Hace no muchas fechas eché en falta algo. Había sufrido una pérdida, la falta de algo necesario e imprescindible para el solaz de mi espíritu últimamente atribulado. Tras horas de búsqueda, de invocaciones ( y amenazas) al santo milagroso que todo lo encuentra, después de poner la casa patas arriba con inútiles puestas en escena de rituales varios, aconsejados por las Gentiles, una familia de brujas blancas de Tánger expertas en reponer lo perdido...Nada.
Y, la verdad es que resultaba un poco engorroso, si no angustiante. Porque, señores, se me había perdido el Cielo.
El Cielo! Una novela. Un ejemplar de más de 300 paginas que dice así: Un cielo tan negro y estrellado, de Pilar Losada Navarro, que me acompaña desde hace tiempo y al que he tenido el gusto de reseñar, recomendar y hasta pregonar a todos los amantes de las buenas letras, y que ejerce de quasi medicina cuando quiero disfrutar, re- disfrutar de la mejor lectura.
Si se fijan, en el título de esta semana he querido resaltar el concepto Otra vuelta de tuerca. No soy Henry James, no teman, que no les voy a inquietar. Pero sí he querido incidir de nuevo en el espíritu de los personajes de esta segunda obra de la autora, que hoy presenta en sociedad desde la atalaya donde la gestó. Desde Casares, el pueblo de sus afanes docentes durante más de 40 años.
Pero no nos salgamos del objeto de mi trabajo de hoy. He perdido El Cielo y nada mejor que escribir sobre él para recuperarlo cuanto antes. Así que, vamos a ello, que el calor aprieta y este Cielo no puede esperar. Lo demás son películas.
Una novela de amores, dolores, angustias, heroísmos y mezquindades. Podría parecer una más. Pero no es el caso. Este Cielo..., que cubre una buena parte de nuestra historia allende la Península Ibérica, a partir de los desastrosos años 20 del pasado siglo, hasta bien entrados los 60 en el paisaje más evocador de todo lo bueno y lo malo: Marruecos, Argelia, España, con el fondo de la guerra del moro como telón de sangre, intrigas, traiciones...y amores. Ya lo dije. Pero amores duros, tallados en las piedras de los secarrales de las batallas, en los desengaños y en la necesidad de vivir y sobrevivir. Amores sin amor.
Del destripadero de Annual, al Barranco de lobo, a un hospital de Argel, y a los agrestes paisajes de una Almería anclada en el atraso y el caciquismo. Y a Melilla. Y luego a Tetuán pasando por Ceuta. Es la deriva de la historia, el escenario del Protectorado español en el norte de África y las vidas de los que lo hicieron grande y pequeño con sus pequeñas y grandes historias.
UN ASUNTO DE MUJERES.
No quiero decir con esto que la novela sea un alegato de feminismo gratuito. Vamos, metamos a unas cuantas mujeres y a vender. No. Tampoco es el caso. Pero, miren ( lean ) y comprobarán ustedes que las piedras angulares, los soportes y los cimientos, llámenlos como quieran, son precisamente mujeres. Mujeres con mayúsculas que supieron, con tesón, trabajo, sacrificio, miedo y calor poner en pie el entramado de lo que aquí se dice y se cuenta. Con coraje. Con el arrojo y la audacia de quienes no tenían nada que perder porque nunca habían ganado.
DRAMATIS PERSONAE
Aunque no voy a spoilear la novela, bueno es decirlas, nombrarlas y reclamarlas: en el nombre de todas las que hicieron posible el milagro del mundo mejor, de poner las cosas en su sitio con el único propósito de seguir vivas en medio del horror, la pobreza, la adversidad y la mala suerte. Solamente con valor. Para salvar los muebles, la ropa, la cabeza y la vida, aunque fuera perra. Sin pararse en lamentos. Sólo con el coraje suficiente para llegar al final de esa misma vida perra con, al menos, un as en la manga. Para reír las últimas.
Las Celsas. Amén del nombre de un solar inhóspito del campo de Almería, a su vez bautiza a dos mujeres. La vieja y la joven, Alfa y Omega de la trama.
Carmina. Valor que aguanta, valor que flaquea, pero valor ante todo.
Justa. Compañera y confidente. La vida perra no tiene secretos para ella.
Fatma. Como una sombra inteligente y abnegada pegada a las que pelean por sus vidas. Con el valor y la fidelidad de la gente del Rif. Hasta el final.
Cabe destacar que, por este fresco de mujeres, pintado en la roca viva de esta apasionante historia pasan algunas otras que completan y matizan el sentido de la trama: británicas, bereberes, judías, españolas... Pero estas que nombro, estas mías, son las figuras troncales que encienden el fuego y mantienen la esperanza a pesar del no ser, del desarraigo. De principio a fin.
Pero no me olvido de los hombres. No sería justo.
Los dos mejores representantes del tiempo y el espacio que les tocó vivir. Para sacar el mejor partido. Para amar y para odiar : Pepe Jiménez, El Vivo y Larbi Bennani. Están tan bien dibujados por la autora que no cuesta trabajo reconocerlos en rasgos físicos, ademanes, miradas, gestos y estatura: la del cuerpo y la del alma. Cada uno con sus cartas. Para jugarlas hasta el último albur. Es su destino. En el juego y en la vida.
Y el paisaje. No me resisto a recordar la sensación de calor y olor de sangre del Igueriben nefasto y criminal para miles de inocentes, una trampa que aún se recuerda en la historia de la Historia.
Pero también es grato recordar los paisajens más amables, los de la brisa tenue y el ondular de las palmeras con el mar cercano que siempre huele a salitre y a alijos. Los días tranquilos pasadas las duras batallas, de una contienda que no acaba aún después de acabar, porque siempre hay cuentas pendientes.
Con angustias y esperanzas, con odios y con amores, los de un puñado de piezas en un tablero, otra vez el ajedrez, demasiado complicado como para contarlo en unas cuantas líneas. Era la vida diaria en lo que muchos creyeron el paraíso y otros el territorio de sus desgracias y de sus fracasos.
Todo eso bajo un omnipresente cielo, el que al fin encontré y bajo el cual me cobijo. Sé que me dará suerte.
Un Cielo negro y estrellado. Pilar Losada.
Las bicicletas, además de para el verano, son para pedalear en cualquier época del año. Las lecturas también.
Fuengirola - Casares, 20-VI- 2026.


¡Qué preciosidad! Da gusto tener lectoras como tú, Barbarita.
ResponderEliminarManolita 20 de junio.
ResponderEliminarBarbarita gracias por tu interesantes relatos,un abrazo .
Muy bien ahora a descansar y pasártelo genial 🫶💋
ResponderEliminarArgumento interesante, intentaré leer el libro, grácias Barbarita.
ResponderEliminarCómo siempre, impresionante relato. Vamos, ¡¡¡que voy a comprarlo y a leerlo!!! Últimamente, te leo sólo a tí, porque no me da la vida.... Eres la mejor, Barbarita.
ResponderEliminarGracias por tu recomendación. Tomo nota para leerlo. Y Barbarita encontraste tu cielo perdido no? Te sirvieron los trucos de las brujas Gentiles? Besos desde Marbella.
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