| Mañana soleada en cubierta |
- ¿Cómo describir el placer y el disfrute de navegar en este barco? La intensa sensación ante tamaña magnitud no me hace sentir más pequeña, todo lo contrario, me convierte en otro titán de la misma altura y el mismo poder. Siento que me igualo en el desafío y mi estatura no decrece.
- Aquí estamos el gran buque y yo, una mujer que se siente poderosa por realizar un viaje que se hace trascendental para miles de personas, los de arriba y los de abajo. Como en la vida misma, y, a pesar de las diferencias ahí vamos todos a la búsqueda de nuestro particular Eldorado. Por placer, negocios o necesidad, una misma ambición nos une e impulsa con igual fuerza que los motores de este prodigio de la ingeniería naval.
- No me gusta la gimnasia, así que paseo leo, saludo a algunos pasajeros y tomo nota de todo. Aunque no hablo inglés me defiendo en francés y en el lenguaje universal de la cortesía. No llevo servicio y voy ligera de compromisos, excepto los contraídos conmigo misma. Febrero me inspira y el océano de color acero calma mis inquietudes.
- Tomaremos Langosta Thermidor y soufflé de chocolate. El Champán me ...
En este momento se interrumpe la narración de doña Bárbara. No pasa nada. Una gaviota, Pavanas, las llaman en su tierra, se ha parado junto a su butaca de descanso y la distrae del diario.
El viento sigue informando de la existencia de los de abajo. La brisa traslada, como un recuerdo de esa existencia, los sonidos, los olores y hasta los colores de esta multitud humana abigarrada y expectante. Ellos también dejan sus impresiones. No cuentan con primorosos Diarios decorados en tela de seda, pero cualquier trozo de papel les vale para contar lo que ven sus asombrados ojos. Algunos con decisión, otros con recelo, se van acostumbrando a la vida del barco.
Pero oigamos a Rachel Goldstein.
| Jóvenes emigrantes en camarotes de Tercera Clase. Recreación. |
- Nos han dicho que podemos subir a la cubierta de Primera Clase, sólo unas horas y sin coincidir con el pasaje . La vista es más bonita y el aire huele mejor, pero tenemos que regresar pronto a nuestro sitio de ruido y desorden. Las comidas son buenas pero poco variadas: comemos estofados, algo de carne de cordero o vaca, patatas y tocino, muy poco de lo permitido para los judíos. Poca fruta y no mucho más. Algunos traen alguna comida ya hecha: mi madre hizo Bretzels, carne fría y los deliciosos jalot, el dorado pan trenzado para el Shabat, aunque no creo que sea suficiente para tantos días y los pequeños tienen hambre. Pero creo que todo mejorará cuando lleguemos a Nueva York, el tío Max Steiner asegura que, además de trabajo, allí hay abundante comida kosher y por unas pocas monedas. Seremos felices y nadie nos perseguirá.
El aire es frío y hay que aprovechar la, para unos, limitada y para el resto libre, estancia en la cubierta principal. Las gaviotas, cormoranes y gansos forman nubes volátiles que se alejan en el horizonte. Se siente un rumor de olas que acarician la gran estructura del barco. Todos van y vienen a sus asuntos. Anochece pronto y hay que prepararse para una nueva velada donde correrá la cerveza y el champán, dos formas diferentes de beber la vida con diferentes clases de cosquilleo de burbujas y espuma.
Pero eso no es obstáculo porque todos tienen un motivo para brindar, y esta noche volverán a hacer fiesta y la luna volverá a brillar. Hay mucho en juego y para sus deseos y esperanzas están jugando bien. Jugando a ganar. Lo dicen los dados y las cartas en jugadas de triunfo.
La travesía, además de hacer pensar en el futuro, también deja espacio para las ilusiones románticas: el italiano Beppe De Lucía, altísimo y fuerte, callado y reservado, ha echado el ojo a una linda muchacha que baila flamenco al compás de sus castañuelas. Es Carolina, la bella spagnola de largos cabellos claros y ojos verdes, que parece que también le corresponde. Se acaban de conocer, pero el amor vuela ligero en estos tiempos inciertos. Dejémoslos con sus sueños.
Doña Bárbara es feliz, aunque se siente algo cansada y no deja de preocuparse por las condiciones de seguridad del navío. Ha encontrado a unos cuantos paisanos españoles y eso la anima a conversar con más soltura.
- Me ha dado mucha alegría encontrar a más españoles en nuestro viaje a Nueva York, comenta don Víctor Peñasco, uno de los más conocidos representantes de la alta sociedad madrileña, que viaja junto a su esposa, María Josefa Pérez de Soto y su criada, Fermina Oliva.
- Nosotros vamos casi de incógnito porque no hemos comunicado a nadie esta aventura. Nuestras familias nos creen en París, confesaba la joven María Josefa a doña Encarnación Reynaldo, brava asturiana que, al igual que doña Bárbara, también viaja sola y, además, y para su suerte y la de muchos otros, dominaba el idioma inglés. Una baza muy favorable en el destino que les esperaba..
- Es una gran suerte el buen tiempo de estos dos primeros días. Luce el sol y disfrutamos de una mar deliciosa. Esta noche, y para amenizar la cena de gala, contaremos con la actuación de una pareja de bailarines españoles: Carolina y Noé, que ya son muy conocidos en España y viajan a los Estados Unidos a cumplir contratos en el Belasco Theatre de Broadway. Los he visto ensayar esta mañana temprano en cubierta y me han parecido unos grandes artistas.
De esta forma, Bárbara de las Heras se encontraba cada vez más a gusto con la nueva compañía de compatriotas y el aliciente de la actuación de los bailarines de flamenco, que le recordaban a su tierra. Así, todo se estabiliza y se disipan dudas, aunque sus temores vuelven a cada poco, como las olas. Con una cadencia exacta y de mal augurio.
La atracción por conocer las aventuras de los de abajo, se hace irresistible para la narradora.
En ese apartado que recogía las ilusiones de tantos, se palpa la vida más que en ninguna otra parte del barco; la miseria es más fuerte que la opulencia - claman - y nosotros también nos merecemos una vida mejor, piensa Beppe, mientras contempla fascinado el trabajo de los hombres de la sala de máquinas: con el torso desnudo, tiznados y exhaustos, como titanes del mar, tan fuertes le parecen al joven que había salido de su Bari natal con sólo una maleta de cartón, una muda de ropa y una medalla de San Nicola, el talismán más poderoso para afrontar el futuro. Él, al igual que los maquinistas del barco, también es fuerte y, además, está entusiasmado con Carolina, la bella ballerina, a la que algún día conquistará y hará su mujer. La mia moglie, sueña.
Y con todas estas historias llenas de vida, tan diferentes como iguales, porque todos habrían de hacerse, o casi, iguales en el destino que les esperaba pocas horas más tarde. Pero ahora hay que preparar la gran noche, la grande soirée llena de sorpresas para los miles de habitantes del pequeño universo flotante que avanza hacia la fatalidad, como estaba escrito para ellos catorce años antes por el visionario escritor Morgan Robertson.
Lo sabremos pronto, preparen el equipo de salvamento.
CONSTANCIA DE LOS DÍAS.
Vuelve mi pequeño testimonio de lo sucedido en la semana (no se deben perder las buenas costumbres) Y así mi brújula no se desnorta.
. Entramos en Cuaresma y aún no hemos salido del Carnaval. Se libra la dura batalla entre Don Carnal y los preceptos de penitencia, oración y abstinencia. Así, se canta, se baila y se pregona ( con gritos cada vez más politizados) Y también se reza, se recoge el espíritu y se prepara el cuerpo y el alma para renovar los votos con una historia que, aunque siempre igual, nunca deja de ser diferente: es el destello que precede a la tiniebla que abrirá paso a la luz infinita y eterna.
. Tom Hagen, el Teniente Coronel, Bill Kilgore...quizás, a bote pronto no les digan nada esos nombres, pero, a poco que piensen descubrirán a Robert Duvall, el genial actor estadounidense que nos brindó tantos y tan buenos ratos en las mejores de las mejores películas. Hasta siempre, mi Consigliere. Il migliore de la storia della famiglia del cinema.
Qué bueno!!! A seguir deleitándonos voy tus escritos. Pilona
ResponderEliminarComo siempre , impecable relato . Que maravilla como escribes Barbarita .
ResponderEliminarOhhhhhhh!!!!! Me encantaaaaaaaaa. Para mí, lo mejor, la historia de amor de Beppe y Carolina :)
ResponderEliminar😂🥰
EliminarMuy bonito ! El relato se hace corto
ResponderEliminarMuy bello el relato Barbarita
ResponderEliminarAl igual que el buque sigue su derrota, también muchos de sus pasajeros hacia otro mundo que les brinde mejores oportunidades de presente y de futuro, pero quien sabe lo que el porvenir les deparará.
ResponderEliminarVeo llegar historias de Amor y aventuras en este viaje 😜, 7 veces que fuí al cine a ver Titanic , cada vez que la veía, más impresionante me parecía .. vamos Barbarita ! Esa noche de baile , va a ser la bomba !! 💋😜🤗
ResponderEliminarEse anónimo es mío !! 💋❤️
ResponderEliminarEngancha casa vez más !¡ Mariví 😍😘
ResponderEliminarAmiga esperando el siguiente relato, Muak
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