Buenos días, mi mani pechiocha. De nuevo, Boker, Tov, Shabat Shalom.
Nunca pensé que te escribiría una carta. Ni esta ni ninguna otra en esta era moderna de mensajes y textos volátiles, donde, hasta el género epistolar se pierde irremisiblemente.
Y, he de decirte que no sé ni por dónde empezar, ni qué escribir en estos días de confusión y de pérdida donde todo se me hace bola. Hasta juntar cuatro letras para decirte y contarte, y sin que nadie se entere, todas las cosas que se me quedan atrapadas en la garganta y que, poco a poco, y recuerdo a recuerdo, se presentan ante mis ojos en la película de nuestra vida.
Por aquí todo sigue igual. La primavera se despide lentamente, podría decir que se paró con tu falta.
¡Ay, mani, mira que irte! Todavía no estaba previsto que subieras al Tren de los corazones, pero tú, con tu sonrisa como única arma, te subiste porque te dio la gana. Y, hala, a viajar! Por otra parte, una de las cosas que más te gustaban.
Parece que fue ayer, porque fue ayer, cuando te retaba a decirme cuántos sitios habías visitado. Pueblos o capitales, españoles o extranjeros, mi mani se los conocía todos, y de todos tenía una anécdota y una sonrisa: desde el frío de Albacete hasta las lluvias tropicales de Aruba, sin olvidar la luminosa Jerusalén. Porque así eras tú, viajera, para conocer y atesorar lo vivido y disfrutarlo siempre.
Y, además de la sonrisa, tenías otro arma importante, la paciencia. Con ella transitaste por la vida para luchar contra el viento que te empujó tantas veces: el de la enfermedad y las dificultades derivadas de esa mala salud que te comenzó a acechar hace ya...
Y fue esa misma paciencia, con esa misma sonrisa la que te salvó, y nos salvó a todos. Una y mil veces.
- Perla, ¿ Cómo estás?
- ¿ Yo? Muy bien, estoy muy bien! Y, hala, a tus clases, o a tu tienda, a preparar muestrarios y a seguir adelante. Con la sonrisa y la paciencia. ¿Para qué mas? Si con eso eras feliz y hacías felices a los demás.
Puericultora de titulación y vocación, no tuviste hijos, pero cuidaste a los niños de tu propia tribu, tus hermanos. Y a tus sobrinos. Y a todo el que lo necesitara, niño o adulto. A base de sonrisas y de paciencia. Aunque también tenías tu genio, no te vayas a creer, guapita de cara, que, a veces, el pastelito también sacaba las uñas. Siempre impecables, por cierto.
Y, hablando de pastelitos...Una de las veces que sacabas el genio era para decir que no te gustaba la cocina. ¡Que no y que no! Que cocinabas porque no tenías más remedio, cuando eras la mejor cocinera del mundo.
Pero no te preocupes, que mi amiga Encarnita Merinero, también lo dice y es toda una maestra. Así que, y a la fuerza, de tus manos salían las mejores ensaladas, sandwiches, tortillas de patata rallada, carnes rustidas, Adafinas (cuánto me gustaba hacerte rabiar cuando te decía que las de Simi Benasayag eran mejores. Y era verdad).
Las cosas como son, mi reina.
Y Orisas, boquerones en vinagre, Chalmilas sabrosas, pinchitos, gazpachos - verdes -ja,ja,ja... Y ricas tartas, y Morenos para Pessah, y Pasta Frola deliciosa y membrillos dulces, y pastelitos de embraya, y mazapanes de colores... Y eso sin gustarte la cocina. Todo rico y rápido.
Tampoco se me olvida tu peculiar forma de reducir el volumen de las cosas, por ejemplo, un pollo; los jibarizabas de tal manera que se quedaban en un pichón. ¡Pobres pollos de Kippur! Sin casi entidad ni enjundia. Como todo lo que caía en tus manos para guardar. De Liliput. Ahora creo que tendrías que haber patentado el sistema ja,ja,aja Y es que hay gente pa to.
Transitaste por muchos caminos diferentes: de la docencia a la papelería y librería, a la corsetería: los mañadores como te gustaba decir, pasando por las medias. las batas y los calcetines. Y, gracias a tus frecuentes visitas a las fábricas, entendías de lycras, elastanos, algodones y mil tejidos más.
Sabías cómo se hacían las estampaciones, los cortes y los patrones, para conocer mejor el negocio y ofrecer el mejor producto. Carete, eso sí, pero bueno, bueno. Y con la mejor sonrisa. Y más paciencia, je,je.
Rica en afectos, siempre recordaste con cariño a tus amigos y profesores de Tetuán, en especial a don Jacob Salama, que tanto influyó en tu educación. Y a Estrellita Bencid, y a Flor Bela y sus hermanas, tus amigas portuguesas... Y muchos más.
Como buena profesora tuviste un amplio magisterio para, además de la lengua francesa, enseñar muchas cosas a mucha gente, sobre todo a mí. Qué paciencia para dar forma a las masas, decorar los pasteles, preparar bandejas, ayudar en el Jaroset.
Qué trabajito enseñarme el Kiddush de los viernes en la noche. Confieso que me quedé en Sabribaranam - Lejayim. aunque prometo llegar al final.
Me gustaba verte coser y planchar. Y recortar, hasta última hora, con paciencia y maestría. Admiré tu forma de actuar, y mantener, fiel a los deseos de mami Estrelli, la unión entre tus hermanos. Para permanecer juntos a pesar del tiempo y la distancia.
No me gustaría olvidar tus grandes dotes de anfitriona: una paella, una tortilla de patatas y unas cuantas tapas, estaban siempre dispuestas para todo el que llegara a tu casa, la mayoría de las veces, sin avisar.
- Chata, que llevo a fulanito o a menganita...
En la casa de Ceuta, frente al mar y en el chalete de Málaga, puertas abiertas para todos. Buena hasta para eso. Sonrisa y paciencia.
Tengo que mencionar, dentro de tu historia viajera, tus estancias en Israel: de norte a sur, playas y desiertos, visita al Kotel, a los mercados bulliciosos, al Mar Muerto. Con Samuel, tu marido y nuestro mehnun favorito. Y luego sola, a ver a tus hermanos. A caminar y a disfrutar en bodas y otras fiestas.
Gracias a tus conocimientos de la lengua hebrea nunca te perdiste en un autobús u otro medio de transporte. Allí eras tita Pela, y con todos te entendías.
¡Menuda mi mani para hablar por los codos!
Y nuestros días de sol en Restinga, Fuengirola y Torremolinos, y los paseos de invierno por Retamar y los pinares de Alhaurín, para encender la chimenea si hacía frío. Y para oír la Hagadá de Pessah ante los ojos curiosos de mis hijos, tus sobrinos. Porque saber del otro es querer al otro.
Y más días buenos, que también se mezclaron con otros, digamos, regulares. Pero esa es otra historia que ahora, para qué resaltar, que para el dolor siempre hay tiempo. Y tú te has marchado en paz, en los días de Shavuot y perfectamente sintonizada con Dios. Como no podía ser menos.
Dicen que cuando se escribe mucho y largo, es la carta del soldao. Y eso, indefectiblemente, me lleva a tu jura de bandera con Samuel y muchos caballas más. ¡Qué emoción!
Pero sigamos con la carta. De soldao o de paisano, es la que me toca escribirte para que te llegue pronto, para decirte que dejas a muchos, muchísimos huérfanos de tu cariño y tu presencia.
Tú, Perla, Perli, Perlita, Pastelito, has sido y serás siempre muy importante para los que te conocieron y quisieron. Que era lo que más te gustaba, que te quisieran.
Y es aquí cuando tendría que decirte que las lágrimas no me dejan seguir escribiendo y que tengo la vista nublada por la pena. Algo hay, es verdad. Pero lo cierto es que se me han roto las gafas y no veo un pimiento. Lo justo para decirte lo mucho que te quiero, y que no sabes la putada que me has hecho con tu marcha.
¡Eso no se hace, mani!
P.D.
En algún sitio oí que en las postdatas se dice lo más importante, pero ya no me sale nada. Bueno, sí, que Moisés, Aarón, y Josué, los gallos de la Guardia Civil ya no nos van a despertar más. Ni los helicópteros. Ni la feria de agosto.
Que no tiraremos una hoja desde tu privilegiado balcón para ver de dónde viene el viento. Y que ya no habrá más Jarabullos. ¡Otra putada, mani!
Tete, tu Tetito te envía esto; del chalete de tita Perla a presidir su casa. Shalom. Carolina lo colgó. Para que tus nietas mayores lo vean y te recuerden.
Pablo pregunta por ti. Luni sigue tan bicho como siempre. Crecerá sabiendo de ti. Vivi se encarga de ello.
Te queremos, mani. Te lo ganaste. Con tu sonrisa. Tu bendicha sonrisa. Gracias por tanto.
¡Todah rabah, mi reina!.
Sé lo importante que fue para ti y lo difícil que habrá sido esta publicación, cuando está tan presente el dolor. Lo siento mucho ❤️
ResponderEliminarLo siento muchísimo. No hay consuelo para esto, mi niña. Lo que sí tienes es a mucha gente que está a tu lado dándote el amor (al menos, una chispita) que ella te dió. Te adoro
ResponderEliminarLo siento mucho prima. Me ha emocionado mucho tu escrito. Un fuerte abrazo y un millón de besos. Te queremos mucho.
ResponderEliminarQue bonito nos espere dentro de muchos años la hecharas de menos pero sabes que me tienes 🫶 cada vez que me necesites ya estará con su Samuel amiga Perla ayúdanos desde arriba 🙏🙏☀️💋
ResponderEliminarUna gran pérdida. Y sincero y merecido homenaje a una gran mujer, Perla, Z"L.
ResponderEliminarD.E.P Perla. Es muy duro despedirse de nuestros seres queridos. Animo Tita Marieta. Leyendo y escribiendo con lágrimas en los ojos. Que bonito homenaje. Tu particular y sentida despedida. Feliz Fin de Semana para ti y para todos. Tu sobri Susi. Besitos y abrazos mil desde Marbella.
ResponderEliminarAquí estoy, a moco tendido, lo siento mucho prima, seguro que se fue llenita de amor. Preciosa carta. Mucho ánimo!
ResponderEliminarDescanse en Paz.
DEP hermana Perla , mucho ánimo Barbarita , piensa en lo mucho que la disfrutaste , siempre en tu corazón...
ResponderEliminarMuy desafortunado.
ResponderEliminarDeja mucho que desear, no me parece nada acertado.
Te das cuenta que la parte más difícil de la vida es cuando te tienes que despedir de alguien que no querías perder nunca . Descanse en paz tu gran amiga .
ResponderEliminarQue afán de protagonismo. Deja a los difuntos descansar en paz.
ResponderEliminarDEP Perla y tú mucho ánimo preciosa que puedes estar muy contenta que has estado a su lado hasta el final. Besos Barbarita, desde Barcelona. Aurevoir😉😘
ResponderEliminarYo personalmente no entiendo esta publicación. Puede molestar y lo sé de buena fuente, porque habla de tu familia como si fuera la familia principal de Perla, dejando a la verdadera familia en un segundo plano. En un momento tan doloroso, eso se siente como ocupar un lugar que no le corresponde.
ResponderEliminarAdemás, sin preguntar ni tener en cuenta cómo puede afectar, haces pública una carta intima con una fotografía. Como si de alguna manera tuviera el derecho a representar el duelo de todos. Y eso puede doler mucho a quienes realmente son su verdadero núcleo familiar.
Ni eres quién, ni son las formas, ni el momento.
Aunque soy de una generación diferente, conocí a Perla y su sonrisa era memorable. Marieta y Perla tuvieron la suerte, o quizas la destreza, de tener una amistad muy entrañable y verdadera que complementa a la familia. Reconozco el dolor de perder a un amigo así y se que no es fácil. Solo cabe mantener el recuerdo y pensar en los buenos momentos que habéis compartido.
ResponderEliminarLeo opiniones diferentes pero tienen razón las críticas. La familia seguro que se siente mal por esta publicación.
ResponderEliminarMe ha gustado muchísimo lo que has escrito sobre tu amiga. Ha sido un homenaje muy sentido, lleno de verdad y de recuerdos bonitos. Me ha llegado al corazón. me ha parecido precioso. Has escrito unas palabras llenas de cariño y sensibilidad. Seguro que tu amiga estaría muy orgullosa de cómo la has recordado.
ResponderEliminarLo siento mucho Barbarita ! Siento la pérdida de tu gran amiga !no la conocí , pero tenía que ser una grandísima persona , Muchísimo ánimo ! 💋un fuerte abrazo
ResponderEliminarAmiga lo siento mucho se que era tú hermana del alma, Dios la bendiga y la cuide allí donde esté
ResponderEliminarEstimados lectores; desde mi modesta opiñon de realizador de cine y audiovisuales, este escrito sobre la amistad y la partida de un ser querido, es de un calado digno y trascendente, a mi personalmente si me toca partir me encantaría que "Barbarita" escriba mi esquela, le releo y sigo pensando lo mismo, es una trascendencia futura, como las genialidades que en un momento no nos damos cuenta que seran para un futuro, pero además un futura luminoso, enhorabuena Barbarita que sigas escribiendo hasta el infinito.
ResponderEliminarAlberto Gauna