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sábado, 2 de agosto de 2025

BARBARITA RELATA. ENSAYO CON GENTE. ALBERTO.

 Tánger, 1917.

CONTINUACIÓN DEL RELATO 'ENSAYO CON GENTE ' PUBLICADO EL 19 DE JULIO. 

- Ay, señora Simi, este Alberto está cada día más tragón. A que no sabrá usted que le he pillado escondido en la despensa, con toda la cara llena de Letuario de berenyenas. El que teníamos guardado para el Talamón de Jacobo, el niño de su sobrina Regina. 

- Pues ahí estaba el señorito, todo pringoso y tan contento.

- Ay, señora, lo gordo que se va a poner para su Barmitzva. Que el tiempo pasa volando y este niño no para de comer dulces.

- No te preocupes Safia, que ya adelgazará cuando dé el estirón. De todas formas, hay que decirle a la cocinera, a Francisca, la de Ronda, que no le haga caso cuando le pida chucherías. 

Estas conversaciones y otras parecidas, llenaron los primeros años de infancia de nuestro Alberto Pinto, otro viajero más a bordo del Sinaia, que, junto al resto de los integrantes de nuestra fauna diversa, viajaba a la búsqueda de un destino mejor. 

Esta escena podría ser la de un día cualquiera en la infancia del niño de los Pinto Sudry. 

Casa grande, lámparas, alfombras y cuadros de los abuelos y de algún que otro rabino elevado a santidad. 

Cocina siempre abierta, llena de olores a canela y clavo, a comino y a cúrcuma, y a todas las ricas comidas que preparaba Francisca, la cocinera española que vino huyendo de la guerra cruel del moro, y a quien sus nietos llamaban Mansinca. 

Balcones al azul acero del Atlántico y portal con dorados y filigranas. 

Casa grande. Casa sólida que nuestro Alberto abandonaría para marchar a lo desconocido. Para escribir todo lo que pasaba por su mente y para triunfar por todo lo alto. 

Atrás quedaron sus años de niño. 

 Moreno y de pelo rizado, eternamente protegido por su familia. Sin más horizontes que los de la Cuesta de la Playa, el Zoco Grande y el bois, el Bosque Diplomático. 

Baños y correrías por el monte. Lycée y sinagoga. 

Y ahora se enfrentaba a la realidad de dos comidas por día y ni un cuento que vender. Y sin dulces. 

- Madrid es frío comparado con mi tierra, pero estoy tan ilusionado de estar aquí que no creo que me importe pasarlo. Poco a poco me voy introduciendo en el ambiente literario de la capital, y me parece muy interesante, aunque algo disperso. 

-Aquí, los artistas se juntan en los cafés más que en el Ateneo, y además, y como si estuvieran peleados, cada facción se agrupa con los suyos. 

- Y de ahí no salen. Y a la mínima se lanzan pullas y discursos ofensivos. Y, hasta se citan para batirse en duelo, como le ha pasado a Valle Peña. 

- Total, que yo que he venido aquí a aprender, a escribir y a conocer a los mejores, estoy aprendiendo más de picaresca que de buenas letras. Aunque tenga que rendirme al genio de todos los que voy conociendo. Que entre exaltados y melancólicos, son la mejor cosecha que ha dado España en muchos años. 

La grey literaria de la época se concentraba en Madrid. 

Alberto recuerda, de entre los gloriosos del 98, a Baroja paseando por el Retiro, boina desgarbada e indumentaria descuidada. A Machado, don Antonio, aún más desaliñado que el novelista vasco. Y a Sender,  y a Aub, que visitaba la capital desde su residencia valenciana, entre los del momento.

 Novela, poesía, teatro. Todo era un bullir en el que no acababa de encontrar su sitio. 

El joven hebreo soñaba con escribir argumentos para el cine, pero no le gustaban las producciones de cariz folclórico que  triunfaban en los cines y encandilaban al público.

 Él soñaba con algo más. 

Algo más moderno, más social, con ' compromiso ' , pero, que ni en la España de la republica acababa de arrancar. 

Eso, pensaba, habrá que buscarlo en Europa.

- Cuando vuelva al café de Pombo, hablaré con Javier y con Rafa. También tendré que contar con mi mujer. Buena es Elena Amselem como para no consultarla. De todas formas, ellos también están descontentos. Habrá que marchar.

Y mientras el mercante portador de anhelos e ilusiones avanzaba mar adentro, Alberto recordaba y reflexionaba. Con nostalgia y con dolor. 

¿Quién sabe qué les esperaba en América? Los hebreos no estaban ' de moda ' en esos tiempos de horror y él sólo quería vivir en paz. 

Encontrar un hogar, trabajar, y VIVIR. 

CONTINUARÁ 

- CONSTANCIA DE LOS DÍAS: Se agotan los días de estancia en la ciudad soñada. Días que han servido para descubrir cosas tan importantes como el respeto a los niños afectados por el TEA, al eliminar el ruido en ciertos días de feria. Todo un acierto para alcanzar la meta de la inclusión social. 

- Descubrir, recordar, comprobar... que el amor existe.  AMOR con mayúsculas en forma de cuidados y dedicación de una persona a otra.

Laurita y Pedrito Rodríguez. Mis niños Clavijo.

 El amor existe. 

Ceuta, 2 de agosto. El mar devuelve a Barbarita a otro mar y otro puerto que, aunque también radiante y luminoso, ni sabe ni huele igual. Pero ahora es el puerto fijo de su vida. Que no de su corazón. 

















5 comentarios:

  1. ¡Cuánta nostalgia desprenden tus palabras! Al evocar esos recuerdos puedo imaginar cómo conectas con tus raíces ❤️

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  2. Que bonita historia la de Alberto. Seguiremos pendiente de tus relatos mamá!

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  3. Barbarita que barbariad!
    El dialogo del principio me ha recordado un poco al Barrio Maravilla, leerte ya es una maravilla. Me encanta como vas describiendo los detalles de las personalidades de los protagonistas de tu historia.
    En mi familia llamábamos Mancinca a mi bisabuela, me has transportado a un pasado feliz que nunca olvidaré.
    Me encantaría que Alberto se encontrase con Buñuel. 😍
    Te escribe tu Alejandrina siempre desde el cariño, que últimamente está en baja forma.
    🫂❤️🙌

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  4. Muy evocador aquel Tánger de Alberto, un paraíso para las élites de la época, multiculturalidad a la medida. Seguimos enganchado a tu relato, promete, gracias !!!

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  5. Leo tus relatos y la mente se me va enseguida a mi casa de Rabat . A mis padres, huelo también esos olores de la comida de Francisca la de Ronda . No dejes de escribir y no dejemos de soñar . Magnífico relato !! ( no soy anónimo , soy Marinés )

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