Seguidores

sábado, 27 de junio de 2026

BARBARITA PROPONE: UN VIAJE AL MUNDO DEL SILENCIO.


 

Barbarita propone. Vamos a hacer una prueba. 

Nosotros, que estamos rodeados de sonido, que somos sonido, desde el espacio intrauterino a la salida al mundo: el del  primer llanto, el de  abrir camino, en la naturaleza, en las relaciones con el universo mundo. En todo.

 Todo es sonido. 

Y nosotros, si me lo permiten, vamos a hacer una prueba. Vamos a hacerlo desaparecer. Radio, televisor, aparatos diversos que nos transmiten música, voces...y aún ruido. Pero sonido, que hace saber, conocer y entender. 

No voy a hablar del silencio elegido, sino del impuesto. El que nos sumerge en un vacío de puesta en común y entendimiento. Sin dramas, pero pegados a la realidad 

Pero nosotros vamos a seguir con nuestra prueba, vamos a hacer como que no existe sonido alguno para descender a los fondos abisales del silencio y sentir el vacío y la oquedad. Lo que sienten los sordos, los que no pueden oír. Totales o parciales, desprovistos de la elemental herramienta de comunicación, los sordos son los habitantes de un mundo especial que no todos conocen ni comprenden en su angustiosa amplitud: soledad, aislamiento, incertidumbre y hasta miedo. Son demasiados factores para que resulte una ecuación feliz, porque es muy difícil salir del abismo que resulta del silencio permanente, el impuesto, el del dolor de no comprender el mundo por no poder oírlo. 

Desde siempre, la sordera, frecuentemente acompañada con la falta de lenguaje, según importancia y graduación fue considerada como un mal irremediable, una " desgracia" que marcaba a los silentes y a sus familias como un mal que relegaba al aislamiento social en la total extensión del término.

 No oye, no vale

Y yo digo, no oye, vale. Como cualquiera. Sólo es cuestión de apoyo, acercamiento, educación, integración y empuje para salir del abismo. 

Y me acuerdo de José, sordo total, de más de 80 años, y lo que le tocó vivir. Y de Virginia, joven  "discapacitada auditiva", que ya pasó la cincuentena. Ambos con su cruz a cuestas, desde la más temprana infancia el primero, desde la niñez la segunda. Dos problemas, dos angustias, dos mundos. Dos ausencias en presencia. Ignoradas. Pero vivas. Vivas y condenadas, las más de las veces, al alejamiento social, precisamente por ser del otro lado, el del silencio que condena sin saber al más cruel de los ostracismos: el de no entrar del todo en el mundo de la libertad que da el poder oír, hablar y comunicarse, sin lo que nunca se llega a ser uno más, porque falta algo precioso. 

En el caso de José, Pepito, un virus le arrebató la posibilidad de oír, y, por tanto, de aprender a hablar como los demás niños: años de posguerra, escasez y ausencia de colegios adecuados. Sin programas de integración, apartado de la sociedad que no le  comprende y a la que no comprende. Sólo  con el salvador lenguaje de signos como hilo conductor social. El resto, alejamiento. No oye, no vale. 

Pero sí, y a pesar de todo y  con todas las dificultades de los tiempos duros, consiguió ( casi )  entrar en el circulo de las personas normales, y logró y demostró. Y formó una familia. Con María, también sorda, alegre y valiente. Aunque su aislamiento nunca se alejaría. Jamás. Pero hay cosas peores, decían. 

Con un poco más de suerte, Virginia, la dulce niña que, precozmente comenzó a sentir la falta de oído y que aunque ya había aprendido a hablar recorrió también su propio Via Crucis.  Porque, y a pesar de los avances médicos, pedagógicos y sociales, las dificultades jalonaron  su crecimiento y desarrollo, porque todo se reduce a lo mismo: no oye, no vale...

Y a esforzarse. Con mil y un trabajos. Y a estudiar y sacar las mejores notas, y ser la primera en todo. Con la mayor fuerza de voluntad que he conocido. 

No oigo bien, y cada vez menos, pero valgo

Con una sonrisa, con un carácter de bondad y optimismo que se sobrepone a todas las penas de la niña sorda que, créanme, consigue todo lo que se propone. 

A pesar de que tiene más taras que el outlet de un Chino, la rubia Virginia ( cada vez más sorda, categoría tapia ) es una bomba de vitalidad, voluntad y persistencia para lograr el éxito. 




Pepe ya tiene nietos adultos. Su vida ha transcurrido con más obstáculos de los deseados, pero ahí está también: cada vez más alejado del silencio y más inmerso en la integración que no tuvo en su momento, cuando la carga del estigma podía más que todo. En la boda de su primera nieta bailó y cantó al son de músicas que no oía, pero que sentía con el júbilo del que se siente bien. Del que se siente como los otros. Libre. 

En este pequeño viaje por el mundo del silencio me han faltado muchas cosas, quizás otros  detalles, pero solo he querido resaltar la importancia, una vez más, de poner en valor las políticas de integración, en la escuela y en el trabajo. En la vida entera. Reflejar estas dos historias, las de dos personas sordas que me llenan, y llegan hasta lo más profundo. Los míos. 

Pepe es mi hermano, Virginia, la amiga y compañera de mi corazón. En el amor y en la sordera. Y en el altísimo valor de dos seres humanos únicos y excepcionales. 

Ya pueden ustedes salir del silencio, vuelvan al mundo feliz del sonido. Esto ha sido sólo una prueba, que ojalá nos haya hecho reflexionar a todos sobre una discapacidad con las barreras más altas. Demasiado altas para ser sorteadas con éxito sin ayuda y conciencia social. 

No es una maldición. El que no oye o no habla vale tanto como cualquier otro. Yo lo afirmo, y reivindico el derecho a una atención y educación para la igualdad y, de nuevo, la integración. 

En España hay más de un millón de personas sordas, tanto no oyentes como no hablantes, constituyendo el 2.3 de la población. 

Estás cifras ponen de manifiesto que no es un problema baladí, sino algo que por su propia naturaleza afecta al cuerpo y al alma, y que hay que tener muy en cuenta por la vulnerabilidad que provoca ese propio mundo silente. 

El mundo avanza, la sociedad cambia y se conciencia para ver las discapacidades con normalidad. La ciencia acerca a los sordos a mil posibilidades de mejora y cura antes impensables. La carga para padres, hijos y familiares se hace menos pesada, pero el problema de fondo prevalece si no hay comprensión y acercamiento. 

Yo tengo en casa  un ángel rubio de 8 años que estudia lenguaje de signos por su cuenta. El mejor ejemplo desde la empatía y la educación para ayudar a saltar las barreras de comunicación entendiendo a esos diferentes.  Para que el mundo sea mejor, más grande y más generoso. 

Va por vosotros, Pepe y Virgi

Va por todos. 



H

O

L

A


14 comentarios:

  1. GRACIAS por tanto.... por ponerte en nuestra piel, comprendernos, apoyarnos y por estás palabras que me han hecho llorar y también reír (lo del outlet del Chino ha sido buenísimo) Te quiero mucho.

    ResponderEliminar
  2. Virginia es un ejemplo de lucha y superación para los que la conocemos

    ResponderEliminar
  3. Manolita 27 de junio 2026
    Que bonito relato para tu hermano y cuñada .Un ejemplo para todas esas personas con esa discapacidad un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Es increíble como has plasmado una realidad que pocas personas comprender, pocas personas comprenden que cualquier detalle cotidiano, como decir en la oscuridad de un dormitorio "buenas noches corazón" no puede ser escuchado y por lo tanto no sé dice.
    Pero se puede ser muy feliz, se buscan otras formas de comunicación y se ama, se vive y se disfruta como todos el mundo.

    ResponderEliminar
  5. Cuánto se agradecen estas palabras en un tiempo en el que todo es ruido. Me admira tanta sensibilidad ❤️

    ResponderEliminar
  6. De las cosas mejores que he leído . Me ha hecho reflexionar sobre el mundo de las personas que no pueden oír . Fantástico Barbarita como escribes !!

    ResponderEliminar
  7. Gracias Barbarita por acercarnos y explicarnos el mundo de la discapacidad. Lo hemos entendido perfectamente. Grande Barbarita. Besos desde Marbella

    ResponderEliminar
  8. Bravo por ellos y por tantos , unos héroes del silencio ... A seguir luchando hay cosas peores , gracias Barbarita

    ResponderEliminar
  9. Me quito el sombrero ! 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻Uno no sabe hasta que lo vive de cerca ! Muchas Gracias Barbarita ! Conocí a la prima de mi marido , hace años .. ella es sordomuda 🥹 vive en la línea , tiene su trabajo , es de admirar ! Para comunicarme al principio, utilizaba el idioma universal .. la sonrisa ! Me leía los labios … es muy especial !! La queremos mucho

    ResponderEliminar