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| Todo el mapa de España es Ceuta. |
Son los años 60 del siglo pasado.
La madre con voz tonante e intimidante.
- Nena, el Correos ya ha dado la segunda pitá y tú todavía sin desayunar. Vas a llegar tarde al instituto, y la Isabelita, la Piluka y la Morales ya se cansaron de esperarte.
La niña.
La regañeta era, además de diaria, de antología.
Pero la tierra no temblaba.
En la casa de la niña la tierra nunca tembló, toda vez que vivía en una agradable ciudad. La ciudad alegre y confiada. La amada por todos.
Y, en esa misma tierra, en la amada por todos, la nombrada como Perla del Mediterráneo o la Bella desconocida, entre otros piropos, se fueron sucediendo los años, con sus penas y sus alegrías. La niña, y muchas niñas como ella vieron pasar sus vidas, y entre salidas y vueltas al origen, atravesaron mil un avatares de juventud y madurez, no exentos de preocupaciones, sustos y sobresaltos. Es la vida y la vida duele, y te hace sufrir. Pero la tierra no temblaba, porque siempre estaba ahí: como una roca. Alegre y confiada.
Vuelan los tacos del calendario.
No era el sumun de la perfección en cuanto que los vientos ya conocidos cimbreaban su estabilidad, tantas veces hostigada por vecinos deseosos de la fruta ajena. Del terreno propio que tantas y tantas veces intentaron hollar por el medio que fuera. Amenazas, bravuconadas, miedo, chantaje. Todo lo posible para entrar en un paraíso con bandera propia, entidad, e identidad de siglos. Española. Mire usted. Española. Entérese, oiga. Española de España. Sin más explicaciones porque lo obvio, lo auténtico y lo real de Hecho y Derecho, no necesita explicarse. Aunque eso queda para otro capítulo.
Pero la tierra no temblaba.
Y se vivía y convivía y se aprendía a conocer al otro. Más y mejor, porque conocer es comprender, y dar la mano, y hablar y escribir con las mismas letras en los mismos renglones: unos de derecha a izquierda, y otros de izquierda a derecha. Con un acento, un deje, unas costumbres, en muchos casos diferentes, pero que no eran más que joyas que aumentaban el patrimonio de la riqueza local.
No hablamos de la Arcadia feliz, pero sí de una ciudad con suficiente hondura como para dar cabida a muchos. A todos.
Y la tierra no temblaba.
Cruzamos de un siglo a otro como si nada. De algo tenía que servir el cruzar tanto el mar.
Los años habían pasado y la ciudad alegre y confiada ( y siempre amenazada ) pone proa a su futuro, capeando los temporales de la inestabilidad propia de los tiempos: tiempo atrás, la Bella había visto hundir su economía basada en el comercio, y la presencia de miles de soldados que enriquecía las arcas y el paisaje. La ciudad dio un bajón, pero ahí estaba: en pie y orgullosa. Siempre alegre y confiada. Demasiado confiada.
Y, he aquí que, al volver la esquina del primer cuarto de siglo del milenio de la era de internet, de la locura de las comunicaciones e informaciones a toda prisa y del todo vale, que la tierra tembló.
Y ocurrió lo eternamente anunciado, lo avisado y vivido cinco años antes, pero nunca esperado. Porque las pesadillas que generan las infamias nunca se esperan tan de frente. Y porque la Escala Richter tiene tantas gradaciones que nadie esperaba tal temblor. ¿ Nadie?
Y la niña, aún lejos de aquella tierra sintió el estremecimiento. En sus propias carnes. En el fluir de su sangre. Porque nunca pudo ni quiso cortar el cordón umbilical con la madre rodeada de mares y azotada por todos los vientos. Y porque vio a una pavana herida en la arena de la playa como anticipo del duelo inesperado. Del golpe que resonó en el corazón, en la cabeza y en las tripas.
En una bandera blanca y negra y en un orgullo pisoteado.
Y en dos días de julio, y en muchos, demasiados más días de una infamia que se convierte, en principio en asombro, luego en perplejidad e incredulidad. Y en miedo, para dejar paso al clamor. Del grito callado a la reacción de la defensa a ultranza de lo propio, de la casa: del portón a la cocina. Porque mi casa no es moneda de cambio ni de trueque con ningún vecino goloso. Mi casa no se vende porque mi casa es mía. Porque mi casa está orgullosa de pertenecer y ser de otra casa más grande que es la casa de mi madre. Aunque algunos ni lo sepan ni se hayan dado cuenta aún.
Mi tierra es solidaria y a todos acogió siempre. Mi tierra no desprecia no agrede y no denigra. Pero mi tierra se defiende. Y no se rinde. De eso sabemos bastante.
Desde el primer gran temblor, y ojalá no haya réplicas, mi ciudad se ha visto invadida de la manera más ignominiosa generando miedo, incertidumbre, inseguridad, sensación de que quien te ha de defender no lo hace. Que se promete y no se cumple. Que no eres nadie porque no le importas a nadie, que ya se sabe que desde la costa canaria no se ve, ni se siente García Aldave, ni San Amaro, ni la Calle Real, ni las plazas, ni las calles de mi geografía dolorida. Ni esa playa que dicen del Trampolín, para la niña siempre Benítez, que se ha erigido en el termómetro más preciso para tomar los pulsos de la ciudad invadida, herida y atacada.
Esa ciudad que se llama Ceuta, que es mi casa y la de muchos, por unas y otras circunstancias, se ha visto atacada, de la forma más artera, infame e ignominiosa. Pero se mantiene en pie, unida y firme. Sin golpes bajos. De frente. Sin violencia, pero con la certeza de quien sabe defender lo suyo. La ciudad azotada por todos los vientos. La herida pero no acabada. Nunca acabada. Ni vencida.
Porque Ceuta es eterna. Única, singular e irrepetible.
Y, señores, he aquí que, a consecuencia de ese temblor que ha descolocado a la ciudad desde los cimientos al cielo, a causa de la llegada de una visita que no tocó el timbre, Miguel Blanco no puede salir a jugar a la pelota a la plaza Nelson Mandela. ¡Vaya por Dios!, ni Samuelito Benchluch puede acudir a sus clases de preparación de su próximo Bar Mitzvá ni bajar al Parque del Mediterráneo a disfrutar de un día de ensueño. Pero, es que Reduán Ben Liasid tampoco puede salir con su madre y hermanos a disfrutar de un rato de juego en los jardines de La Argentina . Ni Ramesh Aswani a la Plaza de los Reyes a tomar un helado. Ni Marcos, Carlos y Jaime, los tres hermanos Morales Lorente, a casa de Maribel, su abuela batalladora y espectadora en palco privilegiado de lo que ocurre en la playa del Trampolín. Aunque para la niña siga siendo Benítez. Los caballas somos gente paciente. Toda la vida cuestionados en su españolidad, como para venirse abajo a las primeras de cambio.
¡Viva Ceuta! ¡Salud y honor!
CONSTANCIA DEL MOMENTO, UN REPASO AL DICCIONARIO DE LA LENGUA.
MARETA: Dícese del murmullo de una muchedumbre cuando empieza a serenarse.
O...a agitarse.
Nos vemos el próximo día 2 de septiembre en cualquier lugar de España.
A un mes del temblor...
Continuará.
Leer este texto me produce una tristeza e indignación. Además de impotencia .
ResponderEliminarNo he visto más españolidad en. Ninguna parte de España . ¡ Viva Ceuta ! El día 2 donde me encuentre estaré apoyando sin duda .
Qué bonito y a la vez doloroso para quien se siente caballa y adora su tierra. Gracias por esas palabras dotadas de un sentimiento de amor a tu tierra
ResponderEliminarNo se puede dar una explicación más acertada, además después de haber escuchado a mi madre contarnos tantas cosas vividas en su ciudad natal. Es incomprensible la situación. El día 2 saldremos a apoyar a Ceuta sin dudarlo.
ResponderEliminarMás claro y mejor escrito no puede estar, Barbarita. Indignación, impotencia y mucha tristeza...
ResponderEliminarHola soy Marcos caballa que salio hace 42 años de mi Ceuta querida. Por lo general los Españoles no son muy patriotas, pero los caballas amamos a nuestra tierra y la llevamos en el corazon de por vida, no creo que haya ciudadanos mas patriotas que los ceuties, es por esto que cuando vemos la invasion desde Marruecos y el abandono de este gobierno corrupto hasta la medula y formado por politicos de barrio bajo, defendemos nuestra ciudad a toda costa, cosa que el gobierno no esta acostumbrado a escuchar y es esa la razon por la que la abandonan. De la forma que yo experimento lo que sucede en Ceuta es que me estan quitando parte de mi vida y eso me entristece mucho. Quiera Dios que esta situacion llegue a solucionarse lo cual dudo. Gracias Marieta
ResponderEliminarMuy bien defendido amiga Barbarita lo que es tuyo ha sido y sera viva Ceuta y viva España un flamenco abrazo bendiciones 😘😘🌹👏👍
ResponderEliminarBuenos días Barbarita cuanto dolor y cariño hacia nuestra Ceuta que es de todos !vivi Ceuta ! y viva ! España!.
ResponderEliminarHola
ResponderEliminarQuerida amiga. Soy caballa y hace ya casi Veinte años que salí de Ceuta aunque he vuelto varias veces. Lo que está ocurriendo es terrible , incomprensible y espantoso. Me ha gustado mucho la opinión de Barbarita y su defensa de la espanolidad , que comparto plenamente. Hay que mantener la certeza de qque así será. El artículo ha conseguido emocionarme. Un abrazo
Yo no soy caballa pero entiendo de sobra como os sentís. Soy andaluza de raza y exiliada de mi novena provincia por culpa del paro, y cuando se meten con mi tierra me hierve la sangre. Por eso entiendo vuestro sentir. Lo que no entiendo es que el gobierno no interrumpa sus “vacaciones” y acuda a defender la integridad ceutí. El presidente del gobierno prefiere blindar su eterna legislatura, en vez de escuchar a su pueblo y darle su apoyo y eso no se puede permitir. Espero que la tormenta pase pronto y desde mi exilio os mando todo mi apoyo.
ResponderEliminarGracias como siempre por regalarnos tu arte con las letras.
Te mando un beso y un gran abrazo querida Barbarita.
🥰😘🫂
Me llenó el corazón estas palabras profundas y tanto recuerdos de mi infancia tan bonita, tranquila y respetuosa siempre. Todos convivíamos en paz y tranquilidad
ResponderEliminarDesde Mexico les mando toda la fuerza y templanza ante esta situación vergonzosa y desesperante.
Una situación extremadamente delicada y terrible la que viven los ceutís, esperemos que no vaya a más y se restablezca la paz y tranquilidad que siempre habéis disfrutado.❤️❤️
ResponderEliminarMaravillosa exposición de la situación Barbarita. Un abrazo desde Barcelona.
Gracias por escribir la esencia de esta tierra
ResponderEliminarQue tendrá Pegasus ??????? Te quiero tata 💓
Que pena ver y sentir , desde la diatancia, a Ceuta y a los ceutíes tan desamparados y frustrados. Nadie en España se siente tan español como un caballa... y menos los sin vergüenzas del gobierno
ResponderEliminarGrácias por tus comentarios.
ResponderEliminarCeuta siempre ha sido esto: un solo corazón latiendo en cuatro culturas. Aquí, la primera respuesta ante el otro siempre ha sido tender la mano, comprender y compartir. Somos un pueblo acogedor por naturaleza. Quizá por eso cuesta tanto que desde la Península se entienda lo que verdaderamente significa esta ciudad.
ResponderEliminarHablo de la rutina de toda la vida: levantarse temprano, comprar el periódico en el carrillo de Samuel, tomar un café donde Abdelkader, bajar al mercado a por pescado en el puesto de Manolo y pasar luego a por unos auriculares al bazar de Ramesh. La convivencia no es una teoría, es nuestra historia. La mentalidad del caballa es abierta por definición; en un mismo fin de semana puedes ir a una comunión por la mañana y a una boda de tradición musulmana por la tarde. Lo que relato no es una utopía: era el día a día de los ceutíes. Porque eso es lo que somos todos, al margen de a quién le reces o cómo te vistas. Somos de Ceuta, una ciudad española en el norte de África, ni más ni menos.
Si hoy se perciben fricciones o destellos de intolerancia, sugiero informarse bien sobre la raíz del problema antes de emitir un juicio rápido. Dejo una pista para quien quiera tirar del hilo con empatía: el problema de convivencia no es con los miles de seres humanos desorientados que permanecen en la ciudad, sino con la actitud del mal vecino que los animó a cruzar. Ceuta no solo ha sido un modelo de integración dentro de sus murallas, también lo era de cara al exterior. Teníamos una relación sana, fluida y enriquecedora, donde ambas economías se retroalimentaban. Pero el vecino perdió los modales, olvidó la empatía y rompió el equilibrio.
Ceuta acumula siglos de experiencia en el arte de convivir; me atrevería a decir que en ese campo superamos con creces a muchos otros rincones de España. Por favor, antes de juzgar a la Ligera: lean, pregunten, analicen y reflexionen.
Buenos días Barbarita !!!Yo solo espero que se pongan las pilas ya !!! Que tomen decisiones Y pueda volver todo a la normalidad !! No soy caballa, pero siento impotencia , La gente no tiene porque tener miedo de salir de sus casas , a esta gente los han ofrecido el oro y el moro , menuda invasión ! Y encima ayudados con milicia y demás ! Venga ya ! Están muy locos !!! Por no decir palabras mayores por aquí !!! Se piensan que Ceuta y Melilla es suya o que ???? Yo espero que lo solucionen ya !!!! 💋
ResponderEliminarMuy triste y por desgracia se de lo que hablo ya en el 73 llegue a Ceuta con lo que cuesta dejar la dolce vita Buena casa familia amistades con llantos y muchad lágrimas pero el cambio fue para bien ya que los caballas te acogen y te hacen sentir en casa conoci el amor de mi vida que estos treinta y tres días lo tengo más presente que nunca ya que era un caballa en lo más hondo de su corazón ❤️ cuanto estaría sufriendo por sus vecinos y por esos desgraciados que le han prometido la tierra soñada y solo comen una vez al día 🫶 aquí hay muchos gatos encerrados mucha suerte 🍀 desde Bcn os deseo ,🙏🍀🪬
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