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sábado, 25 de octubre de 2025

BARBARITA RECUERDA. LOS AUTÉNTICOS TRASTERRADOS. LA PEQUEÑA CRÓNICA DE UN GRAN ÉXODO

 Entre todas las peripecias que ocurrieron a los integrantes de nuestra fauna diversa, los que salieron de España en los convulsos y amenazadores años 30 del pasado siglo, los que se vieron obligados a huir, una y otra vez, de un peligro malo a otro peor: del temor ante la presencia de los ismos políticos, con sus consiguientes terrores. Los que vivieron nuevas guerras, las propias y las de los otros. Los que lo perdieron todo hasta encontrar la estabilidad lejos, otra vez, de su tierra propia para acabar, como en la copla, en tierra extraña

Estos artistas sin suerte que, al final pudieron tocar la gloria con la punta de los dedos, ya no eran unos emigrantes anónimos, porque, y por una vez, pertenecían a un grupo concreto e identificado con su trabajo. Su quehacer, su arte. Para aspirar a ser recordados. 

Este grupo, como ya dijimos en anteriores entregas se denominó Los Trasterrados, aquellos que, como ellos mismos, tuvieron que salir de España para continuar en otro lugar. 

 Para llegar al mundo. En Méjico, el mejor ejemplo de acogida de aquellos años de continuos terremotos políticos y sociales. Para sobrevivir, arrimándose, algunos, a la cultura, el arte, la enseñanza actuación y, la cifra mayor, a los trabajos más diversos: el campo, la industria, el comercio. 

Y, en el lado negativo, los que nunca se adaptaron, llegando a la destrucción y el olvido.

 Los que no pudieron sobrevivir a causa de miles de causas y dolores. De desarraigo y de abandono. Los que no consiguieron sobrevivir y quedaron en la nada del no ser nada en la tierra ajena.  

 Y, en medio de los miles de integrantes de la masa anónima, con nuestros protagonistas inventados, se encuentran los otros Trasterrados, los auténticos, con nombres y apellidos que aún viven en la memoria de una historia de triunfo en la literatura, el estudio y las artes escénicas, como expresión de un talento que trascendió el mar. 

A poco que escarbemos en la historia del Cine de Oro del país azteca, nos encontramos con una auténtica lección de vida de nuestros actores, directores y escritores que realmente vivieron y trabajaron en aquella época. 

Todos pusieron la nota española en sus actuaciones y todos marcaron un hito en la cultura de la nueva tierra. 

Y ahora, que ya terminamos el relato del ensayo de las vidas de nuestros artistas de ficción, es de rigor recordar a los que brillaron en los escenarios, las carteleras de cine, las universidades y los colegios. Porque es de ley rendir homenaje. 

Luis Buñuel. Aragonés. No sabemos si llegó el primero, pero sí que fue el primero de la lista de españoles transterrados en Méjico. 

Alumno ilustre de la Institución libre de enseñanza, y tras sus primeros trabajos en Francia, con sus producciones L'age d'or, y Un chien andalou, realizaría en España Tierra sin pan, monumental y sobrecogedor retrato de la comarca extremeña de Las Hurdes

Tras la guerra civil, nuestro director más universal llega a Méjico después de haber revolucionado el cine y la cultura de Francia con sus trabajos de neto corte surrealista, para  hacerse con un lugar muy destacado entre los mejores directores. Si no el mejor. 

Títulos de sus primeros años, como El gran calavera, La ilusión viaja en tranvía y Susana, carne y demonio, se codearon con los éxitos arrolladores de Los olvidados, Él, Nazarín, Viridiana, con Silvia Pinal, y El ángel exterminador, entre otros, como Belle de jour , El discreto encanto de la burguesía o, Ese oscuro objeto de deseo, en su segunda etapa francesa. Aunque su casa, y la mitad de su corazón quedaron en el país que le acogió y que le considera un maestro propio. 

Consuelo Guerrero de Luna. Nacida en Madrid como Consuelo Texido, salió de España tras la guerra civil. En Méjico realizó gran parte de su carrera artística con diversas producciones, tanto en cine, Soledad, con Libertad Lamarque, En la palma de tu mano, con Arturo de Córdova, o La liga de las muchachas. Asimismo, Guerrero también llegó a trabajar en televisión, en las famosas telenovelas como Murallas humanas

José María Linares Rivas. También madrileño, Rivas fue uno de los actores más elegantes de su época. Trabajó en Cuba y diversos países sudamericanos hasta llegar a Méjico. Allí filmaría cintas tan exitosas como Lodo y armiño, con su compatriota Armando Calvo y Ensayo de un crimen, de Luis Buñuel y con la bellísima Miroslava Stern

Emilia Guiu. Esta catalana, llegada a Méjico por el puerto de Veracruz, realizó filmes de actriz de carácter y también de rubia femme fatale. Tuvo un gran éxito en sus actuaciones en Cárcel de mujeres, junto a Sara Montiel y XXXXX con el santanderino Emilio Tuero

No olvidamos tampoco a las figuras de José Baviera, El derecho de nacer, Florencio Castelló, la inolvidable voz española del gato Jinks, de Hanna Barbera, Carlos Martínez Baena, Julio Villarreal, Eugenia Grandet, y un largo, larguísimo ectcétera, una interminable nómina de actores, actrices, pintores, compositores e integrantes del mundo académico: León Felipe, José Gaos, Pedro Garfias,  que dieron brillo a la cultura del país de acogida. 

El número es aún más largo y, como citábamos anteriormente,  no todas las vidas fueron exitosas. 

Cabe recordar a las miles de personas anónimas que, como dicen allí, la pasaron como pudieron. Sin destacar en nada destacable, sólo viviendo unas vidas prestadas que, a juicio del filósofo gijonés José Gaos, no eran exiliados del todo, no fueron desterrados por completo porque siempre tuvieron o, pretendieron, tener contacto con España. Una patria a la que ya ni conocían ni entendían. 

A pesar de eso, a pesar de todo. 

Cerramos el círculo, en el que hemos situado a las criaturas de la fauna diversa y a los auténticos protagonistas de esta historia de destierro, aventuras, ilusiones y encuentros. Unos fallidos, otros mejores. Con la realidad que les tocó vivir. 

Ninguno dejó de sentir frío. 

No muy tarde los visitaremos en sus nuevas vidas. La Navidad será muy buena ocasión. 


CONSTANCIA DE LOS DÍAS: Por la publicación del artículo sobre el cine Cervantes de Ceuta en el diario El Faro, el miércoles 22 de octubre. 

- Se abrieron las ventanas. Las Ventanas de papel. Y el papel se hizo un barquito, y el barquito cruzó el mar y llegó a la tierra propia, alumbrado por un Faro de letras. 


miércoles, 22 de octubre de 2025

El cine Cervantes de Ceuta, publicado el miércoles 22 de octubre de 2025.


Se abrieron las ventanas, las Ventanas de papel. 

Y el papel se hizo un barquito, y el barquito, cruzó el mar y llegó a la tierra propia, alumbrado por un Faro de letras. 


Teatro Cervantes

sábado, 18 de octubre de 2025

BARBARITA Y LA MEMORIA DEL CINE PARAÍSO O LA PIQUETA INCLEMENTE.



 Cine Cervantes de Ceuta. Ahí es nada. Ahí es todo. Todos nosotros. 


Hace no muchos días tuve la oportunidad de leer un par de artículos de prensa relacionados con la desaparición del cine Cervantes de Ceuta. Algo que me dejó tan perpleja como apenada, aunque nunca asombrada, por aquello de que hay que vivir la realidad y recordar, no sin amargura, las funestas consecuencias de la especulación inmobiliaria que trae consigo el movimiento implacable de una piqueta inclemente. 

Inclemente porque no tiene recuerdos. Y eso es malo, porque no puede explicar, porque no puede explicarse la importancia de un edificio de esos que llaman emblemáticos de una ciudad que va dejando caer esos pequeños pedazos de memoria sentimental, en pro de la modernidad imparable. En detrimento del puñado de sueños y recuerdos que parecieron derrumbarse con la demolición del inmueble, pero que, muy al contrario, son imperecederos, porque viven. Viven y quedan para la intrahistoria de cada uno. Para la historia general de todos.

Como hablamos de historia, habremos de trasladarnos allá por los primeros años del siglo XX, concretamente, 1915. Europa hierve en la guerra más terrorífica que vieron los tiempos, en España reina Alfonso XIII y el problema del Rif no deja de dar dolores de cabeza a los políticos de la época, y dolores de muerte a los miles de soldados que regaron con su sangre una tierra desconocida y agreste. 

Y en la que se preguntaban a diario ¿qué hacemos aquí?.

Y en Ceuta se estrenaba El Teatro del Rey, sito en la calle de Padilla, en pleno centro de la ciudad. 

Las viejas crónicas recuerdan que era un edificio pintado de color crema, de fachada neo renacentista, construido para hacer las veces de teatro-cine y con un interior trufado de cómodos asientos tapizados en terciopelo- el patio de butacas-, gradillas laterales, palco, anfiteatro y amplio escenario, que llegó a contar con hasta 1.100 localidades, que estaba muy bien para acoger los más importantes acontecimientos culturales de la ciudad, como el Baile de Carnaval, selecto y elegante, a las funciones teatrales de las mejores compañías que cruzaban el Estrecho de Gibraltar para ofrecer su arte a los ávidos espectadores locales. 

Hasta que comenzó a funcionar también como cinematógrafo. En un principio con las producciones de cine mudo hasta llegar, nada más y nada menos que a estrenar la nueva era del sonoro, con la proyección de El cantor de Jazz, la primera película hablada de la historia del cine, protagonizada por Eddy Cantor.

Pasan los años, y con ellos y con los cambios políticos, el teatro cambia de nombre. 

Con la llegada de la II República pasará a llamarse teatro Cervantes. Y, con el nuevo, y definitivo nombre, nos quedamos los ceutíes y foráneos, hasta hace dos días. 

Hasta que llegó el ejército de máquinas que no entienden de sentimientos, porque, para eso son máquinas, y en sus no almas de metal, no pueden impregnarse los espíritus de Sara Montiel o de Charlton Heston. Aunque nunca se sabe. Veremos cuando la excavadora descanse en su almacén y hable con sus compañeras de la sonrisa de Clark Gable- pronúnciese así, tal cual, de la melena de Amparito Rivelles y de la pena que tenía Juana, la Loca, en la película Locura de amor

Y seguimos con la destrucción que, sin querer, nos lleva a la construcción de nuestros recuerdos.


EL DÍA EN QUE SE FUE LA LUZ

Así, de entrada, parece que estamos recordando el día aciago, y aún no bien explicado, del gran apagón del pasado 29 de abril. Pero no. La construcción de los recuerdos nos lleva a los años 60 del siglo pasado, cuando, en plena actuación del cantante Antonio Machín, se fue la luz en el edificio y el gran intérprete cubano se quedó a oscuras, y no es un chiste malo, en plena actuación. Imaginamos cómo sería el momento. Conociendo a los caballas, habría chuflas de todos los colores. Y algunas más. 

Y parece que las desgracias de los entresijos técnicos del teatro no acabaron ahí. Todavía hay quien recuerda el quasi desastre de sonido en la actuación de Julio Iglesias que no quedó muy bien parada del todo. Los micrófonos no tuvieron piedad con el entonces aprendiz de truhán, que llegó a ser señor en la música española e internacional. 

También se recuerda el paso de las compañías de teatro, que tanto gustaba a los buenos aficionados ceutíes. Desde las clásicas de repertorio serio, a las más chispeantes, llamadas de Revista. En este estilo, alegre y desenfadado, cabe destacar la presencia de la compañía de la vedette Addy Ventura, con sus chistes picantes y sus coreografías insinuantes, que a todos divertía por su espectacularidad y desinhibición. Para la época, todo un hito. 

Asimismo, también se recuerda la actuación de la compañía de la asturiana Lilián de Celis, la cual puso en pie al teatro cuando salió al escenario a cantar el conocido cuplé Cruz de guerra, que, en una plaza militar como Ceuta, imagino que gustaría mucho. 

Pasan los años, y el teatro- cine Cervantes brilla en sus temporadas, y se echan cientos, miles de películas para caballas y foráneos. 


CARTELERA DE ESPECTÁCULOS

Cervantes presenta hoy, a las 4, 6, 8 y 10, Carmen, la de Ronda, con la bella Sarita Montiel y el actor francés Maurice Ronet.  

Así, y en la voz de José Solera, se anunciaban en la diaria guía comercial, las películas de los cines locales. A través del boca -oreja de Radio Ceuta se informaba a los aficionados al cine de lo que se echaba. Nosotros vamos a la última, que no vamos a ir a la hora de los soldaos. Hay que encargar las entradas a Julita, que después se pone todo de bote en bote y nos dan las peores filas. 

Hablaban, ¡cómo no! de Julia, o Julita la taquillera más famosa de todos los cines de la ciudad. 

Sin más apellido que ese, el que le daba un empleo que desempeñó durante mucho tiempo para deleite de los espectadores, por su belleza y simpatía. Y si no se podía acceder a la taquilla, se preguntaba al portero, al gran Guillermo. Sin olvidarnos de los acomodadores, una figura imprescindible en aquellos cines de personas que, según me cuentan, espantaban a las ratas con la luz de las linternas y asustaban a las  parejas de la última fila. 

Los que, en determinados momentos de la proyección se dedicaban a perfumar el ambiente con el fly que, además de provocar la hilaridad - cachondeo- general, dejaba a la gente más atontada que a los innombrables insectos que también asistían a la proyección. 

El auge de los cines a la antigua iba decreciendo poco a poco, y del gran cinema se pasó a los espacios pequeños. Aunque Ceuta seguía fiel a sus clásicos porque había que seguir soñando. 

Y el antiguo Teatro del  Rey, luego Cervantes, se reconvierte en multicines- renovarse o morir-, lo que, años más tarde volvería a reinventarse con el bonito proyecto de discoteca, en el antiguo patio de butacas, y pub, en el escenario. El más de cine que he conocido. 

Aunque esa ya es otra historia. La que camina de la mano del progreso ¿? para dejar paso a otros proyectos más lucrativos. Es la vida, la que a veces no mira patrás, ni para fijarse en la mirada de Lauren Bacall, ni en las caderas de Marilyn. Todo se ha ido con la piqueta. 

Menos los sueños de la gente a lo largo de generaciones: los caballas, los que venían de Marruecos al cine, los miles de soldados que llenaron sus horas de paseo con una del oeste o una policiaca. Los niños y los abuelos. Todos. 


 CONSTANCIA DE LOS DÍAS: los toreros se cortan la coleta, los bancos se achuchan entre ellos, y Barbarita agradece la inestimable colaboración de ...

Antonio, Chico Ponce, mi documentalista más entregado en toda clase de asuntos. 

A Carmen Echarri, gran periodista local, por el seguimiento del tema. 

A Maribel Lorente, por su lucha por la conservación del patrimonio y los olvidos de Ceuta.

A Teresa Sánchez Migoya, que presenció el apagón de la actuación de Antonio Machín. 

A mis niñas, Luli, Isa y Piluka, que asistieron al desastre de Julio Iglesias. 

A Mamen Morales, por recordarme los años de pub y discoteca. 

A mi hermano Marcos Barchilón, y las pelis que acompañaron sus años de adolescencia y juventud, a 

A Antonio Albarracín, uno de los mejores aficionados al cine que conozco y que siempre pone la nota jocosa en sus comentarios- por aquello de las ratas y el fly- y porque también lloró con la Cruz de guerra de la vedette que cantaba Batallón de modistillas. 

A mis padres, a la gente de una generación que olvidaba su dura vida viendo a Alfredo Mayo y a Gary Cooper. 

A todos: los de general, butaca, balconcillo y arriba, el gallinero

A los que lloraron y aplaudieron. A los de las primeras filas y también a la de los mancos

A mi marido, que me besó por primera vez viendo Intriga en el gran hotel, con Rod Taylor

El Cervantes, echa definitivamente, y porque sí, su telón púrpura. Pero toda su historia ha quedado entre nosotros. Gracias por tantos años de sueños.

 Se acaba la sesión. 

PD- Y, a todo esto, Barbarita, al igual que el gran Pepe Isbert, les debe una explicación

Siempre fui más del cine África. Pero, como en el final de Con faldas y a lo loco...

Nadie es perfecto. 


FIN. 






 

sábado, 11 de octubre de 2025

BARBARITA RELATA. ENSAYO CON GENTE. LOS TRABAJOS Y LA CALMA. SIN PUNTO FINAL.





 


Aunque parecía que nunca iba a llegar el sosiego tras los duros años de dolores y malas mudanzas,  nuestra fauna diversa lo logró. Consiguió alcanzar la estabilidad en aquel país tan lejano y tan difícil, a pesar de todo lo bueno que se ofrecía a los refugiados, y de la facilidad de la lengua, la verdad es que era difícil. Muy difícil y complicado en el nuevo mundo del Nuevo Mundo. Había que afilar los dientes para agarrar la nueva, y última, oportunidad. 

Música, literatura y pintura..¡.en el cine!. Ya tenemos un camino abierto, hay muchos artistas que vinieron antes del desastre de todos los desastres, y ahí podremos encajar. 

Y encajaron. Aún no lo podían creer pero el trabajo fue llegando. Poco a poco, casi sin sentir. 

Al principio, con pequeñas incursiones en películas históricas y de corte español, con su propia copia a la mejicana, del casticismo y los modos regionales, que siempre fueron garantía de éxito. El país de acogida siempre conservó el gusto por los sainetes, las zarzuelas y los cuplés de principios de siglo, y en estas producciones comenzaron a andar un camino que siempre les fue grato...Nos quedamos

Porque todo no iba a ser mala suerte. El mítico El Dorado, de las leyendas de la conquista se hacía ahora patente en sus nueva andanzas. Habían llegado en buena hora. El cine mexicano acababa de inaugurar, aún sin saberlo, su famosa Época de Oro, una etapa de gran proliferación de producciones de alta calidad, que elevó al cine azteca, al nivel de la categoría de los mejores de su época. 

Y, de esta forma, y aprovechando por una vez la buena suerte, nuestros artistas se vieron subidos al carro de los peliculeros. Se codearon con los triunfadores del momento, los que ayudaron a crear una industria fuerte y potente, con la filmación de películas como María Candelaria, Flor Silvestre y La Perla, todas ellas dirigidas por el gran Emilio, Indio Fernández. Todas ellas de temática indigenista y en las que primaba la exaltación del Méjico rural, con la recreación de paisajes y personajes que llegaron a ser identificados con el gusto y el sentir popular de un país que sentía un creciente nacionalismo, tanto en la política como en el cinema. 

Tuvieron suerte. Suerte de trabajar y de seguir juntos. Javier Linaza, el pintor, malagueño y exquisito, pudo hacer figurines y decorados para películas como La hija del engaño y El gran calavera,  de Luis Buñuel, el compatriota que se iba haciendo un nombre en el panorama cinematográfico del país de acogida y que llegaría a ser de los más renombrados del séptimo arte nacional y europeo. 

Tanto Alberto Pinto como Elena Amselem, y tras su experiencia europea, lograron su sueño de escribir guiones  para el cine. Esta vez en paz y libertad. 

Al igual que sus homónimos estadounidenses Ruth Gordon y Garson Kanin, pareja de guionistas ganadores de un premio Oscar, los tangerinos soñaban, mientras escribían para los directores, Ismael Rodríguez, Nosotros los pobres, Roberto Gavaldón, En la palma de tu mano o Julio Bracho, Distinto amanecer, ganar también su gran premio: el Ariel, el máximo galardón del cine mejicano. Repleto de astros y estrellas cuyo fulgor se proyectaba por todo el mundo. 

El mismo brillo que alcanzó a Rafael Nogales. Olvidado ya de que un día saludó a Freud en Viena, ahora componía mil y una piezas para las producciones del cine nacional. Aunque tuvo que plegarse a las exigencias de los filmes folklóricos, también tuvo la oportunidad de escribir las mejores notas en los pentagramas de las mejores bandas sonoras. Desde marimbas costeñas a música incidental y bandas sonoras que se hicieron inmediatamente populares, con canciones como Malagueña Salerosa, de la película Enamorada del citado Emilio Fernández, Amorcito corazón, de Nosotros los pobres, de Ismael Rodríguez o Aventurera, 

dirigida por Alberto Gout

La calidad de los españoles era reconocida en los cenáculos de la cultura mejicana, y el cine no era una excepción, todo lo contrario. Era el vehículo más rápido y popular para hacer llegar la cultura a los rincones más alejados de la República. 

Y España, siempre presente. A pesar de la distancia. A pesar de todo. 

Las películas recreaban obras de autores tan nuestros como Blasco Ibáñez, La barraca, de Roberto Gavaldón, para alegría del compositor alicantino, sin olvidar los dramas de Benavente, La malquerida, con la gran Dolores del Río, Casona, La dama del alba, de Emilio Gómez Muriel. Y hasta el mismísimo don José Zorrilla, cuyo Don Juan Tenorio, atravesó el Océano Atlántico para quedarse para siempre. 

Para siempre...dos palabras tan sencillas como complejas, por su especial significado. 

Los años corrían y la fauna diversa crecía en trabajos y afanes. Y también en años. 

La fortuna o, tal vez, la casualidad, les sonreía. El Café de Pombo fue sustituido por el Café de Insurgentes. Ahí se reunían, al principio, con mucha, muchísima frecuencia y, cada vez menos con el paso del tiempo, pero aún se sentían presentes porque seguían juntos. Juntos para hablar, platicar, decían ahora. Juntos, para tomar un buen café caliente y ahuyentar el frío que nunca les abandonó. Juntos para recordar el pasado y para imaginar el presente en una tierra que no volverían a ver sino con los ojos de la nostalgia. 

A ellos se juntaron cientos, miles, de españoles que, con mayor o menor fortuna habían unido sus vidas a la de la legión de expatriados, de trasterrados que cumplieron su destino en tierra extraña. 

Malos tiempos que dejaron paso a mil y una clase de existencias: unas triunfantes, otras fracasadas, muchas trágicas, otras, diluidas en la nada del olvido.  

El tiempo fue afinando sus acentos originales para dejar paso al de sus hijos. Las palabras eran las mismas, pero la música era diferente. El orgullo les impedía reconocerlo, pero ya no eran los mismos porque ya eran otros. Seguían siendo trasterrados, siempre víctimas de un nuevo salto hacia una vida que tal vez no reconocían como propia. Una extraña peripecia de años, que parecía siempre un ensayo para la vida real. Una vida tan real como inventada. 

Por ellos y para ellos mismos. 

Un ensayo de gente. Un ensayo con gente. 

Aunque el invierno de sus días aún no había llegado. Algún día los volveremos a ver. Nos encontraremos en este blog. 

Cuatro personajes. Cuatro siluetas apenas esbozadas en un relato sin piruetas, quizás sin gran emoción, pero sentidos como reales. 

Volveremos a vernos. 



- CONSTANCIA DE LOS DÍAS: cuatro nombres propios. Cuatro nombres desconocidos sepultados bajo escombros: Laura, Dambelé, Alfa y Jorge

Al igual que los integrantes de nuestra fauna diversa, salieron de su tierra para buscar la vida. Otra vida. Desde aquí, nuestro recuerdo.
Descansen en paz. 

- Empiezan a sonar los nombres de los nuevos premios Nobel. Los tan esperados galardones para los aficionados a las quinielas imposibles. 

Por lo pronto, volvemos a tener un premiado en Literatura al que conoce poca gente: László Krasznahorkai, ahí queda eso. 

Esperemos buenos frutos de su árbol de letras. Dicen que escribe párrafos interminables de escritura amarga, casi sin puntos. Para eso, ya podrían haberse acordado hace tres años de mi admirado Javier Marías. Yo le habría votado sin duda. 

María Corina Machado: Paz. Quizás, uno de los más controvertidos por los factores que integran la siempre discutida elección. Paz. Lucha y compromiso con la libertad de su país. Enhorabuena, mujer valiente. 






































































































































































































sábado, 4 de octubre de 2025

BARBARITA PREGUNTA Y DISFRUTA. EL PLACER DE ENTREVISTAR. PEPE SIBAJAS, EL GAVILÁN DE LAS LETRAS.


 Dentro de las opciones que da trabajar con una herramienta tan versátil como un blog, en el que dicen que todo cabe, está la posibilidad de publicar entrevistas. Ya saben, gente interesante que tiene mucho que decir, o, quizás que callar. No sabemos. Pero, el placer de entrevistar se hace patente, una vez más, a través de estas Ventanas de Papel. 

Dentro de la galería de perfiles que poco a poco voy creando a través de conversaciones y curioseos, no podía faltar la figura de nuestro personaje de hoy. 

Querido y admirado allá por donde se le ha conocido, José Sibajas Gavilán, Pepe Sibajas, merece un lugar destacado por su curiosa biografía, sus logros y hazañas y, sobre todo, por su inmensa estatura humana. De profesión, artesano de la pastelería, de vocación, escritor y super atleta. Campeón del deporte. Campeón de las letras. Campeón de la vida. 


P- Cuénteme algo de sus primeros años. Sus inicios. 

R- Nací en Fuengirola, en el año 1947. Hijo de Enrique y Antonia. Tengo mis raíces en esta ciudad.

P- Era usted un buen estudiante y también un gran deportista.

R- Estudié en el colegio María Auxiliadora y, más tarde con don Francisco AlcázarEl bachillerato, a falta de institutos en la ciudad, lo hice en los Maristas de Málaga, . 

Pronto destaqué en el deporte sobre todo en Atletismo, recibiendo a los 16 años el trofeo al mejor atleta de Málaga y provincia. También practicaba la natación pero por afición y no de forma competitiva. 

Al terminar Preu, en Málaga no había universidad y marché a Granada para hacer selectivo de Ciencias, aunque, he de decir que, en mi ADN llevaba las letras y suspendí. 

Al año siguiente ingresé, fui alumno fundador en la recién creada Facultad de Política y Económicas de Málaga, a la que me adapté. Una carrera difícil que se truncó en el momento menos esperado. 

P- Cuando todo iba sobre ruedas ocurrió algo que cambió su vida. 

 R- Así es. En el tercer curso de carrera tuve que abandonar por problemas familiares, lo cual me causó un gran trauma. Tuve que hacerme cargo del negocio familiar de pastelería. Luego llegó la mili, me mandaron a Baleares -otro mazazo- pero no tuve mas remedio que adaptarme. Compré libros, muchos de poesía, con mi Biblia poética, La mil mejores poesías de la Lengua Castellana, que compré en Mallorca. Y ya de regreso, de lleno al negocio. Durante 45 años más.

P- Es cuando el poeta se convierte en pastelero...a la fuerza. ¿Cómo era aquella empresa que aún se recuerda en Fuengirola?

R- Una empresa familiar. Mi padre fue un gran profesional y artesano de la pastelería y gran innovador. 

De él aprendí el oficio. Aún después de más de 9 años jubilado todavía me reclaman las PlumillasPanecillos de  Reyes, y los  Roscos Pata Negra. Los primeros, invención de mi abuelo y los segundos mía, con los fundamentos de los de mi padre.  

P - Pero usted nunca abandonó sus aficiones literarias y deportivas.

R- Con esta actividad desbordante no me daba tiempo para mis aficiones deportivas y culturales, pero el tiempo que sacaba lo aprovechaba. Desde pequeño, en los primeros años del bachillerato me marcaron dos grandes poetas, aunque tampoco dejaba a un lado la prosa, me refiero a don Pedro Calderón de la Barca y su inmortal obra, La vida es sueño. Asimismo, he de referirme al malagueño José Carlos de Luna y su famoso Piyayo .

P - El gitano de la Cruz Verde es su debilidad...

 R- Es un personaje literario que me apasiona. Cuando era estudiante en Málaga, tuve la oportunidad de conocer el ambiente de los gitanos de aquel barrio que tan bien retrató De Luna. Y en cuanto a la obra, casi todos los años  recito los versos en reuniones y jornadas literarias. 

P - Ha sido usted pionero en la organización de tertulias literarias en la ciudad. 

R- Así es. Unos años antes de jubilarme me animo a organizar tertulias en mi obrador y, con unos amigos creo  la página Amanecer  Fuengirola, con la intención de recordar nuestra historia, costumbres, tradiciones e inquietudes poéticas. 

P - ¿ Qué significa Fuengirola para usted. Cómo la ve en la actualidad?

R - Hoy Fuengirola es una gran ciudad aunque se echa de menos el encanto de aquel pueblo de pescadores y casitas encaladas. En la posguerra se pasaban necesidades, hasta que, ya en los años 60, llegó el turismo y con él, la prosperidad y el desarrollo.

P -¿ Tuvo alguna tentación de entrar en política?

RTuve mi tentación política pues mi pueblo me duele mucho. Con la llegada de la democracia, en las dos primeras legislaturas hubo un gran deterioro, sobre todo cuando nos engañaron y nos derribaron el emblemático Mercado de  Abastos. El centro se convirtió en un autentico basurero, por lo lo que, junto a seis amigos y en mi pastelería, creamos el G:I.F.,Grupo independiente de Fuengirola. En el año 86. 

Yo fui vicepresidente fundador. Y así empezó el cambio que llevó a Esperanza Oña a la alcaldía de Fuengirola. 

P - ¿ Cómo le gustaría ser recordado, como gavilán o como paloma?

R - No me gusta el protagonismo, prefiero el término medio, pues por mi temperamento e inquietudes, a veces enseño las garras, y otras me la meten doblá. 

P - Por su trayectoria, profesional, literaria, deportiva y como vecino preocupado por el bienestar de la ciudad.¿ Se considera una persona reconocida en Fuengirola?

R - Aunque se suele decir que nadie es profeta en su tierra, tras muchos años de actividad y de conocer a muchas personas, creo que  me siento querido por mucha gente. Por muchos ciudadanos de dentro y de  fuera. 

P - Expréseme un deseo.   

R- Lo que se suele pedir, como digo de forma jocosa, ¡¡Que me quede como estoy!!

 Me gustaría conservar la memoria y la lucidez hasta el final . Ese es mi gran deseo. 


José Sibajas. Gracias por su tiempo. Gracias por tantas letras. Por tan buenas letras. 

De Pata Negra. 



CONSTANCIA DE LOS DÍAS: ya huele a feria. 

En llegando octubre, y con los últimos coletazos del calendario de fiestas de Andalucía, la feria de Fuengirola vuelve a revalidar el título de una de las más importantes de nuestra comunidad. Me atrevería a decir que no se baja del podium de las tres mejores. 

Infraestructura, climatología, ambiente dentro y fuera del Real; unas peñas hermosas y acogedoras donde no hay numerus clausus para la alegría. Caballos de raza, los más bonitos  trajegitana en kilómetros a la redonda, o a la cuadrada. Que igual da para describir la belleza de un rito extraordinario que se repite cada año.  

Para grandes y chicos. De la Chari a la Pili. Ya huele a feria.