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sábado, 21 de junio de 2025

BARBARITA RELATA. ENSAYO CON GENTE. MARCHAR DE NUEVO, LA ÚLTIMA ESPERANZA.


 

Si te has perdido algún capítulo puedes leerlo pinchando en la etiqueta "Ensayo con gente" al final de la entrada.


De nuevo en marcha. En fuga, huida hacia no se sabe muy bien donde. Otra vez salir, con el cansancio de años y leguas, con sombras que opacan las luces, con la desesperanza del, otra vez, futuro incierto, de las puertas cerradas. Del abismo al infierno. De la sima, a la nada. 

Y fue esa nada, esa anomía sin asideros, la que les hizo reaccionar como un último acto de rebeldía ante la terrible realidad que les amenazaba con gritos sordos. Hay que buscar un camino para marcharnos de aquí porque esta puede ser nuestra última oportunidad de salir con vida y con dignidad de esta España muerta en esta primavera de derrota. Los caminos están abarrotados de gente que huye, de fugitivos de la guerra y de sí mismos, y, nosotros, cuatro parias sin historia, también habremos de hacer lo mismo. Antes de que sea demasiado tarde. 

Llevados por el miedo y por la marea de sombras en una marcha sin esperanza, nuestros artistas consiguen alcanzar un barco en el puerto de Alicante, la ciudad soñada por Rafael Nogales, que nunca volvería a pisar y que jamás le vería triunfar con su música y sus ilusiones. 

Y por fin salieron. El Stanbrook, un mercante británico a vapor, con capacidad para 24 tripulantes, zarpó del puerto de la ciudad levantina el 28 de marzo de 1939, con 28.000 refugiados a bordo, atropellados, temblorosos y aterrados ante la idea de no poder salir. 

El barco fue el último en cargar miles de pasajeros expatriados. A las pocas horas, el Marítima, haría lo propio con tan sólo 30 pasajeros. Cuestiones políticas, altos cargos de la República, ni uno más. Siempre hubieron clases. 

Ya no dejaban embarcar a nadie más, todo había terminado y, hasta el mar parecía haberse cerrado para las miles de personas que se hacinaban en el muelle viviendo escenas desgarradoras que resultaron inútiles. Era la última oportunidad. Se jugó y se perdió. De la esperanza del luminoso Mediterráneo, el mar de todos,  a la árida tierra de Los Almendros y Albatera, los campos de concentración donde se decidiría el presente inmediato de las 15.000 personas que no pudieron abandonar España por mar. 

Y aquellos que salieron de España en los primeros años de la década de los 30, y que volvieron atraídos por  la tierra propia, hubieron de volver a marchar de nuevo a destinos extraños, en el transporte más lleno de gente que habían visto nunca. Días con buena mar y días con marejada se mezclaban con la buena mar y la marejada de las miles de personas que abarrotaban el buque. Imposible contar la vida de los pasajeros durante los días que duró la travesía: el haber abandonado un país muerto, sembrado de muertos no daba pábulo al optimismo. Todo se había perdido y ellos eran ahora sombras a la deriva, sin esperanza, con apenas cuatro trapos en una maleta y toda la mar por delante. 

Semanas de viaje con el miedo en el cuerpo. Ya no somos nadie, qué haremos al llegar. Argelia es tan diferente. Dicen que allí nos meterán en campos de internamiento  y vigilancia, para establecer un control, porque somos muchos, demasiados. No sabemos cómo nos recibirán, pero, al menos podremos respirar con holgura, aquí no cabemos y la gente enferma. Ha sido el barco con mayor carga de refugiados de estos últimos días de guerra y ya pesa. Nos pesa a todos. 

Las semanas de navegación daban para  poco  y para mucho también. La vida activa se hacía difícil. Demasiadas personas, demasiadas historias. Demasiado dolor. 

Pero pensaban, recordaban. Cada golpe de mar les traía a cada uno de los artistas errantes, ecos de su pasado. El mar, tan presente en sus ciudades de origen, pintaba escenas vívidas como si del día de ayer se tratase. Un malagueño, dos tangerinos y un alicantino tenían al mar por leit motiv de sus vidas. 

El Mediterráneo y el Atlántico. Luz y palmeras, pescado, especias...sandías rojas como la sangre, higos chumbos morados y dulces, aceite, pan caliente. Fiestas y hogueras, arena y acantilados.

 No hay boquerones como las de mi Málaga, decía Javier Linaza, mientras Alberto y Elena hablaban de las sardinas hechas en anafe de carbón que comían en Tánger. Con un trozo de pan y un puñado de aceitunas picantes. Pero las gambas rojas de Alicante y la mojama no se quedan atrás, recordaba Rafa Nogales, con una sonrisa triste velada por el  recuerdo.  En todo ello pensaban porque el mar les traía el olor, el sabor y la vida. 

Tocar puerto. La llegada a la ciudad de Orán, tan mentada por don Miguel de Cervantes, se les antojaba tan fascinante como extraña. El barrio de Sidi Houari, cargado de la historia de las diferentes culturas que se establecieron y gobernaron la zona, y que era lo más parecido a la civilización conocida, quedó atrás, a un lado, borrado. Nos llevan a los campos, hay que poner orden, clasificar al personal. Es un sitio de detención- tránsito, pero no nos harán daño. 

Y es así como tuvo lugar un nuevo pasaje de la novela vivida por nuestros protagonistas.

 La colonia española les acogió con agrado, había que ayudar, eran muchos y estaban heridos por la pérdida. Pero el entusiasmo se desinfló al poco tiempo y ya se les miraba con recelo. 

De momento, no podremos hacer nada , sólo esperar y dejarnos llevar. Nosotros somos artistas, no hemos hecho mal a nadie, sólo trabajar, pero, desde los primeros días nos hemos dado cuenta de que la misma sociedad civil de la ciudad está dividida por nuestra llegada masiva. Ya se empieza a oír eso de que somos rojos peligrosos. Nosotros, que vivimos de pintar, escribir y componer, nunca nos consideramos un peligro para nadie, pero ante esta situación tendremos que seguir esperando, tener la suficiente calma como para dar un nuevo y, quizás, definitivo salto. Dicen que pasan barcos para Chile y Méjico y Puerto Rico...


CONSTANCIA DE LOS DÍAS: 

Una pastora- poeta. Poeta- pastora, de Ventas de Zafarraya, presenta su primer poemario: Luna de lana. Hacer punto y guardar ovejas, dice Angustias Moreno. La lana y la luna, como aquella de Miguel, el de Orihuela.¡ Enhorabuena!

Se acerca la temporada de bodas. El verano adorna con luz y color las celebraciones preparadas con esmero. Días de vísperas adobados con toda la gama de nervios posible para llegar al sí quiero con la perfección de la esfera y el círculo. Los mejores deseos para días de alegría y fiesta. !Pero cuánto trabajo¡

14 comentarios:

  1. Excelente!! Como me gustaría poder leer este relato a mi madre . Deseando leer la próxima entrega.
    Marinés)

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    1. M. F. nos lee desde el Olimpo. Muchas gracias por el comentario.

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  2. Genial mamá, sigue publicando cada semana, nos tienes enganchados

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  3. Informar, formar y entretener. Creo que lo tiene todo para ser un gran relato periodístico. ❤️

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    1. El comentario suyo de usted si que informa, forma y entretiene. Muchas gracias desde el Mediterráneo. Besos al auténtico Atlántico.

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  4. Como siempre, exquisita redacción e interesante relato que puedes convertir en novela histórica si te lo propones. ARL

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    1. Inmensa responsabilidad. Muchas gracias por el comentario. Así da gusto escribir.

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  5. Mani, muy bien articulo, felicidades!

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  6. Es una historia triste... ¿¿¿Ficción?? ¿¿?realidad???
    Te sigo leyendo, Barbarita. Impaciente por el siguiente capítulo.

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  7. Un gran capítulo, sigo intrigada con lo que le pasará a tus personajes.
    Has hecho un buen trabajo, estoy deseando leer más.
    Tu Alejandrina te manda un gran 🫂❤️

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  8. Muy buen relato, me trae al recuerdo un libro que leí hace muchos años, la forja de un rebelde, de Arturo Barea.

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    1. Exagerada comparación, pero, a nadie le amarga un dulce literario. Gracias, Chico, por tu comentario.

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