Me gustan los viajes en tren. Viajar por la red de raíles que atraviesa un territorio puede llegar a ser una experiencia tan interesante como enriquecedora. Da igual la distancia y hasta la velocidad que alcance el convoy, porque durante el trayecto se experimenta la curiosidad, el conocimiento, a través de la lectura o la interacción con otros viajeros, el sueño...y hasta el ensueño. Basta con fijar la vista en las ventanillas y soñar, viendo pasar la vida y sus actores.
Sin importar el tiempo, mi gente cobra vida y a través del paso rápido del vagón, veo y reconozco momentos del pasado que se hacen vivos en mi presente.
El tren pasa rápido, pero las escenas son las mismas que recuerdo y que vuelvo a vivir.
Es mi propio caleidoscopio y yo doy vueltas a la magia.
Papá me lleva a la feria. Está en el puerto, en el muelle de La Puntilla. Llevo un traje de gitana que hizo mamá, y zapatos de tacón. Me he montado en muchos cacharritos. Vamos de vuelta y me duelen los pies. Papá para a la altura de El Delfín Verde, hay puestos de patatas y turrones, churrerías y algodón dulce.
De pronto se forma un revuelo impresionante: se ha escapado un toro de los que van a lidiar mañana. Están encerrados en un barco y uno, el más joven y curioso, quiere conocer la feria.
El pánico es general. Papá me coge en brazos y nos refugiamos detrás de un coche. Tardamos mucho en salir de allí, hasta que pasa todo. Dicen que hay varios heridos, del tumulto y de alguna embestida del astado. Ya no quiero caminar más, tengo miedo. En la noche agosteña papá me lleva a cuestas por todo el Paseo de las Palmeras y La Marina. Hasta llegar a casa.
El tren para un momento. La siguiente estación es el hospital de la Cruz Roja. Me operan de anginas. En la planta baja, decorada con azulejos bicolores está el quirófano. Entra don Diego Álvarez, pelo blanco imposible. Huele a desinfectante. Sor Margarita le ayuda. La extracción es rápida y...cruenta. Pronto estamos fuera.
Me espera mi familia: el primo Eduardo me coge en brazos para llevarme a la gran sala. Entre las camas, una vecina ha parido gemelas. Hay helados y polos de nieve de La Glacial.
Salgo de la Iglesia de Los Remedios. Una nube de niñas vestidas de blanco acaba de recibir su primera comunión. Es 30 de mayo y el desayuno no espera: bizcochos, galletas y magdalenas. Mis tíos me abrazan: Roque, Ana, Paco, Carmela, Eduardo, Mari y los papás.
Paco y Carmela, mis padrinos, han venido de Tánger. Me han regalado un reloj, un Flica con correa de cuero, un Wiew master y dos libros: Las aventuras de Sofía y La vuelta al mundo en 80 días, de Editorial Molino.
Paco y Mari me llevan a dar una vuelta, el Paseo de las Palmeras está precioso. Nos hacemos una foto a los pies de González Tablas. Historia.
El tren, que no sabe de fronteras, para a descansar en el Boulevard Pasteur. Tánger, siempre y por siempre.
- Nena no te muevas, que va a salir una foto muy bonita, dice tito Paco. Tito Juan, el de la risa contagiosa, da la mano a la prima Mari Carmen.
El paisaje es precioso y la nena lo disfruta: vestido celeste con tiras bordadas, collarcito de cuentas de colores y bolsito de mimbre. Su amiga de chica tiene otro igual, se lo hizo Paquita. Siempre van juntas. Las sandalias van a juego: las trajo Juan de Algeciras, de Calzados la Bomba.
El tren corre al son que marcan las hojas del calendario. Examen de ingreso al bachillerato , matrícula de honor!!! Papá enseña a todos el libro azul de calificaciones. Tito Kiko está orgulloso. También la tata Paca. Todos me felicitan. El año próximo al instituto. Otro camino lleno de historias.
El tren, que va dentro del caleidoscopio, da una vuelta hacia la playa y descansa al borde de los acantilados de El Sarchal, la madre de todas las playas. Las horas pasan plácidas y divertidas. Formamos un buen grupo de sube y baja escaleras de roca viva. El gran Braulio observa las batallas navales que se libran a bordo de un colchón azul y rojo: Jöel es el capitán, Nandhy, el grumete. Huele a alquitrán y a salitre.
La hermosa Julia, que extraña su cielo negro y estrellado, nos pone vacunas contra el Cólera. Para que no falte de nada a nuestras vacaciones.
El tren sigue en la costa, el verano de nuestro contento se hace eterno y aprovechamos que todo es fácil. Y vamos a otra playa más lejana e igualmente hermosa: el Seat 1430 nos acerca a tomar el té con hierbabuena. José Antonio, el jefe, conduce orgulloso de sus niñas. Cuerpos morenos, pañuelos en la cabeza. Colores...despreocupación. Benzú es hermoso: el agua, azul acero, está muy fría. Un bañador rojo, un sombrero negro. Pequeñas cosas...
Jaime me ha regalado rosas. Me gusta la fragancia de las rosas amarillas. Tienen un punto de suave tristeza.
El tren sigue camino por vías diferentes, algún día confluirán, aunque, de momento para en distintas estaciones y, cada uno sube adonde le lleve el destino. Se incorporan nuevos viajeros. Con ansias de eternidad.
Hay estaciones en iglesias, centros de estudio y de trabajo. Todos los viajeros posibles se afanan en en instalarse sin preocupación.
El convoy va como la seda y no da problemas de circulación. Tan es así que cruza el mar a toda marcha y sin encontrar obstáculos. Y se asoma a un pueblo blanco de Cádiz y a otro, alto y orgulloso, de Málaga, y a otro de Sevilla y de Granada, y a Madrid, aunque no recoge viajeros. Y vuelve a cruzar el mar para juntar a la gente que volverá a transbordar en su propia vía.
El tren vuelve a pasar fronteras. Dicen que en el pasado necesitaba un empujón para seguir adelante. Estaba un poco asmático, pero aguantó mil y más historias. Loli y Pepe fueron en él de viaje de novios a Tetuán. ¡menuda aventura!
Transitaban parejas, soldados y pollos de campo. Porque todo era posible.
Restinga. Las plateadas Doradas pueblan el mar Méd. Se han escapado asustadas de su prisión de redes y se aprovecha el despiste para lograr una buena pesca.
Pedro saca su afilado Marlboro de punta fina y ofrece a la concurrencia. El perro Raimundo se acerca interesado en la conversación. Maruja le da un trozo de mortadela. Pronto será un poco el perro de todos.
Samuel sonríe ante un plato de aceitunas morunas y un pescado que huele a las mil maravillas. De postre, un Montecristo o un Krüger.
Qué forma de surcar tierras y mares tiene mi tren, y qué gran estrategia de orientación!!
El Torcal de Antequera se abre ante el grupo de excursionistas hambrientos. Mamá y la tita Rosario se encargan de la intendencia. Florencio toma fotos, Valle se muestra encantada, sus jaquecas desaparecen en el paisaje de piedras milenarias.
- Los mayores tienen que vivir, divertirse y viajar, Xavier. Esto dice monsieur Jacques Chirac, le maire de París.
- Vamos a revolucionar a la France revolucionaria.
Con el tiempo llegarán a España para resucitar a los mayores.
Y así, el tren atraviesa los Pirineos: próxima parada, Torremolinos. El chucuchú, a ritmo de Vals, Tango y Pasodoble lo alborota todo.
- En fila y derechos, dice Javier Checa a Juan Sánchez. Pepe Artacho, aplaca el tumulto de los que quieren entrar al salón de baile. Kathy grita desarbolada, les dossards! La estación del Palacio de San Miguel es única e irrepetible.
Tenemos un jurado de lujo: Encarnita luce una peluca caoba, Eduardo Bandera bromea, tan simpático y guapo. Pepe Marchena da una pataíta por bulerías antes de subir al estrado.
Aunque le gusta viajar en mi tren, Mariano lo abandona pronto para subirse a su bicicleta. Prefiere pedalear hacia el infinito.
A la linda Elenita, que luce ojazos y sonrisa, le sienta bien el bronceado. Es tímida y alegre. Como Esteban, rockero y filósofo.
El Tito Papa ha hecho un doblete espectacular; se ha subido al tren en el Mediterráneo y después en el Atlántico. No mucho más tarde se le sumarán Richard y Adéle.
Y Mariani y Luis padre, y Gabriela, y Luna y Lucy y Mami Estrelli. Quieren ver el mar en el tren. ¡Y vaya si mi tren atrae a corazones!!!
En mis estaciones sin tiempo suben Juan Diego, Enrique Urquijo, Javier Marías...y Pepe Domingo. Y muchos más. Sin fecha ni nombre. Sólo son corazones viajeros.
Y, como no hay tren que se precie sin un coche restaurante, Agustín se incorpora para supervisar la cocina. Es un maître de primera.
Delfín aprovecha que el tren surca el mar y casi vuela, para subirse en la paradisíaca isla de los enamorados.
Mi tren sigue su camino por las vías de la vida. Se mueve, para y continúa al compás de los años y de las estaciones en las que suben los viajeros.
Hasta el momento, el convoy no ha registrado nuevas incorporaciones significativas dentro de mi particular visión de los recuerdos.
Parece que el titán de acero y fuego que inundó las tierras salvajes del planeta para acercar a la gente a sus destinos con rapidez y comodidad, ha llenado sus vagones por el momento y no admite más pasajeros. ¡Qué buena cosecha de corazones subió a mi tren!
A través de su recorrido de años y paisajes, he visto pasar con nitidez y alegría las caras, momentos, olores, colores y, hasta sabores, del amor y del recuerdo. A bordo de un tren lleno de corazones eternos.
CONSTANCIA DE LOS DÍAS.
Cincuenta años de Clásicos populares. Fernando Argenta ameniza el viaje con la mejor música. Como mi tren es alegre, dirige El tren de la alegría, de Johan Strauss II. Un chacachá delicioso a ritmo de Polka.


Qué bonito relato . Cuantos corazones en ese maravilloso tren . No he podido evitar las lágrimas, también iba Eduardo Bandera , el mejor amigo que he tenido , mi hermano del alma . Barbarita, me ha parecido precioso el relato de hoy . Que bien escribes !!!
ResponderEliminarQué original forma de recordar ! Y Gracias ❤️
ResponderEliminarMaravillosa alegoria y analogia de la vida. Me ha encantado. Bravo Barbarita, que relato con tanto sentimiento y sensibilidad. Lo he leido con nostalgia y emoción en mi corazón.
ResponderEliminarAmiga bonito relato tienes una memoria privilegiada, un beso
ResponderEliminarPrecioso !!!! Ese tren pasó , pero se vivió con mucho amor y con tanta gente maravillosa !!😘para tí y para todos los del tren ......algunos ya no están , te quiero tata
ResponderEliminar😍Me encanta ! Que recuerdos más bonitos y que buena memoria !! Todas estas historias merecen un libro ! 💋😘Feliz domingo !
ResponderEliminarBarbarita que me ha gustado es de los que te hace recordar con cariño esa niñez que ya hemos perdido 🫶🙏🍀💋
ResponderEliminarMe encanta Barbarita , el tren de los bellos recuerdos ...
ResponderEliminarCreo que está es mi publicación favorita. Que barbaridad de viaje en tren, yo mismo me he subido y bajado varias veces. Mis felicitaciones!!
ResponderEliminarVaya recorrido de personas queridas. He podido ver esa sonrisa de mi padre de la mano de mi hermanita. Precioso cariño, muchas gracias!! 😍🙏🏻
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