Hace pocas fechas, y recién apuntando el presente mes, al que precedió el pasado marzo, caí en la cuenta de dos efemérides que, aunque a muchos ha podido pasar desapercibida, para otros, muchísimos, son claves en el calendario de su memoria sentimental. Ya sea mitómanos o seguidores de a pie, con la gloria y el corazón puesto en la voz que enamora y en el gesto que conmueve, recordaron a dos Rocíos, la Dúrcal y la Jurado, o viceversa, por aquello del tanto monta.
En España y en Méjico, y en una innumerables lista de países se las festeja, recuerda y adora, y, sin querer exagerar, idolatra. Que eso va en el carácter de la gente y del recuerdo agradecido por tanto como dieron.
Nacidas ambas con un año de diferencia y fallecidas en el mismo, estas dos Rocíos, su arte y su genio, representan tanto como poco importa el resto. Dos inmensidades que resonarán siempre con un eco de cine juvenil, de coplas nuevas y de fandangos bordaos mezclados con las rancheras más frescas que nos pusieron a mexicanear con un aire nuevo. Qué par de dos para llenar el escenario del corazón que recuerda y se emociona con sus canciones.
De parecidos comienzos, ambas reinas de la canción buscaron la vida y el éxito en los famosos concursos radiofónicos tan recurrentes en la época. La madrileña, con su abuelo, la chipionera, con su madre. Lo normal para conseguir el triunfo arropadas por quienes confiaban ciegamente en ellas. Desde el más puro anonimato de María de los Ángeles de las Heras ( Marieta) y Rocío Mohedano, a Rocío Dúrcal y Rocío Jurado. Dos vidas, dos destinos, dos reinados en la música y la canción en español. De Madrid al cielo, de Chipiona al universo. Ahí es nada.
Barbarita recuerda aquellas primeras películas de Rocío Dúrcal, Canción de juventud, Rocío de la Mancha, Más bonita que ninguna, La chica del trébol...Historias ingenuas producidas por su descubridor, Luis Sanz, donde desplegaba todas sus dotes de niña buena y voz prodigiosa, hasta llegar a Acompáñame, con el yeyé Enrique Guzmán, donde demostró, una vez más, que podía con todo: hasta las saetas. Incluso se sacaron álbumes con estampas de sus películas. Mari Pili, mi amiga de chica y yo, las cambiábamos.
Al igual que ocurrió con Las Leandras, la revista musical llevada al cine en los 70 en la que, de la mano de la gran Celia Gámez, se convirtió en una espléndida vedette, del Pichi, a la Canción canaria. Memorable.
Y la otra Rocío, que aún no era La Jurado, ya se hacía notar en los tablaos de Madrid y en los programas de la tele en blanco y negro en los que se hizo imprescindible su melena poderosa y su Rojo clavel. Inolvidable.
Y pasaron los años y las dos encuentran su sitio agarradas a los mejores compositores: Juan Gabriel para la Dúrcal y la revolución de las rancheras y Manuel Alejandro, que supo entender como nadie el genio de su paisana para interpretar lo mejor del repertorio de las canciones que están grabadas en el corazón del público.
Y ahí es donde se abre el abanico de canciones que, en las voces de estas dos monstruos se han hecho inmortales: cien mil veces acompañadas, coreadas, casi hechas himno de millones de personas. Cuánta dicha nos disteis, queridas. Hablo por mí, y por una legión que ha puesto en mi mano las palabras del recuerdo compartido. Aunque, y para hacer honor a la verdad, y sin que se trate de una competición entre reinas, la Jurado gana en cuanto a número de conciertos en suelo patrio. La inolvidable Marieta se prodigó quizás más en platós de televisión y, sobre todo, allende los mares.
En Méjico plantó sus reales para dar la vuelta al estilo más genuino con una voz y una frescura diferentes. Sin la dureza de Lola Beltrán ni la fuerza de Lucha Villa, Rocío, La Señora Rocío, conquistó el patio con las nuevas rancheras del Divo de Juárez, y, en otro contexto, las composiciones de Marco Antonio Solís, El Buki, los dos mejores sastres para fabricar sus éxitos a la medida Para llevarla a la gloria.
Rocío Jurado, que empezó como flamenca, supo reinar en la absoluta extensión de la palabra en el planeta música- canción. Como decían, tanto sus incondicionales como sus detractores, era mu larga porque tocaba todos los palos. Y no mentían. En los escenarios hubo un antes y un después de la llegada de aquel torbellino gaditano.
Y, vamos que nos vamos: desde el Rojo clavel, la carrera es imparable: Como una ola, Me ha dicho la luna, Algo se me fue contigo, Como yo te amo, Se nos rompió el amor, Como las alas al viento Señora, Si amanece, Paloma Brava...¿Seguimos ? Porque esta es sólo una muestra de lo mejor de lo mejor. Aunque no podemos olvidarnos de aquellas otras canciones que, sin ser number one, también forman parte de lo mejor de los mejor porque son espléndidas muestras de su voz y de su arte.
Sólo había que verla sentada en una silla de enea y entonar...y cantar por derecho. Hasta villancicos. Y dúos memorables, con Juan Pardo y con José Luis Rodríguez, El Puma, entre otros. Y sus conversaciones con Jesús Quintero. Tal para cual, ¡ojú!.
Y también en el cine. Aunque ahí no destacó especialmente, se recuerdan sus actuaciones en la película documental Sevillanas, de Carlos Saura, y en la segunda versión de La Lola se va a los puertos, donde tuvo una notable interpretación. Aunque lo suyo era la melena leonina y enlacada al viento y las canciones que salían de sus tripas de artista poderosa. Y el moño recogío, la bata de cola y los cantes, los que le echaran. Por cualquier palo, con Enrique de Melchor a la guitarra, y su sola voz por bandera.
Y otra vez la gran Marieta, con apellido artístico de río granadino y una voz de amor y de cristal que aún resuena por los recovecos de la memoria del corazón. Con canciones, películas y más y más canciones que, si no recuerdo, me recuerdan mis lectores. Gracias a la televisión por cable, sus fans tuvimos la oportunidad de saber de sus éxitos a través de la cadena de televisión mejicana Galavisión.
Y la veo, hermosa y sonriente, espléndido maquillaje teatral, junto a su querido Juanga, y Marco Antonio ( maravillosa su actuación a dúo interpretando Como tu mujer. Y la gente entregada, rendida. Y con Juan Pardo cantando en gallego, O neno, una deliciosa Panxoliña. Y el Adeste Fideles rebosante de voz y de Navidad. Y los mariachis, de guitarrón y sombrero. Los mejores para acompañar a La española más mejicana. Tan mejicana que quiso honrar la tierra que la adoró reposando eternamente en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Una simbiosis de amor total, sin distancias ni fronteras.
LOS LECTORES RECUERDAN.
Y para poner fin, nunca final, a este recuerdo de música, canciones y emociones, he querido echar mano de algunos de mis lectores afines a estas dos grandes cantantes. Qué mejor que una encuesta para desempolvar recuerdos y decir, yo la vi, ahí estuve.
Como Ana Mari Gentil que me habla de su amor por la Dúrcal y su canción favorita, La gata bajo la lluvia, y Alicia Fernández, que, sin ser una fan declarada, recuerda su película Marianela. Y Manolita Galán, que admiraba a las dos divas inmortales y se sabe todas sus canciones. Vio a Rocío Jurado en la plaza de toros de Marbella.
Mi socia, Ginesa Banderas se confiesa igualmente una gran admiradora de ambas y pudo ver a la Jurado en el Teatro Cervantes de Málaga, y Miriam, que vio a la gaditana en el Olympia Theater de Miami, y Gladys, que disfrutó de la actuación de Marieta nada menos que en el Auditorio Nacional de Méjico. El gran Alfonso Moreno Nodal, más conocido como El cocinero flamenquito, se mudó del Atlántico al Mediterráneo para ver a su paisana en el parque de atracciones Tívoli. ¡Ay, el Tívoli!
He de subrayar que el mencionado parque de Benalmádena, las plazas de toros y los auditorios feriales han sido los marcos ideales para disfrutar de actuaciones de lujo. En este caso las que nos ocupa, y que la chipionera parece ganar en número, por prodigarse quizás más en actuaciones en directo.
Francesca Gentile me cuenta que disfrutó como nadie en un recital de Rocío Jurado en el Cuartel del Revellín de Ceuta, una ciudad que recibiría muchas veces la visita de la cantante, desde sus inicios flamencos hasta su apoteosis como cancionera.
Merche Peña, conoció a Rocío Jurado en el Corte Inglés de Castellana. Era no muy alta, recuerda, estuvo muy simpática y me firmó el disco que grabó con la Orquesta Sinfónica de Madrid. En cuanto a la Dúrcal, Merche la recuerda guapa y encantadora, en el restaurante La Gaditana de Collado Villalba. Iba con sus hijas a tomar el vermú y a comprar pollo asado.
Susan White, habla en torrente de piropos para las dos divas, aunque sus preferencias se acercan más a Rocío Jurado, las cataloga como dos damas de la copla. Dos artistas que se echan de menos porque tenían una, otra, forma única de expresar el arte que parece no encontrar en la actualidad. Esa calidad vocal de ambas, la forma de moverse y de transmitir en el escenario, subraya Susan. Para ella, las mejores.
Y las letras...Tanto de una como de otra, merecerían un capítulo aparte: de la Dúrcal recuerdo Amor eterno...e inolvidable, Cómo han pasado los años, Como tu mujer, Hoy te vi pasar, Y nos dieron las diez, una vez más La gata... Y muchas más que se me quedan guardadas o que ustedes podrían recordarme.
La Jurado despertó pasiones con su peculiar forma de actuar y algunas de sus letras: Se nos rompió el amor, Señora, Ese hombre, Mi amante amigo, Amor a solas...letras llenas de sensualidad que se codearon con otras llenas de orgullo racial, Soy de España, Himno de Andalucía. Y otras llenas de emoción y ternura : No cierres los ojos niño que la noche está de estrellas, con luna de chocolate y luceritos de canela, recuerda la Toti Chica que se la cantaba y bailaba a su abuela. Y ese ¡Ayúdame!, toda una invocación llena de fe y espiritualidad, y la que no puede faltar en este ejercicio de memoria porque se ha convertido en casi una declaración de intenciones para mucha gente, en especial a Margarita Gámez: Que no daría yo...por empezar de nuevo.
Como dice la canción de Marieta, Cómo han pasado los años. Veinte, en el caso de estas dos divas que continúan en el recuerdo de muchos y formando parte de la memoria sentimental de otros muchos. Para regalar emoción y felicidad a raudales. Vuestras voces siempre estarán presentes, en alas al viento.
Fue un placer conoceros.
¡FELIZ DÍA DE SAN ANTONIO!
Barbarita que bien has catalogado a estas grandes artistas.Unicas e irrepetibles ,cada una en su estilo siguen en nuestra memoria un abrazo.
ResponderEliminarNena me ha encantado tú recuerdo a las dos divas, grandes artistas y grandes personas, gracias cariño un beso
ResponderEliminarExtraordinario trabajo dos grandísimas,inolvidables
ResponderEliminarQue bonito Homenaje Barbarita! Que bien descritas y recordadas. Que acierto Barbarita con este artículo, que completo. Barbarita siempre nos sorprende con su ingeniosos y diversos artículos. He crecido con las canciones de ambas. Mi infancia son sus canciones y sus canciones son mi infancia. Tuve la suerte de poder ver a La Jurado en concierto. Me hubiera encantado ver también a la Dúrcal. Veinte años ya, madre mía como pasa el tiempo. Lo bonito de los artistas es que ellos se van su legado queda y se puede seguir disfrutando de su arte en este caso de sus canciones. Feliz Sábado y feliz fin de a todos y en especial a los Antonios, Antonias, Antoñitas. Besos desde Marbella.
ResponderEliminarMuy acertado. Gracias por hacernos recordar por qué son y siempre serán irrepetibles.
ResponderEliminarPrecioso y como dice la canción algo se me fue con ellas que cambió de vida yo las sigo escuchando a las dos la buena música te da ánimo y te relajas hasta el sábado Barbarita
ResponderEliminarMuy bonito Homenaje Barbarita!!! Que bonitos recuerdos !!! Gracias ❤️🤗Eran muy grandes las dos !! De las mejores de España !!!
ResponderEliminar