Mientras el Sinaia sigue su travesía hacia la tierra de promisión para unos, de la libertad, para otros, y la del dolor de la pérdida para todos, los integrantes de la Fauna diversa, siguen sumidos en sus pensamientos y reflexiones a modo de salvavidas del mar, nuevo y desconocido que vuelve a ser puente de huida hacia, una vez más, otra parte. Esta vez, anhelan, la última.
El barco, lleno de gente de todas clases, de fugitivos de una realidad en la que ya no tienen cabida, avanza, lentamente unos días, y airoso y rápido, otros. Dependiendo de los caprichos de la naturaleza, de la del mar y el viento, y, de la humana, que también amenaza en forma de sombra de una guerra, de nuevo una guerra, que amenaza con alcanzarles aún sin poderlos tocar. Pero el miedo y el recuerdo de lo vivido es más fuerte que la distancia que los separa del peligro.
Sus vidas ya no volverán a ser las mismas y Rafael Nogales lo sabe y, mientras recuerda, procura alegrar la de los compañeros de pasaje con lo que mejor sabe: con su música.
A pesar de las duras condiciones del viaje, y del hacinamiento de las 1.599 personas que habitaban el micro cosmos flotante, la gente era feliz porque quería y necesitaba serlo. Y nuestro artista contribuía a ello tocando un piano destartalado y algo desafinado, con todas las piezas que le pedían, o que se sabía.
ALICANTE, TIEMPO ATRÁS.
Si no tenim diners ni per mengar, ni per unes espardenyes, malament per estudiar musica, nen.
Así empezaba la vida de Rafael, al borde del mar y con la más triste miseria a su alrededor.
El niño que sentía la música desde el mismo vientre de su madre, Vicenteta, hija de pescadores que tocaban en la banda de Les Encantats de la Marina Alta. Una formación casi heroica, tan pobres eran sus componentes, pero que, entre salir a la mar y remendar redes, también se juntaban para tocar pasodobles y música para las procesiones de todas las vírgenes y santos a los que se encomendaban antes de comenzar la faena.
Al más puro estilo del Reino de Valencia.
Pero, a Rafael no le tocó la bola de la suerte de poder aprender música com Deu mana. Aquel niño que llegó a conocer, de lejos, a Sigmund Freud en la Viena de los años dorados, tuvo un difícil camino hasta conseguir leer una partitura. E interpretar a Schubert, a Listz y a don Manuel de Falla, amén de las fanfarrias de las fiestas de su tierra, religiosas y paganas. Llenas de música, de sal, de pólvora y de sol. Siempre al más puro estilo del Reino de Valencia.
Primero en la parroquia de su pueblo de pescadores, luego, y por ayudas de caridad a la vista de su mérito, a la capital. Y a estudiar las solfas. Y del papel pautado a las redes de las barcas. Porque había que comer, antes de fer soroll, como decían sus padres. Y nunca se vio a un pianista con las manos encallecidas por el salitre y el trabajo duro. Él sería el primero, y tal vez el último.
MADRID
Y, como el resto de lo integrantes de nuestra fauna diversa, Rafa, que así le gustaba que le llamaran, también atracó en la playa del Madrid de las promesas de éxito. Y, como ya sabemos, nunca llegó a cumplir sus aspiraciones de llegar a ser un gran concertista de piano. Ni de bombo, pensaba para sí mientras componía coplas para el cine y el teatro, que le sonaban vulgares y ramplonas..
Y, como siempre, de nuevo al punto de encuentro, al Café de Pombo, para charlar de todo y de nada, decirse sus desilusiones. Y ... Hablar del frío. El que comenzaron a sentir cuando salieron de sus respectivas tierras, y que ya nunca les abandonaría. Porque un malagueño, dos tangerinos y un alicantino, siempre iban a tener frío fuera de su tierra.
Y así transcurría la vida a bordo del Sinaia, esperando, entre singladura y singladura, la llegada a un nuevo destino, a un nuevo puerto.
A un nuevo frío.
CONSTANCIA - LUCTUOSA- DE LOS DÍAS
Esta semana ha estado especialmente llena de malas noticias en tanto a un obituario lleno de gente conocida y de talento. Tristes casualidades de agosto.
Isabel Pisano: quizás la menos conocida pero con una gran importancia en su trayectoria como actriz y periodista, y por sus relaciones amorosas con el gran Waldo de los Ríos y Yaser Arafat. De vida agitada e intensa, de corresponsal de guerra a los platós de cine, Pisano no pasó desapercibida por la memoria de muchos de los que la recordamos. Ojos bellos y gran inteligencia. La desmemoria pudo con ella el pasado lunes.
Verónica Echegui: la más joven y de final tan triste como inesperado para el gran público que desconocía su enfermedad. Barbarita disfrutó mucho con sus actuaciones tanto en cine como en televisión. Sus papeles en Apaches, La niebla y la doncella, Orígenes secretos...sin olvidar su soberbia creación en Yo soy la Juani, Y, lo último que disfruté, al filo del día de su muerte, Los pacientes del doctor García, con un personaje en el que luce su extraordinaria vis cómica y su vena dramática, que dan buena cuenta de su talento.
Manuel de la Calva: la otra mitad del Dúo Dinámico, la otra mitad de la memoria de nuestra vida musical. Sus canciones nos han acompañado a generaciones de españolitos que amaban un estilo sin complicaciones, pero imperecedero. De los Quince años tiene mi amor, a Perdóname, pasando por Lolita, Esos ojitos negros, y Amor de verano, hasta llegar a Resistiré, todo un himno para los malos tiempos.
Manuel de la Calva, Manolo, el guardiamarina, nos hizo, junto a su inseparable Ramón Arcusa, el guapo,el alto...disfrutar de sus canciones en todos los momentos de nuestras vidas.
Y, ese LALALA, por favor. Cuando España aprobó la reválida de Europa allá por el sonado 1968. Dirige la orquesta, Rafael Ibarbia. Un subidón en la edad de la inocencia.
Eusebio Poncela: lo mejor que se despachaba en cuanto a calidad de actuación. Enigmático e inquietante. Un grande de la escena, sobre las tablas y ante las cámaras.
Confieso no conocer demasiado su filmografía. Aunque sé de sus trabajos con Zulueta y Almodovar, me quedo con su Carlos Deza, de Los gozos y las sombras, el Dante, de Martín H y el Cardenal Cisneros, de Carlos, rey emperador.
Y la expresión de sus ojos. Ahí es nada.
José Montes Ramos, Pepe Montes: a algunos les sonará de mucho, y a otros de nada, pero en la vida de mi ciudad fue persona querida e importante. Barbarita le conoció cuando empezaba el bachillerato y él ya iba de salida. Nunca habló con él, pero era tan alto que su figura nunca pasaba desapercibida. Creo recordar que creó, o participó en una revista que se editaba en nuestro instituto llamada HACER, y hasta de un soneto muy simpático que escribió, dedicado a la pared de su clase de último curso, Sexto creo.
Pasaron los años y no le volví a ver, a pesar de su estatura. Sé que matrimonió con una chica pelirroja de mi barrio y que desempeñó el cargo de presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Ceuta, difícil función, nada fácil de torear.
Un detalle. Le volví a ver un día de la ultima semana del pasado julio, saliendo de la Iglesia de los Remedios. Al final, todo se queda en esta Ceuta de nuestras vidas y nuestros recuerdos. Descanse en paz.
DESCANSEN TODOS EN LA PAZ DE LO ETERNO.
A modo de coda optimista.
Pero, aunque suene cursi y un tanto manido, la vida sigue y el sol sigue saliendo para todos. Para llorar y también para celebrar.
Hoy, mi Paca, que todo lo trastoca e ilumina, cumple sus primeros 75 años. Muchas felicidades y mejorados 120.
.b.
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