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sábado, 17 de enero de 2026

BARBARITA RELATA . LA DESASTROSA BODA DE LA SABUESA GINESA Y LAS MAGDALENAS DE NUNCA JAMÁS. PARTE I.

 







Hay momentos en la vida que nos ponen en situaciones límite que nos echan, de golpe y porrazo, en brazos de lo absurdo, del surrealismo más extravagante y descabellado, rayano en la locura. 

El hombre propone...y lo demás ya lo saben ustedes, lo que planeamos durante el tiempo de la ilusión, se vuelve, en un abrir y cerrar de ojos del destino, en una realidad tan desbordante y enloquecida que no pareciera real. 

Aunque lo fuera, y lo fue. En un momento de la vida de nuestra protagonista en el que todo se torció hasta el extremo de la irrealidad. 

 - Esto no me puede estar pasando a mí. Ja,ja!! decía, con la misma cara de loca que Aurora Bautista, en Locura de amor,  la atribulada y enloquecida protagonista de este suceso,  que ríanse ustedes de Ionescu o Kafka. Cascarillas de literatura comparados con la cadena de cuadros de sainete que vivieron los personajes de este drama nupcial.

 No llegaron a Bodas de sangre, pero sí a Magdalenas de venganza. No eran las de Proust, pero sí las de los primos del pueblo. 

Las circunstancias se rodearon de tal forma, para que todo saliera mal, que, y según la ley de un tío del que no recuerdo el nombre, salieron mal, desastrosas y catastróficas. Aún cuando todo estaba planeado al milímetro.  - ,--- - Esto no me puede ...

Y, ¡noniná! Porque esto es lo que le ocurrió a Ginesa Bandera, sí señores, la socia de Barbarita Nombril en el gabinete de investigación Las Sabuesas A. S. 

Pues resulta que la muchacha se fue a casar y todo le salió mal. De principio a fin, porque estaba escrito en el libro de las casualidades retorcidas que la Ginesa y su novio, el guapo Juan Carlos Pérez del Reloj, no lo iban a tener nada fácil para llegar al himeneo. 

Futi manguti , que dicen en mi pueblo. 

Ante todo, déjenme que nos situemos en punto y hora, que decía mi sabio padre. Nos encontramos en la mitad del mes de septiembre del año 1976. 

La socia de Barbarita, con 22 años y una talla 36, ojo al dato que es importante, tenía un novio formal, el ya citado Pérez del Reloj, al que su madre, la norteamericana Rosary of the Clock, natural de Cincinnati, llamaba cariñosamente, Johnny. Cosas de madres.

En aquella época, y sujetos a ciertos convencionalismos sociales, ahora, afortunadamente inexistentes, la pareja no viajaba sola, ni se pasaba en nada. 

Todo decente y formal. Así que, entre manitas y arrumacos, se pasaban los días mirando planos, muebles, cortinas y sofales, como decía el primo José Antonio de Fuengirola, a la sazón, marinero por la patria en Tarifa, para el futuro nido de amor. 

Lo normal para la España del momento. Una pareja, mil ilusiones. 

 - Todo perfecto. Vamos a casarnos. 

Todo iba demasiado bien....y eso, claramente, no podía acabar así. Por lo del futi.






 

UN TRAJE DE NOVIA ESPECIAL Y UNA HUELGA DE TRANSPORTES. 

Y, con este detalle anecdótico y muy recurrente en los primeros años de la transición, empezó el particular calvario de la bella, dulce y más tarde, enloquecida Ginesa.

- Ay mamá que no encuentro traje de novia, todos me quedan grandes, como no encontremos mi talla, me parece que vamos a tener que apañar el de comunión. Total, quitamos el velito y añadimos más tul, sin olvidar la limosnera. Esa no se quita, por si a los invitados les da por echarnos dinerito. Comentaba la novia que ya estaba empezando a desbarrar.

Pero sí hubo traje de novia, a la medida de la futura sabuesa y confeccionado en los talleres del famoso atèlier La Gacela Real, de Barcelona. Así que, sólo había que esperar a que lo enviaran. Todo perfecto y controlado, hasta que, a quince días de la boda el traje no aparece. 

- Por Dios, papá, que acaban de llamar de la tienda para decir que el traje ya estaba entregado, pero, que está  atrapado  en Antequera a causa de una huelga de transportes. 

 - Ay, papá, que sin traje no me puedo casar, y el de primera comunión está amarillo, y, además, también me queda grande, sollozaba Ginesa con los ojos vueltos, entre convulsiones y mocos. 

Llevado por la desesperación, don Luis, padre entregado y bregado en mil y una batallas en el África colonial, tomó una decisión heroica.

- Eso lo arreglo yo ahora mismo.

Y allá que se plantaron padre e hija: a un llano de la comarca antequerana donde estaban concentrados los camiones en huelga. Y, entre ellos, el Pegaso conducido por Ramón Miranda

Pertrechados con el modelo de vehículo, matrícula y nombre del conductor la cosa parecía fácil, pero... He aquí que el Ramón dice que nones, y don Luis que me dé usted la caja. Y el Ramón, con su fiero bigote y su chamarra de cuero, que vivía su primera huelga, que no, que él no se vendía al capital por un traje de novia y además tan canija. Se ve que le gustaban rollizas. 

Y en el tira y afloja entre el capital y el representante del proletariado, ocurrió que don Luis pega un brinco y rescata la preciada caja, y, cual Rambo o El guerrero del antifaz, el padre cogió a la niña, la caja y además un jamón ibérico que se enganchó en la maniobra liberadora. 

- Vámonos, Ginesa, que hay que salir a escape antes de que nos metan mano. Yo dije que tendrías traje y ya lo tienes. Y, además, con jamón. Que no se diga de los de la Quinta del biberón. 

- Habemus traje, todo irá bien. Nada malo puede pasar. Ya está todo controlado: la familia y amigos, los invitados de compromiso, los compañeros de trabajo y...los primos del pueblo. Se decía la novia exultante de felicidad e ilusión. 

Y, una vez llegados a este momento del drama, no hemos querido dejar pasar la figura de los primos del pueblo por su papel protagónico en el desenlace de la historia. 

La familia Levadura, propietaria de El Horno quemao, la panadería y obrador más importante del municipio jiennense de Aceitunilla del olivo, cuya especialidad era la fabricación de magdalenas rellenas de manteca colorá, que jamás cerraba el negocio y que hicieron una excepción para la boda de la prima de Málaga

Así las cosas, y con la ilusión de la boda, la visita a Málaga, y las primeras vacaciones de sus vidas, Mariano, Frasquita, Carmeluchi y el pequeño Monchito, que tenía toa la cara del tío del anuncio del  Netol, abordaron el autobús del pueblo cargados de ilusión y de cajas de doradas magdalenas. 

 - Todo va bien, y yo me caso, se decía la Gine, aunque no convencida del todo. 

 Y, ahora, recién comenzado el 2026, el año de celebración de su 50 aniversario nupcial, nuestra Ginesa, aún siente como se le eriza todo el vello del cuerpo cuando recuerda...

Como si fuera ayer. 

 
 -Todos los invitados confirmaron, la mayoría por carta, respondiendo a la primorosa tarjeta de boda impresa en Gráficas Migoya, en una no menos primorosa letra inglesa.

 - Por teléfono, fijo, claro, e, incluso, encajándose en mi casa para ver, y  golimbrear, mi también primoroso ajuar. 
Que en aquella época ya se sabe, todo el mundo se colaba en casa de la novia para cotillear,  tomarse una copita de vino de Málaga y, de paso, criticar todos los detalles de vajilla, cubertería, mantelerías, talegas para el pan, ropa de cama y...hasta las bragas. 

 - Los primos de Aceitunillo, panaderos de toda la vida, cerraron el negocio por primera vez en su existencia. Y llegaron siete: además de los tíos Mariano y Frasquita, y los primos Carmeluchi y Monchito, también vinieron el Eusebio y la Maricuchi, a la que llamaban Uchi. Estos últimos, dos parientes mocitos viejos, ilusionados con venir a Málaga a ver si encontraban pareja. 
 - Todos esos, con 40 cajas amarradas con cuerdas, de magdalenas rellenas de manteca colorá,  que aún hoy casi puedo oler.

 - El restaurante, la tarta de siete pisos, la coral Sancti Spiritu con el Ave María… todo preparado. 
 - Yo tenía el vestido colgado, los zapatos, el velo, algo azul, algo prestado… todo perfecto.

Faltaban 24 horas.

 - Sí señores. Faltaban exactamente 24 horas, un día para que llegara el momento anhelado, el día soñado una y mil veces por todas las niñas de toda la vida, que, no era, ni más ni menos, que el de su boda. Con vestido blanco, un velo ahuecado y una cola de siete metros, para entrar en la iglesia pisando fuerte. 

 - Con un convite de campanillas, con gambas, muchas gambas, y una tarta de siete pisos, de la misma medida que la cola del vestido. Y magdalenas a tuttiplen para quien quisiera mojar en el cafelito.

 - Todo listo. Todo preparado. Que me caso. 

   Ese era el plan, metódicamente fraguado, estudiado y dispuesto. Nada podía salir mal.

  Y, he aquí, que en la tarde de la víspera, en la antesala de la dulce espera del día soñado, cuando suena el teléfono y se oye la voz angustiada de la señora Rosary of the Clock, la madre de Johnny. 

 - Ginesa, que soy tu suegra, que mi Johnny está con 40

 - ¿ Con 40 qué?, respondió la Ginesa, entre aterrorizada e incrédula. .

 - Con 40 grados de fiebre. Que mi niño está mu malito y nos vamos para el hospital . 

  Y allá que se fue la comitiva pre nupcial: padres, suegros y novios. 

El Jhonny, tan perjudicado que apenas podía abrir los ojos, con todo el cuerpo lleno de manchas rojas y las orejas tan grandes y coloradas como las de Dumbo o el actual King Charles. O como las de de la manteca del relleno de las magdalenas del pueblo. 

¿ Diagnostico?  

 - Varicela en grado extremo, mezclada con una culebrina cosquillera. Cama, y reposo. Nada de calle, que no le dé el aire. Este hombre no se puede casar. 

 - ¿ Coooooomo? Gritaron todos a coro arrinconando al acojonado médico. 

  - Pues eso, que no se puede mover. Que no le puede dar el aire. Que no hay boda. 


 CONTINUARÁ. 




12 comentarios:

  1. Ja ja,ja, esperando parte II de esta locura de boda. Pilona

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  2. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Ayyyy, que locura de boda !! Pero al final hubo boda o no ?? No nos dejes así, queremos segunda parte ya! Que risa más grande con este relato ! Eres genial escribiendo Barbarita.

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  3. Jajaja😅 Ay madre mía, !! No nos dejes así ! Queremos 2ª parte ! Besitos Barbarita 🥰

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  4. Uyyuy que bueno, la 2a.parte ya! no me dejes en ascuas Barbarita!
    Como siempre bárbara escribiendo. Un petó molt fort desde Barcelona 😉😂😘😘😘😘

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  5. Jajajaja qué lectura más divertida, estoy deseando leer la segunda parte, eres única. 😂😘

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  6. Se me está haciendo tan real, que parece lo hubiera vivido mismamente. Que historia mas divertida y bien narrada. ENHORABUENA ,Barbarita. . Esperando con ansias la segunda parte.

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  7. Es que no puedo dejar de leer. Me lo he pasado pipa en este rato leyéndote, Barbarita. Simplemente... ¡Me requetencanta!
    Esperando la segunda parte. Pero no me invites a las magdalenas de manteca colorá, por favor. Jajajajaj

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  8. Ésto anima y divierte la Ginesa pobrecita que desgraciada espero que la vida le haya sonreído éstos 50 años hasta el sábado canija 🍀

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  9. Se que me repito, jaja. Pero cada ocurrencia me lleva siempre al más original Ibáñez, y eso es mucha tela.
    Bravo!!!

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  10. Qué gran historia. Me resulta familiar y me recuerda a cuando mis padres se conocieron y se casaron. Mi más sincera enhorabuena. Somos lo que escribimos y tú lo haces de una forma especial, lo que dice mucho de ti. Fuerta abrazo.

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  11. Preciosa historia. Me encanta cómo escribes...

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  12. Que relato más divertido. Me da la impresión de haberlo vivido. Menudo desastre de boda. Madre del amor hermoso . Se llegaron a casar? Deseando leer la segunda parte .es buenísimo!! Enhorabuena Barbarita.





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