UN HOMENAJE A MIS MUJERES HERMOSAS
Hoy, sábado 8 de marzo, se celebra el Día de la Mujer. Sábado, 8 de marzo. Un día importante, un día cualquiera.
Vaya por delante que no me gustan los " Días de". Ni hacia, ni hasta, para o por.... Para mí, todos los días del año son iguales, y más cuando la causa es importante. Tan importante que, a veces, en ello va la vida...o la muerte.
No obstante, si por alguna fecha hay que empezar, sea pues este día, internacionalmente reconocido.
Hablar de mujeres y del Día de... implica barajar muchas cartas. Una baraja entera con reyes, reinas y ases, que se traducen en educación en valores, en principios de de igualdad. Educación y valoración desde la infancia, en la escuela, y, en los diferentes territorios donde nos desenvolvemos a lo largo de nuestras vidas. Asimilar, asumir que la dignidad pasa por una igualdad consciente, que no impuesta por unas directrices que, en el fondo, poco favorecen a la auténtica causa. Que, lo que de verdad importe sea la puesta en marcha de políticas que valoren - de verdad - a la mujer, no sólo como víctima, sino también como un activo tan valioso como el hombre. Al que no habría que ver como un oponente o enemigo, sino como un igual que camina a la par . Para construir, que no destruir.
Porque, el capítulo de la destrucción es tan terrible, tan vergonzoso y tan luctuoso, ahí están los enemigos , que no merece engrosar solamente las listas de estadísticas. Tal cual. A secas.
De tal forma, el trasfondo es muy otro, lleno de historias tan diferentes como comunes: las que transitan por los caminos del miedo, empedrados de amenazas, vejaciones, vergüenza, silencio y...muerte.
Y aunque no me guste seguir incidiendo en lugares sobradamente comunes y trillados una y otra vez, de los que no se sale, porque es un laberinto. Sí quiero insistir en las pautas que hay que seguir para que el edificio de la igualdad culmine con éxito para todos.
Aunque sea reiterativo, el edificio debe tener cimientos sólidos - infancia - familia - escuela. Con ladrillos de respeto y cemento de entendimiento. Dejando a un lado los gestos de superioridad sobre la hembra, sólo por el mero hecho de serlo. Que no se vea como " normal" el desprecio, el ninguneo heredado de generaciones regidas por esos parámetros. Hombre manda, mujer, obedece y calla.
Barbarita no es radical, pero, ante ciertos hechos que no cesan de repetirse, no queda otra que exigir lo que ya suena a cansino, pero que hay que repetir hasta la saciedad. Porque, los cimientos deben sostener, además de la educación y sus fundamentos en igualdad, políticas activas de empleo para conseguir que las mujeres alcancen puestos directivos, tanto en los ámbitos públicos como privados. Es necesaria la potenciación de la natalidad, no sólo con baja de 4 meses, sino con una mayor flexibilidad por parte de las empresas, logrando así poder realizar el trabajo desde casa. Con la creación de guarderías públicas y, ante la carencia de estas, llegar a convenios con las privadas para que la mayoría de las familias tengan acceso.
Y más, y más. Y mucho más que pedir, que exigir. Que escalar para conseguir coronar el piso más alto de nuestro edificio de igualdad, colaboración y trabajo en común. ¿ Utopía? Pues no debería serlo, porque las mujeres siguen en su empeño. En la lucha constante e inacabada. Desde Juana Inés de la Cruz a Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Concepción Arenal, Victoria Kent, Margarita Nelken, María de Eza, las ' Sin sombrero ', opacadas por los hombres de su generación. Y muchos otros ejemplos que no se limitan a nombres conocidos. Porque no hay que olvidarse de las mujeres anónimas que arriman el hombro desde generaciones: en las escuelas, el campo, la mar, las fábricas, los burdeles o las cátedras. Las que trabajan por conseguir el sustento diario que procure un mundo mejor y una sociedad más justa y equitativa. Sin excluir, si no queremos que nos excluyan.
Y las tareas no se acaban sin un buen repaso a las protagonistas anónimas de esta historia de labor de brega. Por todas.
A las abuelas, madres e hijas. Las que dan calor, valor y enseñanzas. A las maestras, firmes en su propósito de concienciar, de abrir los ojos. A toda una larga lista de ocupaciones y roles que merecen ser mencionadas. Aunque el abanico es inabarcable.
A las trabajadoras de las fábricas, empleadas de hogar, de comercio, a las enfermeras, de sonrisa y ojos que cautivan, a las cuidadoras de enfermos, tanto en los centros sanitarios como en los hogares. A las que perdieron hijos y siguieron adelante, a las madres de discapacitados y a las hijas de discapacitados, misma lucha, mismo amor. A las inmigrantes, que no saben que ya constituyen una parte muy importante en nuestra sociedad, a las trabajadoras fronterizas, mil veces explotadas. A las que llevan años dejándose la piel en enseñar a las más desfavorecidas. A las que ' reaprendieron' a leer a los 80 años, y desarrollaron un gusto excelente por la lectura, además de una caligrafía firme y segura. Mi homenaje.
A las que, cuando aprendieron a leer vieron como su camino se llenaba de margaritas, a las que pintan la vida de colores en este mundo gris. A las mujeres de los marinos, solas en su singladura diaria. A las que dieron de comer las más ricas viandas. Reinas de los pucheros y las croquetas, esperando en una esquinita frente al mar . A las cobardes y a las valientes, a las traicionadas y a las engañadas. A las futuras Marie Curie, que igual describen el Sistema Planetario, que analizan las letras de los villancicos. A los ángeles que les dan miedo las gallinas.
A las que denuncian en falso, porque ese no es el camino. A las mujeres niñas y a las niñas mujer, sin infancia y sin herramientas. A las emprendedoras, a las viudas, que siguieron tirando del carro, a las divorciadas, casadas y mal casadas. A las maltratadas de cualquier forma. A las que han conseguido mucho gracias a su esfuerzo. A las valientes llenas de miedo. A las supervivientes desde niñas dando y aguantando. A las que luchan por la fama y no saben que ya son famosas por su aura especial y su carisma arrollador. A las que vencieron enfermedades y descubrieron un nuevo cabello maravilloso y atractivo. A las que cuidaron a hermanos y maridos con la eficacia y la entrega de una enfermera. A las que escriben para exorcizar sus demonios interiores. A las comunicadoras . A las que no saben gestionar el dolor por exceso de equipaje de amor. A las sin voz ni palabras. A todas ..con todos.
Hoy, sábado 8 de marzo, el sol pugna por salir, pero las nubes se lo impiden. Por una vez ha ganado el femenino plural.
Muy Interesante, enhorabuena
ResponderEliminarUn escrito excelente !!
ResponderEliminarMagnífico. Pilona
ResponderEliminarCuanto camino todavia por recorrer. Pero poco a poco creo que lo conseguiremos, todas juntas luchando hasta conseguirlo
ResponderEliminarBarbarita Espectacular! 👏👏👏👏 gran forma de entrelazar los temas, critica social, historia, actualidad. En la parte de la menciòn a todas las mujeres me he emocionado y reconocido.
ResponderEliminarPreciosa reflexión, ojalá llegue a muchos lectores!!
ResponderEliminarGenial Marieta, muy interesante. Esperando el próximo artículo
ResponderEliminarOleeeeee mi Barbarita ,guapa !!! Esta súper, casi todas ,nos identificamos con tu palabras,hasta la de las croquetas la jefa jefe!!! Miles de besotes mi niña
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Acertaste y supiste leer entre líneas. Un abrazo.
EliminarAbogo por la igualdad a nivel personal,me encanta tu escrito prima,en lo demás,sigo pensando somos diferentes. Y no por eso...hemos de medirnos por escalas!
EliminarUn escrito magnífico!!! Me ha encantado. Enhorabuena.
ResponderEliminarTe superas cada vez, fantástico Barbarita❤️
ResponderEliminarMe ha encantado !!!
ResponderEliminarMuchas gracias por el comentario. Podrías decirme quién eres?
EliminarNo sólo ha sido enriquecedor sino también inspirador. Barbarita también debería reconocerse en este homenaje👏👏
ResponderEliminar👏👏👏👏 muy bien expresado besos
ResponderEliminarSi mucha gente opinará como Barbarita otro gallo cantaría.
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