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sábado, 31 de mayo de 2025

BARBARITA EN EL SÓTANO. EL PLACER DE ENTREVISTAR.





Generaciones de nuevos valores de la comunicación vienen pegando fuerte en el ámbito digital. Términos que, hasta no hace demasiado tiempo nos sonaban a chino, son ahora habituales en las conversaciones de todo el que quiera estar a la última en esto de "poner en común", que, no es ni más ni menos que la vieja costumbre de decir, hablar o dar a conocer al otro lo que queremos decir. De las frías mesas de los profesores al uso, y de las cálidas salas de las redacciones de los periódicos, estaciones de radio y televisión, hemos pasado a la información y la enseñanza por conductos antes impensables. Hablamos de las redes sociales y de los nuevos gurús que nos acercan al conocimiento a través de un click. 
El politólogo Héctor Jerez Losada, conocido como Héctor J. Sótano, autor  del canal de youtube Pálabras desde el sótano, es uno de estos nuevos valores que vuelan a través de la red y Barbarita les propone conocerlo mejor. 

P- ¿ Qué es en realidad un politólogo? 

R- Básicamente, es un analista y estudioso de fenómenos políticos, con todo lo que ello conlleva: sistemas electorales, el poder político, grupos de presión, partidos, políticas públicas, geopolítica y relaciones internacionales. Yo me especialicé en competencias digitales para el empleo y la orientación laboral. 

P. Hablemos de su primer blog. ¿Cómo era?

R- Un blog cultural, se llamaba "Palabras desde el sótano" Me centraba en reseñas de libros y películas. 

P- ¿Por qué ese nombre, por ser original?

R- Buscaba un nombre que reflejara el concepto básico que quería transmitir, que no era otro que el de un espacio centrado en películas y libros que estaban fuera del mainstream . Un sótano es algo muy simbólico. 

P- ¿ Consiguió llegar a mucha gente, cuál era su target?

R- El blog se movía en las 200-300 visitas diarias. La página de Facebook llegó muy rápidamente a los 1.000 seguidores. Mi público objetivo era gente con mis mismas aficiones: amantes de los clásicos, tanto en cine como en literatura. 

P- ¿No sintió un poco de miedo al saltar al formato video. No pensó que perdía la magia del blog, el anonimato?

R- Me lo pensé mucho, pero era la evolución lógica y que podría merecer la pena afrontar el coste de la sobreexposición. El salto a youtube me ha hecho reestructurar el contenido de forma radical, centrándome en filosofía, literatura y mitología, e incorporando directos. También abandoné las reseñas casi por completo y empecé a realizar resúmenes de clásicos de ficción y no ficción. 

P- ¿Con qué temas se encuentra más a gusto?

R- El ensayo es el ámbito en el que me muevo mejor, pero cada vez me gusta más la literatura. 

P- En cuanto a las entrevistas, ¿es difícil realizar la producción, encontrar a especialistas en los temas que toca?

R- Encontrar gente es ahora más fácil, pues ya he ido construyendo una red de contactos que me ayuda mucho, aunque es lo que más tiempo me lleva. A veces tengo el tema y busco a la persona, y otras veces, encuentro un contenido que me interesa y le propongo al creador una entrevista. 

P- Le veo un poco fascinado por el territorio digital. 

R- Sí, he estado muchos años trabajando en proyectos dedicados a la brecha digital, incluso hice un máster en el que mi TFM se basó en la relación entre las competencias digitales y el desempleo. Mi canal de youtube es un intento de unir dos pasiones: cultura y tecnología. 

P- ¿ Se siente más como profesor o como divulgador en la red?

R- Solo divulgador, aunque quizás este término también se me queda grande. Soy más bien una persona que comparte todo lo que lee. 

P- ¿Piensa ampliar sus horizontes de comunicación?

R- Por ahora no, solo me interesa consolidar el proyecto en youtube y seguir creciendo en Instagram. Soy un mero siervo de ese aciago demiurgo que es el algoritmo. A donde me lleve.  

P- ¿Con qué criterios escoge los temas para las entrevistas o los libros para divulgar?

R- Para los clásicos de ficción voy siguiendo un par de manuales de literatura. Para las entrevistas voy improvisando más, pero también intento que se relacionen con mis lecturas, tanto literarias como de ensayo. A la hora de leer filosofía, sigo también una de historia de la Filosofía. 

P- Con estas herramientas de tan fácil acceso, ¿ no estaremos creando una generación de vagos a los que se da todo hecho, o casi todo?

R- La tecnología se basa en hacernos la vida más fácil, pero eso tiene sus consecuencias. Andar es sano, pero con el coche se llega más lejos y antes, con todo lo que conlleva. 
El mundo digital es igual. Hace 30 años tenía que mirar una enciclopedia para buscar información sobre  Aristóteles, y hoy tengo en youtube cientos de videos explicativos, incluso subtitulados si están en otros idiomas. Con la imprenta se perdió capacidad de memoria, pero se alcanzó una difusión del conocimiento y un incremento de la alfabetización desconocido hasta entonces. 

P- ¿ Cual es el principal problema de la digitalización?

R- Nos movemos en un mundo de coste - beneficio, y el principal problema de la digitalización no es tanto lo fácil que sea  acceder al conocimiento, sino el exceso de información.

P- ¿ De dónde proceden sus seguidores?

R- La mayoría de España, seguido de México, Argentina, Perú y Colombia. 

P- ¿ Qué futuro le augura a la publicación en papel?

R- Cuando surgió el CD- ROM, se decía que el libro de papel desaparecería. Luego, con el DVD, igual. Al salir el libro electrónico, el papel estaba desapareciendo, y de forma inminente. Hoy, en 2025, veo más libros en papel que nunca, y librerías abriendo, no solo con novedades. Hay un mercado de librerías de segunda mano muy interesante que merece la pena analizar. 

Enlaces:



CONSTANCIA DE LOS DÍAS: buenos tiempos para la lectura en papel que corroboran la opinión de Héctor J. Sótano: la librería Luces de Málaga abrirá los domingos.

A mi amiga Alejandrina le ha faltado su compañero Punky, un gato de arte mayor.

Luna Creciente lleva ya 50 años habitando el firmamento. ¡Por muchos más!

El Real Betis Balompié casi lo consigue. Marcó el primero y, por un momento, pareció que...Aunque no pudo ser, siempre será el campeón para una afición de oro

¡Manquepierda!





sábado, 24 de mayo de 2025

BARBARITA RELATA. ENSAYO CON GENTE. LAS HISTORIAS.

 CONTINUACIÓN DEL RELATO PUBLICADO EL 10 DE MAYO

Y llegaron a su destino. Y se asentaron. Y trabajaron como ellos querían y habían soñado: en libertad. Pasaron los años, y nuestros artistas ya formaban parte del tejido artístico del mapa de Europa. Una Europa que, tanto como les atrajo, les estaba empezando a repeler por el desarrollo de los acontecimientos que nunca pensaron que sucederían. 

En cada capital de la vieja dama de occidente iban sucediendo, muy poco a poco, pero con siniestra certeza, los episodios que más tarde hundirían a esa sociedad alegre y confiada, ejemplo de cultura, refinamiento y civilización. La desgracia se acercaba, pero nadie se daba cuenta. O nadie se quería dar cuenta porque parecía imposible de creer. 

En París, Javier Linaza,  el pintor, malagueño y exquisito, logró hacerse un sitio entre los mejores de la Rive Gauche. Era feliz en su añoranza, pero disfrutaba de un mediano éxito que, por el momento, un momento que duró buena parte de los años 30, le satisfacía y no le hacía  pensar en España, tan cercana y tan lejana a la vez, y de donde venían no buenas noticias. Pero, aún así, se consideraba afortunado porque era libre. Conoció gente, aprendió un poco el idioma y a tomar fromage, beurrecroissants.

Con eso le bastaba. Por el momento. Se había contagiado de la grandeur francesa y no veía más allá de lo que dura una burbuja de champán Taitinger - va por ti Mario-.

Y, entre tanto, ruido de voces airadas que se extiende como una mancha de aceite envenenado.

El matrimonio formado por Alberto Pinto y Elena Amselem, provenientes de Tánger, escritores, guionistas y escenógrafos, alojaron su arte en Berlín, la Meca de la creación de vanguardia de la época: cine, teatro, espectáculos de cabaret...Un pastel del que todos querían participar porque había lugar para todos. Las salchichas eran baratas y, la cerveza, aunque caliente, se podía beber por poco dinero. 

 Elena participó en la escenografía de El ángel azul, la maravillosa película de Josef von Stenberg, que lanzó internacionalmente a Marlene Dietrich. Alberto también trabajó en algunas adaptaciones de obras de Bertolt Brecht. La pareja trabajaba con los mejores y eran felices, aunque aún ignoraban la realidad, la verdadera dimensión de lo que llegaría. La calamidad que no se avistaba y que no tardaría en aparecer en la forma del horror que nunca imaginaron. Esto no  puede ser. Esta gente sólo es un grupo de fanfarrones. Todo pasará. 

En la dorada Viena, en el momento el hogar de los intelectuales por excelencia, el valenciano Rafa Nogales componía y estrenaba con cierto éxito. Su nombre se fue haciendo medianamente conocido y era feliz. Había conseguido entrar en una tertulia, nunca con el sello de las españolas, pero el café era bueno, y la tarta Sacher la bordaban. Incluso, un día vio pasar a Sigmund Freud, y le pareció que le saludaba con el sombrero. Freud era muy miope y no lo conocía de nada, pero él se lo creyó. Y seguía siendo feliz. 

Y, a todo esto,  los años pasaban. Ya habían pasado seis desde que salieron de España y la sensación de inseguridad se incrementaba. Aquel pedazo de mundo que tanto soñaron conquistar con sus habilidades artísticas, se pudría, se desmoronaba poco a poco, casi sin sentir, porque el ser humano es ciego, y más cuando es feliz y confía en el porvenir. Daba igual París o Viena, en todos sitios se sentía la inseguridad que provocaban el eco de los desfiles callejeros de cientos de matones con camisas de un tenebroso color pardo en Berlín, Munich y otras ciudades de la agónica República de Weimar.  Alemania, arruinada tras la Gran Guerra, había enloquecido y contagiaba como una epidemia mortal. 

La gente empezó a tener miedo. Mucho miedo. 

En París, aún alejada de lo que llegaría no demasiado tarde, Javier veía cómo la gente se agitaba ante una situación cada vez más inestable. No se vendían cuadros y su producción se paró por falta de encargos. Los marchantes habían  cerrado sus puertas y los clientes preferían salir de una Francia que no auguraba nada bueno. 

En Viena, Rafael Nogales se encontraba cada vez más solo: la tinta de las partituras parecían haberse secado. Su gran obra tendría que esperar, y esperar a solas. Las tertulias se fueron vaciando, y el gran creador del Psicoanàlisis brillaba por su ausencia. Mejor no dejarse ver.

En Berlín, el centro del avispero, todo era aún peor: nuestra pareja judía estaba empezando a pasarlo realmente mal. Su religión les delataba de cara a las nuevas leyes promulgadas por los nazis. ¡Fuera judíos! Las producciones artísticas se reducían a las realizadas por los afines al régimen del terror. Era el momento de Leni Riefensthal y de todos los fascinados por el furor del presente. Había que poner tierra por medio antes de que fuera demasiado tarde. Se están llevando a gente, dicen que para un programa de reasentamiento. Han construido campos para alojarlos. Es gente de toda Europa. Todos los que ellos creen indeseables y enemigos del Reich. No sabemos qué pasa en realidad, pero es mejor marcharse antes de que nos apresen con el mínimo pretexto. 

Así las cosas, Europa se convertía en el reino del temor, que más tarde sería del horror. Y, ante ese horror que se sentía cada vez más cercano, nuestros amigos decidieron marchar, poner distancia con lo que habían soñado para volver a la realidad anterior. 

Con el correo postal aún sin censurar, la correspondencia los puso en contacto y, todos a una decidieron dar el siguiente paso: el de la vuelta. El del retorno incierto. 

¿Os acordáis de La Barraca, el grupo de teatro de las Misiones Pedagógicas de Giner de los Ríos? Llevan en marcha desde el 31, y parece que les va bien. La dirigen Casona y García Lorca y nos han dicho que buscan gente con nuestro perfil: escritores para los guiones, pintores para la escenografía y músicos para las partituras de las obras. Están haciendo teatro clásico por toda España. Podemos volver, allí tenemos trabajo con este proyecto y estaremos en nuestra tierra. En esta parte de Europa ya no se puede respirar. Vamos, vamos, volvamos a España. Nada puede ser peor.

Y el grupo que se formó para salir de España y poder trabajar en libertad, decide volver ante el panorama incierto que se vislumbraba en el horizonte.

Ya está todo arreglado. Debutamos en Madrid el 18 de julio. Este año de 1936 nos va a traer suerte. 


CONTINUARÁ... 

Constancia de los días: Eduardo Mendoza. Un orgullo para las letras y para la alegría de leer. 

Mariano Ozores. Pasó por nuestras vidas haciendo lo más difícil: sembrar la risa en un cine sin problemas en una España con problemas. 

sábado, 17 de mayo de 2025

BARBARITA PREGUNTA. EL PLACER DE ENTREVISTAR.

Desde que se abrió este blog el pasado febrero, y empezaron a volar mis Ventanas de Papel, tuve la idea, más bien necesidad, de publicar una entrevista. O dos, o muchas. Por ser el género periodístico que más me gusta, y en el que me encuentro más cómoda . Y, he aquí que se ha producido la feliz casualidad de poder hacer la primera. La que inaugurará una serie de algunas, pocas o muchas, pero siempre importantes por el interés del entrevistado. 

Y, para abrir el fuego, nada mejor que una mujer que tiene el color del pelo como las mismas ascuas del fumu, que dicen en la tierra a la que representa en Málaga, como presidenta del Centro Asturiano con sede en Torremolinos. Ella es Rosana Sande, embajadora del Principado en estas cálidas tierras andaluzas, que se asoma a nuestras ventanas con motivo del 50 aniversario de la fundación de este pedacito de Asturias en el sur. 

P- Buenas tardes, presidenta. El Centro Asturiano de Málaga cumple sus primeros 50 años. Aunque es usted muy joven. ¿Tiene algún recuerdo de aquella época?

R- Tengo muchísimos recuerdos. En el primer Centro Asturiano - C.A. - en Pedregalejo, conocí a muchos de los que ahora son mis mejores amigos. Fue un trance de niña a mujer. Nos divertimos muchísimo bajo la supervisión de nuestros padres porque éramos niños. Recuerdo muchas cosas y todas bonitas. 

P- ¿Quiénes fueron los primeros socios, los pioneros?

R- Un grupo de asturianos y algún argentino casado con asturiana. Creo que fueron 23 socios fundadores que adelantaron 3.000 pesetas para iniciar nuestro centro. De ellos, algunos aún están con nosotros.   Son socios desde el primer día, Florentino Martínez Roces, Veri Tresguerres, Ricardo Tomillo, y mi madre, Esther Álvarez Garrido. 

P- Imagino que crearían el centro llevados por la nostalgia de la tierrina.

R- En un principio, la nostalgia, sin duda, que nos convirtió al poco tiempo en una gran familia, de la que en Málaga carecíamos. También compartíamos información sobre la mejor forma de viajar a Asturias, algo que hacíamos con frecuencia, cruzando el país de punta a punta. La gastronomía también nos unió mucho, ya que en esos tiempos no existían restaurantes asturianos, ni se podía comprar nuestra materia prima a menos de 1.000 kilómetros. 

P- El deporte ha sido un elemento fundamental en el devenir del centro.

R- El deporte fue algo fundamental en nuestro C.A.. Con el futbol sala ganamos muchos e importantes premios nacionales. Los niños también hacíamos unas olimpiadas todos los años. Hay que recordar que, en un principio tuvimos como socios a tres futbolistas profesionales, y eso potenció el deporte.

P- ¿ Hubo momentos difíciles para arrancar?

R- Fueron tiempos difíciles, costó mucho subsistir, no teníamos ninguna ayuda. Hubo momentos en que algunas socias cocinaban y se vendía al público para ganar algún dinero para el centro. También, algunos socios fundadores pusieron dinero para hacer frente a los pagos necesarios.

P- ¿ Qué actividades se hacían?

R- Muchas. Entre ellas la procesión de la Santina el día de  Covadonga. Mi padre hacía un trono pequeño y los niños los llevábamos por las calles de Pedregalejo. Hacíamos fiestas de disfraces, los huevos pintos.

Siempre, desde el primer año, se  celebraba la comida del socio y el bollo preñao. Fiestas que aún celebramos y disfrutamos los socios.

P- ¿Desde cuándo es usted presidenta?

R- Hace un par de años que Florentino me dio el relevo y estoy muy contenta por la acogida que los socios me han brindado desde el principio. Como presidenta monté mi propia junta directiva, de la que estoy muy orgullosa porque es gente muy trabajadora.

P- Cuál es el día más importante para el C.A.?

R- En septiembre, el fin de semana del 8 es nuestro momento más importante. Comenzamos el viernes con la recepción del Ayuntamiento de Torremolinos. El sábado es el día grande: se regala a los socios la sidra y el bollu preñao, se celebra la ofrenda floral en la plaza de Asturias y, más tarde, tiene lugar la misa de la Virgen de Covadonga. Por la noche se pregona la fiesta a cargo de un invitado especial de nuestra tierra y se elige a la Xanina. Y el domingo, tiene lugar la comida del socio, animada por nuestra banda de gaitas. Un programa muy completo.

P- ¿Cómo son las relaciones con otros centros asturianos y demás entidades asociativas?

R- Las relaciones con otros centros asturianos son formidables, así como con las peñas de Málaga con las que tenemos un trato fabuloso. No olvidemos que, durante muchos años fui directiva de la Federación Malagueña de Peñas, Centros Culturales y Casas Regionales. También formamos parte de la FICA, federación de centros asturianos a nivel mundial. 

P- Aproveche para decir unas palabras a los socios del C.A.

R- A los socios les diría que son para mí lo más importante. Sin ellos no existiría el Centro Asturiano de Málaga, y a ellos les debemos lo que somos.

P-  Denos un motivo para visitar la sede del C.A.

R- Porque siempre se encuentra a alguien con quien compartir una botellina de sidra, porque siempre se sale de allí un poquito más feliz, porque comer una fabada no es poca cosa, y porque allí intentamos que quien entre se sienta como en su casa. Y creo que lo conseguimos, ya que somos los mejores embajadores de Asturias en Málaga.

P- Se nos hace la boca agua.

R- Y eso no es todo. También se pueden degustar, además de la fabada, platos esplendidos como el cachopo, los callos con patatinas o el pastel de cabracho. A precios muy económicos.

P- Nos marchamos, presidenta. Un apunte sobre el carácter del asturiano.

R- Creo que somos nobles, hablamos alto y claro y nos gusta la folixa.

Muchas gracias y felices 50 años.




sábado, 10 de mayo de 2025

BARBARITA RELATA. ENSAYO CON GENTE. LA PARTIDA

Fauna diversa. Madrid, años 30.

Un grupo de artistas fracasados, sin suerte, analiza su situación y sus deseos de cambio. Gente de edad indefinida, unidos por la profesión artística : actores, escritores, y pintores. También músicos sin esperanza en un triunfo que nunca consiguieron y que siempre esperaron.

De edad indefinida, aún guardan un resto de ilusión. Hay que moverse, aquí no hacemos nada, estamos agotados. Vamos a Europa, a Berlín, París o Viena. Allí la vida será más fácil y podremos trabajar y crear en libertad , en el teatro o en el cine. Buscan gente, vamos.

El paso de la frontera los dispersa, cada uno sueña con un destino diferente. Y en sus sueños piensan en París como el lugar ideal para pintar, Berlín para escribir y actuar, y Viena para componer. Soñar es libre. Allí podremos hacer nuestro trabajo y conocer a los grandes.

Las maletas, llenas de todo y nada, llevan también sus anhelos. Se asombran ante el brillo de estas capitales del mundo de la cultura y del buen vivir. Al menos, eso creen. 

Va a ser otra vida, hay más libertad. Repetían entre ellos y se repetían a sí mismos.

Tras duros años de sufrimiento, la Europa de la época vive una etapa de locura donde todo vale. Al calor de los nuevos movimientos artísticos, innovadores y audaces , sueñan con encajar en ese mundo. Es una sociedad más libre que la española. 

Esta vieja dama de occidente adora a un nuevo tótem: el de la alegría de vivir y expresar ideas soberanamente. Todo es fresco y casi inédito, original e insólito. 

Se vive sin preguntar procedencia o religión, estilo o sexo. Y nosotros estamos dispuestos a darle la vuelta al calcetín de esta mala vida. Vamos a participar en este cambio de rumbo para el arte y para la humanidad.  Se buscan caras nuevas y nuevos nombres y  valores. Estamos dispuestos. 

En este contexto de novedades y libertad de creación, junto a este avance impulsor del arte surgen también las nuevas corrientes políticas. De entrada, reformadoras y  transformadoras de la sociedad, que levantan entusiasmos por doquier. Aunque no tardarán en revelar su verdadero cariz, siniestro y, a la postre, mortal. 

Después de la terrible Gran Guerra, y pasados los llamados 'felices años veinte', los mesías e iluminados abundan. El cuerpo de Europa está exhausto. Es la otra cara de la moneda de la 'joie de vivre'. La pobreza de muchos se mide con la opulencia de otros, los que son más. Muchos más.

 Esa alegría de vivir es sólo la superficie que cubre el fondo agitado y febril de un organismo podrido. 

Es la realidad, y hacia esa realidad se dirige nuestra fauna española. Ese grupo de ilusos sin nada en las manos. Que repiten...Vamos a Europa, allí podremos trabajar. Muchos otros ya marcharon y les fue bien. Pablo, pinta y expone, Luis, dirige un cine de vanguardia. Ellos conocen el ambiente y saben que allí triunfaremos. Vamos. No tenemos nada que perder. Vamos. Nada puede ser peor.  

Continuará...


Constancia de la semana: nos faltó la voz y la elegancia de José Ángel de la Casa. ¡Gol de Señor! desde la unidad móvil del cielo.  Descanse en paz. 

Habemus Papam. Papa Martínez. Suena bien. 

Mi Luna, que todo lo ilumina y trastoca,  cumple años. 


 

 

 

 

 

sábado, 3 de mayo de 2025

BARBARITA Y LA RADIO. VOCES PARA LA OSCURIDAD

Aunque pueda parecerlo, tal vez llevados por el título de esta semana, no crean que Barbarita les va a endosar un rollo de relato de miedo o misterio, que ya me gustaría, porque es un género apasionante. Pero no, la cosa no va por ahí, aunque se reunieran todos los elementos para ello: la vida normal interrumpida de repente por un, en principio, corte de luz, uno más de los que tienen lugar alguna que otra vez en nuestro mundo del estado del super bienestar. Algo que perturbó no poco el discurrir diario de una sociedad alegre y confiada que, de pronto, se vio fundida a negro. Y por mucho tiempo. Mucho más del normal que pudiera medirse en este tipo de incidentes. 

Con el paso de las horas la gente se sintió de todos los colores del arco iris de los adjetivos: asombrada, desorientada, molesta, cabreada y, a la postre, indignada por falta de luz y de información. 

Ante este escenario, en todo momento -horas, largas horas-, hubo un elemento que, una vez más, vino en nuestra ayuda para prestar servicio, compañía, consuelo y hasta buen humor para calmar los humores de quienes se vieron sumergidos en la absoluta nada, en la inopia del habitante del siglo XXI que, cuando tuvo claridad para mirarse a un espejo, se vio cara de cavernícola y ni siquiera se asombró. Así se acostumbra el ser humano a los vaivenes de la existencia: de ir de la mano, del brazo o de donde quieran ustedes, de la tan cacareada IA, a buscar como locos, velas, cerillas o dos palitos para conseguir luz y fuego. Mirando con impotencia los ojos muertos de las bombillas y haciendo votos para un café caliente. 

Pero estaba la radio. La radio, o el radio, como llaman en algunos países de Hispanoamérica, al referirse a esa amiga que no suele fallar en tiempo y hora para abrazarnos a través de la voz humana, amigable y necesaria para decir, para contar y para mostrar que no estamos solos. Desde el primer momento, las emisoras que pudimos sintonizar iban desgranando con cuenta gotas las noticias que llegaban a las redacciones, bien por medio de agencias, oficiales o de noticias al uso, y de los muchos, muchísimos  compañeros currantes que se echaron a la calle para preguntar, indagar, investigar y, posteriormente, informar. En aquel ya lejano febrero del 81, se habló de la 'noche de los transistores'. En este 28 de abril del 25, se puede hablar de los transistores de 'todas las horas', porque, en cuanto comenzaron a peligrar las cargas de las baterías de los teléfonos móviles, las pequeñas o grandes radios animadas por pilas, surgieron por doquier (más de una y más de mil, compradas en Ceuta, en los tiempos gloriosos del comercio de bazar). Para entendernos, en las 'tiendas de indios' de mi ciudad. 

Y así, poco a poco y transcurriendo la jornada, los ciudadanos seguíamos pegados a los transistores. Los equipos - equipazos- de profesionales, desde Local, Información política, Sociedad o Deportes, seguían en el afán de trabajo sin abandono, para hacer realidad la radio de servicio público . Y así, "han dicho que tardará tanto en arreglarse"...o, "dicen que la luz volverá, en principio, por el norte y por el sur". "Bilbao ya tiene luz, Toledo también". Y un poco de música, y otro bloque informativo, que hay que afrontar la noche. Hospitales bien, transportes, no tanto. Es un apagón general. A buscar velas, a desenchufar los aparatos eléctricos. A desenchufar la dependencia de todo lo enchufable. Mañana será otro día y se habrá restablecido la normalidad. A dormir con un ojo abierto, como si esperáramos a los Reyes Magos...A esperar. A esperar. Y, mientras esperamos, vamos tomando conciencia de nuestra propia fragilidad e indefensión. De nuestra vulnerabilidad. Pero nos quedaba la radio.

En la pequeña reflexión a vuela pluma de lo ocurrido el pasado lunes 28 de abril, me han quedado muchas más cosas en el tintero de la tinta de escribir mis cuatro letras semanales. Incluso creo que me he pasado un poco en extensión - que ya no gusta a nadie, porque nadie quiere leer la lista de los  reyes godos. Ya no. Así que, hasta aquí llegamos. En el caso de Fuengirola, lugar donde Barbarita pasó el trance de la oscuridad, a las 5.00 horas del alba. Parecía una pesadilla pero no lo fue. Fuimos a negro de un momento a otro, y aún hay alguna localidad que sufre coletazos del apagón de marras. ¿¿¿¿¿¿Qué esperemos que no vuelva a suceder. ???????

Es esta una declaración de amor a la radio, la que me ha acompañado y me acompaña en todos los momentos importantes de la vida, y que creo que he logrado transmitir a alguno de mis descendientes.  Y eso es todo. Me lo contó la radio y yo procuro contarlo también. Ahí quedan los rifirrafes de los políticos, cada uno con su opinión y su verdad, algunos aún inmersos en la oscuridad. Pero también queda, y eso no se me olvida, la solidaridad de la gente y el trabajo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, como siempre, dando el callo. 

NOTA. En tantas horas de retransmisión del 'gran apagón', se habló siempre de la falta de luz en la Península Ibérica, o sea, España y Portugal, con la excepción de Baleares y Canarias, donde, además de brillar el sol, también brillaba la electricidad. Pero nadie habló de Ceuta y Melilla, alumbradas a todas horas y sin incidencia alguna. Pero no se mencionó ni una sola vez. Y eso, además de un fallo imperdonable, está muy feo. 

A modo de curiosidad: 'El gran apagón' es un muy interesante podcast producido por Podium Podcast, de la Cadena SER. Altamente recomendable y aleccionador. 

En la película 'Qué hombre tan simpático', Méjico, 1943, la gran Gloria Marín canta 'El apagón'. Divertida, picara y deliciosa muestra de lo que puede pasar en los apagones de luz. ¡ Ayyyyyy !

sábado, 26 de abril de 2025

BARBARITA Y EL FUTURO

 


Me han propuesto que hable del futuro. Pero no del futuro como algo que está por llegar o suceder, sino, precisamente, de la forma de cambiarlo. Empeño que, aunque a priori resulta atractivo, entraña una tremenda dificultad se mire por donde se mire. Porque, precisamente, la propuesta es saber si podemos dar la vuelta a algo que parece cerrado de antemano. Fácil y difícil a la vez. 

Y una vez apartados los primeros escollos, véanse leyes físicas o las diversas opiniones de distintas escuelas filosóficas, vamos con el asunto mollar que se apoya en el discurrir del día a día del ser humano, que se acerca mucho más a la realidad. Nos guste o no.


En primer lugar, para poder hablar del futuro, y de si podemos o no podemos cambiarlo, tendremos que apoyarnos en el presente, sin olvidar tampoco el pasado, sobre todo para no repetir comportamientos, errores y actitudes fatales. Porque el futuro no está escrito. ¿ o sí?

Según la escuela de pensamiento de María V. una rondeña sabia en menesteres de lo que es, no es, o será, todo lo que nos pueda suceder en un futuro, está escrito. Todo lo que nos ocurra está ya anotado en el libro del debe y el haber de la vida. Para Mariquita, hagamos lo que hagamos en el presente, no repercutirá excesivamente en nuestro porvenir porque ya está todo trazado. Trazado, medido y pesado. Milímetro a milímetro, grano a grano. Con la lógica de quien cree en los ángeles con zapatos desgastados de transitar por esta, a veces, perra vida. Los mismos que te advierten que al final ocurrirá lo que tenga que ocurrir. Que será lo que tenga que ser. Una tesis completamente respetable y hasta cierto punto lógica, carente de fundamento científico, aunque esté cimentada en la más pura y dura intuición del devenir de la existencia. Con todo lo que ello significa: penas y alegrías, experiencias y fatalidades


Así, pasamos del empirismo del día, el de la gramática práctica, para pasar a repasar otras tesis que se mueven entre el mundo de lo espiritual. 


Voces autorizadas, como las de S.B. sostienen que el futuro no puede cambiarse porque hay sólo una vida, aunque sí existen diversos planos de existencia. Habla de pactos de almas, previos a la reencarnación de los seres que hacen el futuro inamovible, precisamente, por lo acordado en ese mencionado pacto. Que sólo hay un camino ya trazado para todos los estadíos vitales y al final nada ha podido cambiarse. Lo que nos viene a decir lo mismo que en la corriente anterior: en unos casos se escribe o se pacta, no sabemos en qué papel o en qué libro, como no conocemos los términos de las transacciones de almas. Porque ese es otro jardín que no quiero transitar por si se convierte en laberinto. 


Otra cosa es hablar del sino, el fatum, el hado o como queramos llamarlo, mediante el que las personas creen que los acontecimientos de su vida y sus acciones están predeterminados, con lo cual también se plantea la incógnita de poder cambiarlo. Como ven ustedes, otro jardín. 


Desde tiempos inmemoriales, las antiguas culturas veneraban a los adivinadores. Así, desde Egipto a Grecia y Roma, Oriente o las sociedades llamadas bárbaras, la humanidad entera ha sentido la necesidad de saber, de conocer qué les depararía el futuro y su posibilidad de cambiarlo. A veces, por los métodos más expeditivos. Sin conseguir nada. Bien porque ya estaba escrito o porque ya estaba pactado. En definitiva, un jardín sobre otro. 


Y al final, todas estas eternas incógnitas se despejan con la fórmula más sencilla: el futuro, aunque no esté programado en el organigrama de nuestra vida, sí podría cambiarse en función de nuestros comportamientos y acciones.  Aunque no sea una regla general, en algunos casos puede hacerse efectiva y, aunque parezca demasiado simple, lo de sembrar y recoger siempre estará ahí como paradigma de lo venidero. 


Y con la alusión a la siembra y recogida y a los jardines y laberintos, me pregunto qué futuro tendrá Barbarita con estas cuatro letras de los sábados. 


Gracias, Mari Carmen Morales, por incentivar mi imaginación. 


sábado, 19 de abril de 2025

BARBARITA, UN SUEÑO Y UN SUSTO


Parece mentira el poder que las campañas publicitarias pueden tener efecto en el ser humano. Tanto que, a veces, parece que nuestras vidas estén dominadas por las sugerencias, órdenes y directrices, más o menos veladas o explícitas, que recibimos a través de los medios que nos mueven como marionetas y que a veces, nos dominan hasta el extremo de hacernos confundir lo soñado de lo real. 

Llegamos a casa, tras una ausencia de 32 años, para reencontrarnos con nuestro pasado y, a la vez, enfrentar un nuevo presente. Todo nuevo, sospechosamente nuevo, colorido y brillante. Demasiado atrayente para ser normal, pero sin signos de alarma, por el momento. 

Al entrar en la que fuera nuestra casa en otro tiempo y, que tuvimos la suerte de recuperar, ya comencé a recibir señales. El edificio, de principios del siglo XX, señorial y sin ascensor, contaba con una coqueta escalera de mármol que brillaba por su ausencia. Pero nadie se daba  cuenta. Sólo yo lo advertía, aunque, también pude subir al tercer piso como los demás. Raro. Raro, pero cierto, porque estaba pasando.

Una vez en casa, mi sorpresa fue mayúscula al no reconocer nada: todo estaba igual pero a la vez, todo era diferente. En una especie de caos ordenado se sucedían habitaciones llenas de cachivaches de muchos colores. Siempre colores chillones y amenazantes, que advertían algo y que avisaban de una nueva sorpresa en las sucesivas estancias. Pero nadie se daba cuenta. Nadie lo notaba excepto yo. Una asombrada Barbarita que comenzó a oír pequeños chillidos agudos que crecían por momentos. Mientras la  familia empezaba distribuirse por la casa reencontrada, yo no salía de mi desconcierto, a la vez que buscaba el origen de los chillidos. De momento, nada. Lo cual hacía crecer mi inquietud. Hasta que los encontré, increíblemente dentro del frigorífico. Ahí estaban los sujetos: bolas rojas con piernas pequeñas y cara sonriente. Como unas famosas golosinas que hablaban e invitaban a salir a la calle para comprobar que el exterior estaba plagado de ellos: en las vallas publicitarias y carteles, en los bares y en las tiendas...entre la gente. Pero nadie se daba cuenta de nada porque nadie los veía. Sólo yo. 

La gente interactuaba como siempre. Salí a comprar con mi amiga R.  y nada. Luego, a tomar café con mi amiga L. y tampoco pasaba nada. Nadie veía nada porque ya todos estaban bajo la influencia de las esferas con patas y su mensaje de consumir y más consumir. Las aceras y escaleras de plazas y avenidas resultaban impracticables, atestadas de toda clase de elementos para comprar y ser feliz. Así, automóviles, aspiradoras, perfumes de marca, aguas llenas de gas y cigarrillos de boquillas de color pululaban al alcance de todos. Era el sumun del logro de lo guay porque eran poseedores de todo lo que se podía comprar. En las calles, cajas de pescado muerto, inservible. Como relojes blandos con escamas, amenazantes y premonitorios, sin color. Porque el resto de la ciudad, el resto del mundo estaba lleno de color y de brillo para atraer a la compra. Y de esta forma se realizaba el acto de compra inconsciente. Y de esa forma se conseguía un mundo feliz. Pero nadie sabía nada. Nadie se daba cuenta, porque nadie los veía. Sólo yo. Sólo una asombrada Barbarita que se había quedado más sola que la una mientras la gente compraba y era feliz. Y no era un cuento de Cortázar, más quisiera yo...

Y juro que lo vi. Que fui testigo de todo ese marasmo de cambios, ausencias, chillidos, colores y pescados tristes. Como un baratillo de lo imposible, donde todo se vendía y todo se compraba. 

                  ¡Lo que hace un atracón de torrijas¡