realidad política de Argentina a punto de estallar estrenamos en la tarde inolvidable de un viernes de marzo de 1975 en el salón de AOMA. No cabía un alfiler. Estaba considerado un film experimental muy independiente para el estándar de la época.

De los distintos festivales donde participó siempre tuvo muy buena critica y algunos expertos la consideran un clásico.

Es una película que trabaja en el espectador, luego que termina, el espectador saca sus propias conclusiones. 

Cerro de Leones ha sido reconocida luego de cincuenta años como Declarada de Interés Cultural en Argentina en el año 2024. 

El realizador Daniel Giacomelli, estrenó el pasado abril en el Teatro del Fuerte un documental que refleja la importancia de la película en el marco de una generación. 

P - Luego llegaría Malón Blanco. Otra apuesta difícil.

R -Está basado en un trabajo antropológico sobre un tema que también tenía a Tandil como centro neurálgico. Se trataba de la tesis de Dolores Giuliano, acerca de la matanza de extranjeros en la región allá por el año 1872 y atribuida a Jerónimo Solané, apodado Tata Dios, curandero venido del norte del país, y asesinado en la cárcel en circunstancias nunca aclaradas. Este trabajo fue la columna principal, Dolores tenia una visión distinta a todos los historiadores e investigadores, ella sostenía que el hecho de la matanza de extranjeros por Tata Dios, era un levantamiento milenarista Mesiánico.

Comencé a borronear una ficción junto a un gran amigo de Mar del Plata, Rafael San Martín. Terminé de hacerlo en las largas tardes del verano del 78 en Madrid, quedando un guion, de una futura película de época, jamás realizada por su elevado coste, y que quedó en un trabajo documental. Casi una tesis antropológica avalada por Dolores Giuliano, ganadora del Premio Sant Jordi en su especialidad. 

En diez días de rodaje y cinco meses de montaje y edición,  concluimos lo que hoy visionamos como un tratado sobre un tema importantísimo que azotó la pampa bonaerense y que hoy asombra en los diversos festivales internacionales en los que participa.

Estrenada en 2017, puede visionarse en diversas plataformas de Argentina y Latinoamérica

- Beto Gauna deja atrás su pasado argentino. Aunque nunca olvidado, ahora su realidad es otra. Nos movemos con los aires malagueños que le trajeron nuevos trabajos, estabilidad y paz interior. Aquí reímos los dos, es una ocurrencia de otro maestro, el amigo Rafa Flores. Pronto nos veremos. 

P - Etapa malagueña. Fundación Forem. Alberto forma a generaciones de apasionados de las cámaras y su mágico lenguaje.

R - La Fundación Forem, era una estructura que estaba fundada por el sindicato Comisiones Obreras para formar en diversas ramas a individuos desempleados. Una gestión docente  recordada hoy como una época brillante. Los cursos llegaron a conseguir un certificado de Profesionalidad Europea, que obligaba al alumno a especializarse y profundizar, por ejemplo,  en materia de idiomas para completar la formación en el ámbito internacional. 

P - La charla va llegando a su fin, por ahora, aunque hay cuestiones importantes que afloran sin darnos cuenta...¿ Cómo ve el panorama actual de la industria cinematográfica?

R - El cine es una industria y como tal atraviesa por los constantes altibajos de la economía de cada país. Aquí, en España, lo que más se esta produciendo es para las plataformas digitales, ellos son los mayores inversores industriales de la profesión.

Se ha disminuido la producción clásica, donde un productor arriesgaba todo con algún proyecto y lo lanzaba en los festivales.

Alrededor de todo esto los programas de la Comunidad Europea han ayudado a productores independientes a poder hacer realidad sus proyectos. Aquí caemos en las consabidas subvenciones, la mayoría amparadas en el programa Media Europeo, que ha tenido muy buena recepción. Los desarrollos de ese programa en comunidades autónomas como la andaluza dependen mucho de las políticas de cada gobierno autonómico respecto a la cultura audiovisual.

P - Habla usted mucho de festivales. ¿Ya no son lo que eran?

R - Los festivales no son lo que eran. Antes, un festival era un acontecimiento cultural y social. Ahora, también lo son pero, con tantos proyectos se convirtieron en festivales temáticos. Se mezcla la política y la cultura. 

P - ¿ Color o blanco y negro?

R - Prefiero el blanco y negro porque consigue crear una atmósfera más profunda de emoción en el espectador y es un recuerdo del viejo cine clásico. 

P - Cíteme a sus realizadores favoritos del cine actual, tanto en España como en Argentina. 

R - En Argentina, Nicolás Prividera, Carlos Echeverría. En España, Sorogoyen y Laxe.

Este hombre tranquilo, al más puro estilo Fordiano, guarda sus rollos de la película de sus recuerdos, pero no cierra las cajas. Beto, el de la paz interior, que no parece argentino, guarda aún muchas sorpresas. 

¡ Corten. La toma es buena!