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sábado, 4 de abril de 2026

BARBARITA REFLEXIONA. DE VÍSPERAS A COMPLETAS. MEMORIA DEL ATRACÓN.

 




Archivo El Cocinero Flamenquito. 


Cuando aún no se han apagado los ecos de los últimos tambores ni enmudecen los instrumentos de las bandas, agrupaciones, y capillas, ni  el sonido de la alpargata contra el pavimento. Ni el crujir de las trabajaderas, o de las barras de palio, ni se apaga  el destello de la luz de las velas, parece que todo se acaba. Es Sábado Santo y ya está todo consumado. O casi.

Vamos cerrando la puerta a la pena para abrir la ventana a la gloria. La primavera se manifiesta en un misterio insondable de vuelta a la vida ...y a los hábitos de frugalidad gastronómica. 

Que ya se vislumbra el buen tiempo, y se impone desprenderse de ciertas prácticas glotonas, casi Pantagruélicas, para poner en orden el maremágnum de comidas interminables perpetradas durante 40 días y una semana, amparadas bajo el manto de la abstinencia. 

Una incongruencia como otra cualquiera de las que pueblan el suelo patrio: de la frugalidad recomendada, que no impuesta hasta llegar al momento Almax sólo hay un paso: el que transita por la Avenida de la torrija a la Alameda del Bacalao con tomate. 

Porque, no me negarán ustedes, que entre vísperas y festejos pasionales propiamente, dichos, el españolito de a pie, o motorizado, se ha puesto hasta arriba de comer como si se acabara la vida en la galaxia. En todo el orbe de las tradiciones de las cosas de comé por todos los puntos cardinales de la geografía, del país, y del estómago.  

Y aún con las suelas llenas del confetti de las cabalgatas de carnaval ya  vislumbramos las primeras andanadas. La gente se tira a la caza y captura del bacalao más pata negra, el garbanzo más lechoso y el pan más exótico  para la torrija más guay. Aunque no hay bacalao en el mundo para tanto guiso. No hay pan para tanta torrija, ni miel, ni canela, ni técnicas suficientes para cuadrar la receta perfecta. 

Parece que el mundo se acaba y, hala, a empezar. Pero desde el mismo Miércoles de Ceniza. Faltaría más. Y vamos que nos vamos que pa luego es tarde. Y a comer y buen provecho.

Y así, y de esta forma tan nuestra de meternos de lleno en las empresas más peregrinas, hemos ido llenando las mesas y, entre salidas a triduos, quinarios y septenarios, traslados y procesiones propiamente dichas han desfilado hondas cazuelas de Potajes de Vigilia, ejércitos perfectamente formados  de Soldaditos de Pavía de Tortillitas de bacalao y...de todo lo bueno y lo mejor que contente la andorga y pueble el comedor .. hasta el infinito y más allá. 



Ensalada de Cuaresma, by Ángela Bermudo. 

Y, de esta forma, y durante estos días que están a punto de cerrar sus puertas, los sentidos del gusto, el olfato y el buen apetito se han puesto a prueba como si se tratara de correr la San Silvestre Vallecana: dándolo todo. Todo por llevar la contraria a la frugalidad que, aunque ya no se predique, se sugiere y aconseja para santificar el cuerpo, por medio del ayuno y la abstinencia. Aunque, seamos sinceros, y con la torrija, perdón, el corazón en la mano, no lo acabo de ver muy claro. Quizás oscurecido por la alargada sombra del bacalao. 


Álbum, Cocina Mediterránea, María José Díaz.


Porque, y como nueva teoría del bando de los Epicúreos, descubrimos que comiendo también santificamos el templo de nuestro estómago. 

Así, y en el periodo antes referido, 40 días y una semana más, hemos engullido ingentes cantidades de Espinacas con garbanzos, Garbanzos con espinacas, Bacalao frito, Bacalao con tomate, al Pil Pil, en tortillitas, a la Vizcaína o en  ensalada. Y Papas con bacalao y Bacalao con papas. E, incluso, la deliciosas,  sencillas y nunca bien ponderadas Patatas viudas.

Y para completar, adornar, poblar y repoblar la mesa, una harka de huevos rellenos, ensaladillas y salpicones de marisco, papas aliñás, atún en todas sus preparaciones, huevas mojamas. Que no se diga que no somos cristianos viejos y que alejamos la tentación de la carne con un vade retro jamón, que ya te cogeré la semana próxima. 

Pero no se crean que nos hemos pasado los días comiendo, no. Que también ha habido tiempo para cultivar el alma y el espíritu con la asistencia a conciertos, expos cofrades y solemnísimos Misereres, para volver con más ganas y apetito a  seguir hincando el diente. 

Que ya sabemos el hambre que da ir y venir a las  iglesias y de callejear viendo el paso de las cofradías. Tal parece que fuéramos los que lleváramos los pasos o portáramos los tronos. Que, en definitiva, es una piadosa  tarea que despierta el apetito más voraz. 



Cortesía de Alfonso Moreno Nodal. 


Aunque aquí no acaba la cosa. Porque no hay buena comida sin un buen postre. No debemos olvidarnos del culto al dulce de Cuaresma y Semana Santa. Que, queramos o no, es un culto muy serio que elevamos a la categoría suprema de la gula. 

Y ya puestos, pues rematamos la faena atacando las fuentes de torrijas en todas sus variantes: con azúcar, con miel, con vino, con leche y...hasta con café. Solo falta el pistacho, aunque todo llegará. 



Natillas de La Sabuesa.


Cómo olvidar el Arroz con leche, las Natillas, con canela, galletas o Suspiros, los Entornaos, los Gañotes,  las Empanadillas dulces. Los Flanes temblorosos, los Pestiños y las Gachas dulces. Que, según y donde estemos, siempre hay para elegir: de entre lo bueno, lo mejor. Pues nuestra geografía gastronómica está tan llena de ejemplos que no hay mapa para contener tanto plato. 

Las Flores de sartén de Castilla la Mancha, los Panetes dulces de Jaén, las Fillloas gallegas, los Buñuelos de viento de todas partes,  y muchos, muchos más ejemplos que invitan a rendirse y a no resistir hasta llegar a la gran traca final de la Mona de Pascua

Y, de esta forma, y paso a paso, cuando declina la Hora Nona y se enciende el Cirio Pascual, el sencillo dulce de horno, coronado con un huevo y dos tiras de masa cruzadas, como la Cruz que quedó atrás, triunfa en el Domingo de Resurrección, sobre todo en Valencia y Cataluña, donde es regalo de padrinos a ahijados. 

En mi ciudad, en Ceuta, las confeccionaba Roque Guerrero del Peñón, gran compositor de coplas de carnaval y mejor repostero. 

Y se cierra el ciclo, y todo acaba porque tiene que empezar otro nuevo, y la liturgia va desgranando tempos con diferentes escenarios y distintos colores. 

Para que todo se cumpla en el calendario de nuestras vidas, el morado deja paso al azul celeste, la pena al júbilo y nosotros vamos dando tregua al proceso digestivo con el verde del renacer de la Esperanza...y del brócoli que se asoma, amenazante y guasón, por un prometedor horizonte fittness. Porque así llaman ahora a tener el pico cerrado y las piernas dispuestas a dar mil vueltas al Monte Hacho


La mejor receta tras esta memoria del atracón inmisericorde. 

¡¡Feliz Pascua!!


Su Majestad la Torrija. Archivo Barbarita. 







Su majestad la Torrija.

4 comentarios:

  1. Vaya repaso has pegado a la comida, Barbarita. Empachá na más leerlo me he quedado, jajajaj. Maravilloso. Hasta la semana que viene. Por cierto, un precioso recuerdo me queda de este Jueves Santo.

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  2. Una maravilla, como siempre tu nos sorprende con tus buenos relatos , en este caso con nuestra encantadora gastronomía Vivaaa barbarita y vivaa Marieta un flamenco abrazo de Alfonsito (el cocinero flamenquito del tik tok bendiciones 🙏👏💃😋🌹🍷👍

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  3. Muy buen paseo por esos fogones. A seguir escribiendo, querida Barbarita. Pilona

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  4. Amiga vaya repaso que le has dado a la comida de la Santa Semana, pues todo tal cuál lo escribes. Un beso mi niña

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