Aunque pueda parecerlo, tal vez llevados por el título de esta semana, no crean que Barbarita les va a endosar un rollo de relato de miedo o misterio, que ya me gustaría, porque es un género apasionante. Pero no, la cosa no va por ahí, aunque se reunieran todos los elementos para ello: la vida normal interrumpida de repente por un, en principio, corte de luz, uno más de los que tienen lugar alguna que otra vez en nuestro mundo del estado del super bienestar. Algo que perturbó no poco el discurrir diario de una sociedad alegre y confiada que, de pronto, se vio fundida a negro. Y por mucho tiempo. Mucho más del normal que pudiera medirse en este tipo de incidentes.
Con el paso de las horas la gente se sintió de todos los colores del arco iris de los adjetivos: asombrada, desorientada, molesta, cabreada y, a la postre, indignada por falta de luz y de información.
Ante este escenario, en todo momento -horas, largas horas-, hubo un elemento que, una vez más, vino en nuestra ayuda para prestar servicio, compañía, consuelo y hasta buen humor para calmar los humores de quienes se vieron sumergidos en la absoluta nada, en la inopia del habitante del siglo XXI que, cuando tuvo claridad para mirarse a un espejo, se vio cara de cavernícola y ni siquiera se asombró. Así se acostumbra el ser humano a los vaivenes de la existencia: de ir de la mano, del brazo o de donde quieran ustedes, de la tan cacareada IA, a buscar como locos, velas, cerillas o dos palitos para conseguir luz y fuego. Mirando con impotencia los ojos muertos de las bombillas y haciendo votos para un café caliente.
Pero estaba la radio. La radio, o el radio, como llaman en algunos países de Hispanoamérica, al referirse a esa amiga que no suele fallar en tiempo y hora para abrazarnos a través de la voz humana, amigable y necesaria para decir, para contar y para mostrar que no estamos solos. Desde el primer momento, las emisoras que pudimos sintonizar iban desgranando con cuenta gotas las noticias que llegaban a las redacciones, bien por medio de agencias, oficiales o de noticias al uso, y de los muchos, muchísimos compañeros currantes que se echaron a la calle para preguntar, indagar, investigar y, posteriormente, informar. En aquel ya lejano febrero del 81, se habló de la 'noche de los transistores'. En este 28 de abril del 25, se puede hablar de los transistores de 'todas las horas', porque, en cuanto comenzaron a peligrar las cargas de las baterías de los teléfonos móviles, las pequeñas o grandes radios animadas por pilas, surgieron por doquier (más de una y más de mil, compradas en Ceuta, en los tiempos gloriosos del comercio de bazar). Para entendernos, en las 'tiendas de indios' de mi ciudad.
Y así, poco a poco y transcurriendo la jornada, los ciudadanos seguíamos pegados a los transistores. Los equipos - equipazos- de profesionales, desde Local, Información política, Sociedad o Deportes, seguían en el afán de trabajo sin abandono, para hacer realidad la radio de servicio público . Y así, "han dicho que tardará tanto en arreglarse"...o, "dicen que la luz volverá, en principio, por el norte y por el sur". "Bilbao ya tiene luz, Toledo también". Y un poco de música, y otro bloque informativo, que hay que afrontar la noche. Hospitales bien, transportes, no tanto. Es un apagón general. A buscar velas, a desenchufar los aparatos eléctricos. A desenchufar la dependencia de todo lo enchufable. Mañana será otro día y se habrá restablecido la normalidad. A dormir con un ojo abierto, como si esperáramos a los Reyes Magos...A esperar. A esperar. Y, mientras esperamos, vamos tomando conciencia de nuestra propia fragilidad e indefensión. De nuestra vulnerabilidad. Pero nos quedaba la radio.
En la pequeña reflexión a vuela pluma de lo ocurrido el pasado lunes 28 de abril, me han quedado muchas más cosas en el tintero de la tinta de escribir mis cuatro letras semanales. Incluso creo que me he pasado un poco en extensión - que ya no gusta a nadie, porque nadie quiere leer la lista de los reyes godos. Ya no. Así que, hasta aquí llegamos. En el caso de Fuengirola, lugar donde Barbarita pasó el trance de la oscuridad, a las 5.00 horas del alba. Parecía una pesadilla pero no lo fue. Fuimos a negro de un momento a otro, y aún hay alguna localidad que sufre coletazos del apagón de marras. ¿¿¿¿¿¿Qué esperemos que no vuelva a suceder. ???????
Es esta una declaración de amor a la radio, la que me ha acompañado y me acompaña en todos los momentos importantes de la vida, y que creo que he logrado transmitir a alguno de mis descendientes. Y eso es todo. Me lo contó la radio y yo procuro contarlo también. Ahí quedan los rifirrafes de los políticos, cada uno con su opinión y su verdad, algunos aún inmersos en la oscuridad. Pero también queda, y eso no se me olvida, la solidaridad de la gente y el trabajo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, como siempre, dando el callo.
NOTA. En tantas horas de retransmisión del 'gran apagón', se habló siempre de la falta de luz en la Península Ibérica, o sea, España y Portugal, con la excepción de Baleares y Canarias, donde, además de brillar el sol, también brillaba la electricidad. Pero nadie habló de Ceuta y Melilla, alumbradas a todas horas y sin incidencia alguna. Pero no se mencionó ni una sola vez. Y eso, además de un fallo imperdonable, está muy feo.
A modo de curiosidad: 'El gran apagón' es un muy interesante podcast producido por Podium Podcast, de la Cadena SER. Altamente recomendable y aleccionador.
En la película 'Qué hombre tan simpático', Méjico, 1943, la gran Gloria Marín canta 'El apagón'. Divertida, picara y deliciosa muestra de lo que puede pasar en los apagones de luz. ¡ Ayyyyyy !
Cómo me acordé del kit de supervivencia, ja,ja,ja. ¡Qué de cosas estamos viviendo! Solo falta que nos invadan los extraterrestres Muy bien, como siempre.
ResponderEliminarPilona
Esos... Los extraterrestres, ya están aquí, porque somos nosotros mismos, que aún no nos hemos dado cuenta. Aunque es evidente. Muchas gracias por el comentario.
EliminarQue pedazo reflexiòn del apagòn Barbarita! Espectacular! Bravooo! Yo que soy del 73, he vivido la caida del muro de Berlín, la entrada de España en Europa, el atentado de las torres gemelas, la entrada del euro, el internet, 4 papas, una pandemia y un apagòn, no quiero ya vivir más acontecimientos históricos ya. Es suficiente para 52 años🤣🤣🤣. Feliz Sábadoa todos.
ResponderEliminarCon ese currículum y esas vivencias, te esperan aún muchas cosas por vivir. Muchas gracias, colega.
EliminarCariño te falta la Dana si no que se lo digan a esas personas que se han quedado sin nada 🥴 y sin familiares, yo me reía de mi reina que ya tenía el kit preparado pero luego no había cobertura en la radio lo llevé bien por qué estábamos juntos pero pensaba 😞 en mi familia y en la incertidumbre gracias hermana
EliminarLa radio, querida, siempre la radio. Gracias por destacar su labor y a quienes trabajan en ella 😘
ResponderEliminarY aún en las peores condiciones, ahí está. Ahí estáis. Mi respeto.
EliminarPor una vez que tenemos algo bueno, como fué que no tuvimos apagón, nadie se acordó de Ceuta y Melilla, pero los que vivimos en Ceuta ó Melilla ,ya estamos acostumbrados a que ningún locutor de radio o televisión se acuerde de nosotros, mientras que en estas ciudades, todos tenemos algún familiar o buen amigo y estábamos preocupados por ellos, porque no nos podíamos comunicar, ya que los teléfonos se cortaron
ResponderEliminarAsí es. Por desgracia, nos borran del mapa. La ignorancia es mala y peligrosa.
EliminarSi comparamos con otros paises, hay cosas peores, en cuba solo tiene 4 horas de luz al dia, invierno y verano, en Venezuela dia si y dia no hay lagas horas de corte de luz. Mi reflexion, siempre hay peor de lo que le pasa a uno. Besos Mingoya
ResponderEliminarY siempre hay que mirar para atrás, aunque mejor con luz...y con radio. Gracias, mi hermano.
EliminarYo encendí mi vieja Sony multibanda sobre las 1300, y para su sorpresa fue el centro de atención de mi casa y el objeto de deseo de parte de mi vecindad. Que nadie se preocupe, que los hice pasar, les invite a un vino y hasta se pasó bien.
ResponderEliminarPd: gracias mamá por inculcarme el amor a la radio .
Pd2: gracias a ti también tito.
Las dos menciones justas. Gracias por tu comentario. El bebé que tenía un pequeño transistor en la cuna ya estaba predestinado al amor por las ondas.
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